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En sede vacante

El tiburón y el salmonete

Josep Maria Fonalleras

Un dibujante de El Punt, JAP, ha resumido con sabiduría la operación de fusión de La Caixa y Caixa de Girona. Escribo fusión, pero, a raíz del acuerdo de las entidades financieras, tendría que haber hablado de absorción, que es de lo que se trata, vistas las proporciones del pez grande y del pequeño. O sea: el verbo que es preciso usar es devorar y no unir. JAP dibuja la estrella de Miró con dos brazos que se abren como el gaznate de dientes de sierra de un tiburón. Este depredador está a punto de engullir un pescadito con cara de sorpresa y pánico. Resulta que el logotipo de Caixa de Girona es exactamente este pescadito, un ichtus con unas reminiscencias cristianas que nunca he podido saber por qué caray se empleaba para identificar una caja. Pues bien, el salmonete (que es un especimen de roca muy apreciado por los gerundenses) acabará dentro de la barriga de quien controla el mercado con más solvencia y sin agitaciones aparentes. Este es el resumen.

Al igual que no se sabe por qué el símbolo es un pez, tampoco nadie sabe del cierto por qué el consejo de administración de Caixa de Girona desestimó la fusión (entonces sí que se podía decir así) con las entidades que han alumbrado la nueva Unnim, de logotipo disperso. Influyó, tal vez, aquel punto de orgullo patriótico que tienen los gerundenses, que son en este aspecto tan delicados como un salmonete. El director de Caixa de Girona, Manel Ser­ra, en el último número de la revista Engega, de la UdG, declara que «desde un punto de vista económico, se podía discutir la racionalidad de la decisión, pero en un caso como este las emociones tienen un peso importante». Es discreto y comedido. Él estaba a favor de la fusión con Saba­dell, Terrassa y Manlleu. Veremos si el lunes, en Girona, vuelve a vencer la emotividad gerundense o los criterios fríos del Fitch y el Banco de España.

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