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YO QUE SÉ...

Basta ya de gilipolleces

Xavier Sardà

Es fascinante comprobar cómo cada vez hay más antisistema. Dicen que Barcelona ejerce una atracción especial y que vienen antisistema europeos por la fuerza que la cosa tiene aquí. Normal. Es que aquí hacen lo que les sale de los huevos.

Hasta hace un cuarto de hora los okupas estaban considerados por algunos políticos progres como los cheguevaras del urbanismo inhumano. Aquí se meten en casa de gente y los jueces dicen que no es delito. Claro que vienen aquí, si el miércoles destrozaron el centro de Barcelona y ya están casi todos en casita (la de los papás o la okupada).

¿Que suena facha? Ese es el problema. El problema es que esto a los progres nos suene a facha.

El problema es que considerásemos que Lenin tenía razón y que Kautsky y Keresnki eran unos revisionistas de mierda.

El problema es que tuvieron que estar bombardeando Londres durante un mes para que Bertrand Russell llegase a la conclusión de que ya no era pacifista.

El problema es que se considerase que De Gaulle era un militarista trasnochado porque aconsejaba aumentar la producción militar ante lo que preparaba Hitler en Alemania.

El problema es que la intelectualidad francesa, con el miope de Sartre a la cabeza, dijese que Solzhenitsin era un pequeñoburgués mentiroso cuando denunció la Siberia de Stalin.

El problema es que la izquierda española y catalana hayan tardado décadas en darse cuenta de que Fidel Castro era un cabrón.

El problema es el panarabismo de la progresía de los 70, que años después no sabe cómo comerse Al Qaeda .

El problema es que aún hoy hay quien sigue diciendo que Israel comete con los palestinos los mismos crímenes que los nazis cometieron con los judíos.

El problema es que políticos progres catalanes pregunten en el Congreso qué hacen las tropas españolas en Afganistán. «Es la hora del acuerdo político en Afganistán». Si lo dicen para quedar bien, es grave. Si lo dicen porque lo piensan, son imbéciles.

El problema es confundir el garantismo y el in dubio pro reo con la impunidad de los violentos.

Y ya está bien de llamarles con admiración antisistema. Esto es un invento de los medios de comunicación para referirse a toda postura disidente y subversiva ante el sistema actual imperante.

Estos días me lo vengo preguntando: ¿era antisistema la Falange? ¿Lo eran las SS? Eran disidentes y okupas... pero además eran inadaptados. Ser inadaptado no es heroico, y ser violento es una dolencia peligrosa.

La alarma social que los cachorros provocaron el miércoles en Barcelona es espantosamente humillante. Los sociólogos nos hablarán de falta de opciones para estos muchachos. Los curas nos dirán que sin valores pasa lo que pasa. Cuentos. Hay muchos jóvenes que luchan desde soledades demoledoras para convertirse en seres humanos. Estos ya saben que el carril bici no lleva necesariamente a alguna parte.

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