22 sep 2020

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La situación de la izquierda en la Unión Europea

La necesidad y la virtud en la crisis

Josep Borrell

Europa necesita una alianza de los progresistas porque los problemas no tienen solución nacional

Hace tres años empezamos a oír una palabra desconocida, subprime, y supimos que algunos bancos americanos estaban en dificultades. Pero nosotros, impulsados por la burbuja inmobiliaria, crecíamos al 4% y teníamos superávit presupuestario. Y nos fuimos de vacaciones sin temer la que se nos venía encima .

No hace falta describir la situación actual, pero sí señalar el riesgo de que las reducciones rápidas y simultáneas del déficit público, junto con el inevitable desendeudamiento del sector privado, provoquen una recesión que aumente la desigualdad y haga imposible conseguir el equilibrio presupuestario.

Cuando el presidente Zapatero dice que en la noche del 10 de mayo no durmió esperando la reacción del índice Nikkei a las medidas impuestas por Bruselas, refleja bien el dominio de los mercados financieros sobre las decisiones de los gobiernos. Pero ello no quiere decir que la izquierda tenga que hacer de la necesidad virtud. Porque algunas medidas de ajuste nos las hubiésemos podido ahorrar si antes no hubiésemos tomado otras (la recaudación perdida al suprimir el impuesto sobre el patrimonio equivale al ahorro con la congelación de las pensiones). Y porque otras, aunque inevitables, pueden no ser en absoluto virtuosas ni desde el punto de vista de la equidad social ni de la recuperación económica.

Estamos pagando los excesos del pasado, pero los pagan más los justos que los pecadores. Los favorables tipos de interés reales negativos de los créditos de ayer, y el exceso de inversión especulativa en la construcción, los estamos pagando ahora en forma de salarios bajos, pensiones congeladas, paro prolongado y disminución del gasto público.

En EEUU el paro parece enquistado en casi un 10 %, un nivel patológico para aquel país. Obama acaba de conseguir que el Senado amplíe por tercera vez el subsidio de paro, con lo cual EEUU parece empezar a aplicar el tratamiento social del desempleo, una receta hasta ahora solo aplicada en Europa.

La zona euro sigue apareciendo como el farolillo rojo del crecimiento mundial.La Europa gobernada por una gran mayoría de conservadores y liberales ha fracasado en la coordinación de los planes de relanzamiento económico en el 2009, no ha avanzado en la regulación financiera y ha intervenido con retraso en la crisis griega, provocando una desconfianza y un contagio que nos hubiéramos podido ahorrar .

Y ahora no hay una estrategia activa de salida de la crisis, solo medidas restrictivas que están creando las condiciones de una recesión continental.

Europa necesita una nueva alianza entre los progresistas porque ninguno de sus problemas pueden tener una solución nacional. Por eso es importante la nueva alianza que emerge entre el PS francés y el SPD alemán, tratando de superar el enfriamiento de las relaciones entre los dos países y la controversia sobre los desequilibrios en la zona euro.

No saldremos de la crisis sin un nuevo reparto de las rentas que impulse la cohesión social. Por eso los socialistas franceses y alemanes proponen acabar con la competencia fiscal y social que ha debilitado la sociedad europea y la propia idea de Europa: establecer un salario mínimo acorde con las realidades de cada país y establecer objetivos cuantificados para el gasto en educación.

La posición de los socialistas alemanes es importante. Alemania es uno de los pocos países europeos que no tiene salario mínimo y cinco millones de alemanes trabajan por ocho euros/hora y 1,2 millones, por cinco euros /hora, mientras que el smic (salario mínimo) francés es de 8,6 euros/hora.

Para reducir los déficits sin matar el crecimiento es necesario recuperar una fiscalidad progresista que haga tributar al capital y reduzca la carga que soporta el trabajo. Europa tiene un problema de demanda y las medidas fiscales y laborales deberían impulsar de forma sostenible las rentas que se van a consumir, es decir las de las clases populares y medias.

La crisis ha dado razón a los que decíamos que había que reforzar la regulación económica, pero el apoyo social a la izquierda no ha aumentado. Para ello hay que proponer medidas claras, como la creación de una agencia de calificación financiera europea e independiente, gravar las transacciones financieras, garantizar los intercambios efectivos de información fiscal como única forma de poder gravar equitativamente el capital, una base común y un impuesto mínimo para las sociedades y un gran impuesto europeo sobre el CO2 que permita abaratar el factor trabajo e impulsar la innovación

Reequilibrar competitividad exterior y demanda interna, regular los mercados financieros para desarmar la especulación. En suma, avanzar decididamente en la gobernanza económica europea es el camino de la salida progresista de la crisis.

Y si los gobiernos no quieren, ¿por qué no utilizar la iniciativa ciudadana prevista en el Tratado de Lisboa para impulsar esas propuestas?

Presidente del Instituto Universitario

Europeo de Florencia.