18 sep 2020

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El epílogo

Jubilarse a los 70

Juancho Dumall

Tras meses castigados por el paro y las zozobras de los mercados internacionales, otra sombra planea sobre nuestras atribuladas cabezas: la edad de jubilación. La Comisión Europea propuso ayer formalmente que el retiro laboral con derecho a pensión se retrase hasta los 70 años de manera escalonada de aquí al 2060. Sería la única manera, según los sabios de Bruselas, de compensar el desequilibrio entre la mayor esperanza de vida de los europeos y el bajo índice de natalidad en nuestras sociedades avanzadas.

Las conclusiones de los estudios demográficos son demoledoras. Hoy hay cuatro personas en edad de trabajar para financiar la pensión de cada jubilado. Pero dentro de 50 años serán solo dos personas activas por pensionista. Planteada así la ecuación, el resultado parece tan sencillo como unívoco: trabajar más años y vivir menos de las asignaciones públicas. No hay que ser un experto en matemáticas.

Ahora bien, desde la política, y especialmente desde la izquierda, debería haber respuestas más matizadas, porque el derecho a jubilarse con una pensión digna tras una vida laboral en la que se ha contribuido al sistema es uno de los pilares del Estado del bienestar que con tantas dificultades hemos construido.

Jóvenes en paro

La solución liberal –trabajar más años– ya la conocemos. La de los sindicatos tradicionales –ni un paso atrás–, también. Pero la socialdemocracia debería marcar una hoja de ruta más esperanzadora.

Porque ¿tiene sentido económico que mientras los trabajadores se jubilan más tarde, los jóvenes tengan más dificultades para ingresar en el mercado laboral?

En España, el número de universitarios en paro se ha duplicado en solo dos años. Es decir, tenemos a las generaciones jóvenes mejor preparadas de la historia, pero viven subvencionadas por unos padres y madres amenazados de no poder jubilarse hasta más allá de los 65 años. A la brutal crisis económica, que pasará, se ha unido otra estructural. Sería dramático que esta nos condujera a la proletarización y a la pérdida de derechos sociales.