09 abr 2020

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El turno

Homenajes al 'president' Companys

J.M. Terricabras

A veces decimos que el nuestro no es un país normal. Quizá deberíamos decir que es anormal. ¿O no lo es que el president Companys no haya recibido nunca los honores que se han dado a Juan Antonio Samaranch? Todo ello da mucha vergüenza.

Suerte que hay vida más allá de los gobiernos y de las elecciones. Pasado mañana hará 70 años del asesinato de Lluís Companys. Hasta hoy esperamos que un Estado oficialmente democrático anule

-de manera clara, explícita- la supuesta validez jurídica de su proceso y el de tantos otros que murieron a manos del fascismo.

Por ello, la Comissió de la Dignitat ha realizado últimamente diversos actos de recuerdo y de homenaje al president. El 13 de agosto, en presencia del alcalde de la población y del vicepresidente catalán, se puso una placa en la localidad francesa de La Baule, en la casa donde Companys fue detenido en 1940 por la policía militar nazi. El 18 de septiembre se recordó, en la Puerta del Sol de Madrid, que allí fue detenido, vejado y torturado antes de ser trasladado a Barcelona.

Ahora se preparan dos actos más, que ya veremos qué eco tienen en los medios. El primero será el mismo 15 de octubre, pasado mañana, en la iglesia de Sant Agustí, de Barcelona, donde a las ocho de la tarde se organizarán unas exequias cívicas.

El segundo acto será dos días después, el domingo 17, cuando, en la montaña de Montjuïc, a partir de las once de la mañana, más de 400 cantantes alzarán sus voces en su honor y se izará una senyera en el mismo lugar donde en 1936 la izó Companys, cuando entregó el castillo a la ciudad.

La casi completa frialdad institucional y la total indiferencia jurídica son alarmantes. En Europa, ningún otro presidente democrático fue asesinato durante la segunda guerra mundial. Los fascistas eran fascistas y todavía lo son. Y los demócratas continúan siendo víctimas.