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Dos Miradas

Ni-ni-ni-ni-ni

Emma Riverola

Ni siquiera sabe cuándo dejó de interesarle el colegio. Nunca se le dieron muy bien los estudios, ni se planteó estudiar una carrera. ¿Para qué? La oficina del paro está llena de jóvenes universitarios. El esfuerzo no obtiene recompensa.

Ni sabe lo que le pasará cuando sus padres se jubilen y ya no puedan mantenerle, ni le importa. No quiere pensar en eso. Algo saldrá. Siempre hay una red. Él vive al día. Amigos, ordenador y no mucho más. No hay dinero, tampoco responsabilidad.

Ni lee los diarios, ni mira los informativos, ni mucho menos le interesa la política. ¿Para qué? Si todos los políticos son corruptos. Hipócritas que solo buscan enriquecerse. Unos parásitos.

Ni le interesa todo ese mundo de las oenegés, ni las derechas, ni las izquierdas… ¿Qué es una utopía? ¿Para qué sirve? Mejor no aspirar a nada. Él no tendrá la suerte de sus padres. No le tocará un piso más grande ni un sueldo más alto. A él solo le queda restar. Mejor no desear, solo así se evita la frustración.

Ni se imagina que, al final, él y muchos como él tendrán que descubrir el modo de frenar la proporción de jóvenes españoles que ni trabajan ni estudian. Más de un 14%, muy por encima de la media europea. Habrá que encontrar una vía de salida. Un replanteamiento del sistema educativo. Una pista para salir de esta espiral social de negación. De esta nada.

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