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CRÓNICA DE UN CONCIERTO MULTITUDINARIO

En el camerino con Alejandro

Xavier Sardà

El periodista se mete en las bambalinas del Palau Sant Jordi, donde coincide con varios famosos, antes de la actuación del intérprete de 'Corazón partío' para 15.000 personas

El Sant Jordi de día es otra cosa. A las seis de la tarde, la luz se cuela por todas partes como cañonazos solares. Solo las gradas vacías y los de seguridad que van llegando son testigos de las pruebas de sonido. Es sagrado, porque hay que ecualizar computando que en pocas horas 15.000 personas convertirán la fría masa de cemento en algo vivo. Alejandro nos ve y nos saludamos gesticulando con guasa.

Aparecen José y David (brazo en cabestrillo), de Estopa.

-¿Qué te ha pasado?

-Nada, nen... que soy el pupas. Jugando a básquet. Me operaron anoche y voy dopao.

-La última vez que te vi tenías la pierna escayolada.

-Sí... Soy un Prosinecki, nen... Siempre lesionao.

José me dice que está contento: «Ya sabrás por qué... Ya lo sabrás».

Hacen un pase del Corazón partío. Nos reímos de que tenga su dedo corazón partío.

Ya en el camerino, Alejandro se relaja. Entran los de Estopa, sus mujeres tan compinches en lo humano y, cómo no, su padre. Al poco entra Iniesta. Alejandro estuvo anoche [el martes] en el Camp Nou. «Cuando los griegos metieron el primer gol, digo: 'Si pierden no me dejan entrar en la puta vida por gafe'. Menos mal... ¡Cinco¡»

Le digo a Iniesta que el árbitro le reprendió y le dijo que se levantase... «Es fuerte, ¿no? Te dan y se creen que haces cuento».

Entra Pau, de Jarabe de Palo. Y hablamos de nuestras hijas y de los miedos esenciales. «Mira que si salen como nosotros… [risas]».

Salen fotos de los hijos respectivos. «Me cago en la hostia, cómo han crecido. ¿Este es el que era bebé?...»

Reconozco que ya no me pongo tenso en el compás de espera de un concierto. Me ha costado. La gente va entrando en el Sant Jordi. Seguimos charlando como si nada. Alejandro imita mi acento catalán.

-Tú ríete... Yo, hasta los 50, era andaluz como tú. Verás como te irá cambiando el acento.

-No fotis, ¿sí? Mañana hacemos un visionado de un concierto en 3D. Es cojonudo. Tienes que verlo.

Observo al grupo. Mucho talento en poco espacio, y ni un gilipollas. Esto reconcilia con la maldita fama.Empieza el partido del Madrid. Alejandro, eternamente vacilón:

-Va, Sardà, ¿tú quieres que gane el Madrid cuando juega con un equipo de fuera? Yo ayer quería que ganase el Barça...

Servidor y David, de Estopa, le decimos que si no quiere saber, que no pregunte. «Hombre, que Mou tenga algún traspiés no nos disgustaría mucho... que la Liga es larga. Tú es que eres un poco poeta».

Donés, de Jarabe de Palo, dice que hará un hit con una canción que diga: «Mou, Mou, Mou, Pep, Pep, Pep». Dos sonidos contrapuestos. Al final gana el sonido «Pep».

Tortilla de patata y embutido

¡Gooooooool¡ [marca el Madrid]. Alejandro alza los puños. Entra Malú a medio peinar, lo que da igual porque sus ojos distraen del mundo.Muy pocos metros separan el camerino del escenario. El Sant Jordi, lleno hasta la bandera. En el camerino, tortilla de patata y embutido. Fuera, la expectación al rojo. Alejandro, cada vez más concentrado, muy ya en él. Raquel acaba de llegar de México. Hiperespacios. Alejandro tiene un alegrón.

Fuera, el público enloquece; acaban de entrar los del Barça. Saludan como astronautas... Héroes bajo la artillería de miles de tintineantes móviles. Ya sentados entre el público, impresiona verle salir guitarra en mano directo hacia la T, la pasarela... directo a la gente. Comienza el concierto. Se hunde el mundo.

-Bona nit!... Barcelonaaaa!

A los pocos minutos, el público está de lleno en el concierto. Piqué le dice a Bojan que no se pierda a Puyol bailando con desenfreno. Se petan.

El jueves posconcierto, cenamos y reímos. Imaginamos un gran hermano-tertuliano en su finca... Estarían Antonio Gala, Quim Monzó, Quintero y alguien más. Nosotros, de moderadores. En la cena, otro grande, Antonio Carmona, de Ketama, nacido en el huracán. Hablamos de Chaves y de Fidel. Sensacional oírles charlar sobre Cádiz y sus gentes. Cuánta pasión. Me gusta como les gusta vivir.

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