Pequeño observatorio

La última ofensa al perro

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Cuando escribo estas líneas, ya se habrá celebrado en Barcelona la Fiesta del Perro. Los protagonistas habrán sido los pastores alemanes, con la presencia de criadores de esta raza de canes en varios países. No esperaba que existiera un organismo llamado Real Club Español del Perro de Pastor Alemán. Espero que la fiesta se haya podido celebrar, con permiso de la lluvia, en el Estadi Olímpic de Montjuïc, y que los propietarios de perros diversos, que son muchos, hayan aprendido las lecciones de los instructores. La cuestión era cómo educar a los perros en sociedad a través de talleres dedicados a los amos. También se habrá hablado de dietas y de sobrepeso, e incluso se habrá instalado una báscula canina.

Entiendo que algunos sientan afecto por un perro, que ha olvidado su origen salvaje y ha evolucionado hacia la domesticación. Ha sido un pacto gracias al que perros y humanos se han beneficiado. Naturalmente, hay una gran diversidad de razas, perros que han servido de ayudantes de los cazadores, perros que han trabajado como guardias y que han sido adecuadamente retribuidos por sus amos. Otros amos y otros perros se han limitado a acompañarse mutuamente. Y los perros también han servido, a veces, como sustitutos de amores perdidos o inexistentes.

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Hay perros bien educados y perros que no han aprendido aún, o no se les ha enseñado, lo que deben respetar. Una frase muy aguda deFederico el Grande,que quería a los perros y trataba sin compasión a sus hombres, dice esto: «Estos perros destrozan mis sillones, pero ¿qué importa? Más cara me costaría una mujer comoPompadoury no me sería tan fiel». En cualquier caso, creo que se rebaja a los perros llamándolosmascotas. He leído que en la fiesta de Montjuïc podían entrar los visitantes con sus mascotas. La palabra se ha puesto de moda. A veces también se dicemascota refiriéndose a un gato o a algún otro animal adaptado a la vida del hogar. «Yo también quiero tener una mascota», reclamó un niño, un día. Quería un perro.

«Una mascota -dice el diccionario- es una persona, un animal o una cosa que se adopta como símbolo, porque se cree que trae suerte». ¿Es que ya queda demasiado vulgar decirperro? ¿Ogato?Dos palabras cortas, fáciles, sin pretensiones. Hay gente que se anuncia, en ausencia de los amos, para hacerse cargo de una mascota. No sé si es más caro que ocuparse de un perro. Las palabras también tienen un precio, y mascota es un valor en alza.