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Yo qué sé...

Lo que hay detrás de las putas cifras

Xavier Sardà

Hoy vamos de cifras. Dos cifras: 3.650 y 353.646. Son personas. Estamos en plena turbulencia, sin cinturón y con el optimismo a la intemperie.

El suicidio ya es la primera causa de muerte violenta en España. Durante el año 2009 se suicidaron 3.650 españoles. Muchos más suicidios que muertos en accidente de tráfico. Tras Finlandia y Bélgica ya estamos nosotros. La edad predominante de los suicidas se sitúa entre los 18 y los 22 años. Luego, también gente mayor.

Dicen los expertos que esta tendencia es fundamentalmente social, ya que no es razonable pensar que de forma súbita ha aumentado la enfermedad mental o la depresión suicida. Dicen que hay mucho aislamiento y mucho joven solo en su habitación. Que no pueden echarse a llorar ni quedar para ir al cine con los amigos. Hay desamores y desespero. Y digo yo que falta de opciones vitales. Ya no están.

La realidad es obstinada y canalla. Hablamos de mil temas intrascendentes y ahí fuera se masca la tragedia. «No se sabe lo que es ser un buen padre, si acaso se sabe lo que es ser un padre bueno», eso dijo el genial psiquiatra Mariano de la Cruz en una de nuestras eternas cenas de verano. Me quedó grabado para siempre. Intentar ser un padre bueno es estar ahí, que te tengan, comprenderles y no andar machacando a los hijos. Pobres padres buenos de algunos de los 3.650. Pobres hijos cuyo padre o madre ha engrosado esta tétrica estadística.

Frente al suicidio caben generalmente dos tipos de estupideces: si es o no pecado, y si es cobardía o valentía. Que les den morcilla a los que se dedican al moralismo de guardia.

Generalizar es siempre equivocarse. No es lo mismo el suicidio del que tiene una enfermedad terminal y renuncia voluntariamente a su existencia, que el del adolescente que mezcla un minuto de tristeza con la eternidad y se quita la vida en un zapeo dimensional sin retorno. No es lo mismo no tener futuro que otorgarlo al maldito instante de un mal presente.

Hay otra cifra que perturba. Cada día se llevan a cabo en Catalunya 30 desahucios entre viviendas y locales. En España, entre el 2008 y el 2010, un total de 353.646 expedientes de ejecuciones hipotecarias. La gente a la calle, la casa a subasta, nadie licita y se la queda el banco. O sea, el banco se queda con la casa y la gente tiene que pagar la hipoteca. En Estados Unidos la hipoteca se alza sobre la casa. Te roban la casa, pero quedas limpio. Aquí te quitan la casa y sigues con la soga al cuello. La gente se queja con razón. Es inadmisible. Ya sé que firmaron la hipoteca, pero es lo cierto que los bancos perseguían a los clientes ofreciéndoles condiciones incitadoras.

A los directores de agencia les exigían desde arriba que firmasen más y más hipotecas, a quien fuese y como fuese. Y ahora el piso tasado a precio de saldo y a pagar de por vida. Encima no dan ni un triste crédito. Putas cifras. Yo qué sé...

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