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Siete x siete

El fútbol y la economía son así

Antón Losada

Como lúcidamente prescriben los Monty Python, conviene siempre mirar el lado positivo de la vida. Los mercados no nos quieren y la Roja se enredó contra una muralla de queso suizo. Los sabios de la economía se muestran incapaces de explicar por qué una crisis iniciada por la quiebra de bancos dirigidos por ejecutivos supermillonarios la acaban pagando un jubilado de Terrassa o un albañil de Viveiro. Tampoco los teóricos del balompié han acreditado mejores habilidades para justificar de manera convincente por qué íbamos a ganar el Mundial como nunca pero estamos rezando para pasar a cuartos, como siempre.

La ciencia de Adam Smith y el deporte de Amancio, por lo visto, son así. No disponemos de muchas más explicaciones para ofrecer. Pero no desesperemos. El lado positivo de todo esto reside en que llevamos unos días apasionadamente entregados a ejecutar dos de las cosas que más gustan por aquí: meter o quitar jugadores de la selección y destituir o nombrar ministros del Gobierno. Todos llevamos dentro un seleccionador y un presidente. A Del Bosque le exigen cambios y responde reafirmándose en el estilo. A Zapatero también y responde que tal vez su Gobierno no es aquel que más ha contribuido al crédito internacional de España. El debate sobre nuestros futbolistas recuerda bastante a la polémica sobre la credibilidad de nuestros ministros. Todos sabemos cómo acaba. Diga lo que diga el entrenador, a alguien le tocará apandar con la culpa y salir de la alineación.

Del Bosque debe elegir si mantiene su apuesta por la mayoría de los jugadores que ganaron la Eurocopa o da paso a jóvenes hambrientos de gloria y sin tanto cansancio en sus botas. A Zapatero le toca decidir si apuesta por la cantera y alinea caras nuevas que generen expectativas o juega a lo seguro y tira de la experiencia de viejas glorias del pasado buscando confianza y credibilidad. Un estudio reciente firmado por economistas de verdad cifra en un 0.7% el incremento que supondría para el PIB británico un hipotético triunfo de Inglaterra en el Mundial. No han calculado el efecto que provocaría su eliminación. Pero en nuestro caso, seguro que los mercados no tendrían piedad.

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