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La entrevista CON EL PERIODISTA

Eduard Sanjuán: «'30 minuts' es un buen ejemplo de fidelidad»

OLGA LERÍN

Eduard Sanjuán (Sant Cugat del Vallès, 1956) ha vivido en primera línea numerosos momentos que han marcado la historia más reciente, como la guerra del Golfo, la caída del muro de Berlín o la retirada de los talibanes en Afganistán. En su despacho cuelga una nota que reza: «La vida me pasa mucho más deprisa en el 30». Es uno de los pensamientos que le vino a la cabeza tras tomar las riendas del programa. «Esto es como una máquina trituradora. No para», asegura.

–¿Cuáles son las reglas de oro para que un reportaje se emita en 30 minuts?

–Que la realidad que explica sea interesante para muchos espectadores y no un puro ejercicio de periodismo de algún tema que nos obsesiona a nosotros o nos gusta; que las historias tengan personas detrás y que la realización sea atractiva para hacer el producto más digerible.

–¿Y qué condiciones debe reunir el reportero tipo?

–Es difícil. Que se sienta periodista en toda la amplitud del término: que indague en la realidad y tenga ganas de sacar a la luz historias, porque el periodista tiene una función social. Que no sea un notario de la actualidad y no se conforme solo con las primeras impresiones.

–Joan Salvat, su predecesor en el espacio, dice que el buen reportero es aquel que tiene paciencia y sabe esperar a que pasen cosas...

–Estoy totalmente de acuerdo. Hay que tener mucha paciencia para que la historia vaya madurando y emerja, y también mucha calma para que el personaje entrevistado diga la frase que nos interesa. En este oficio, a veces provocamos historias no deseadas para que las cosas pasen y tengan más impacto. Ese lenguaje a nosotros no nos sirve.

–En un mundo audiovisual donde el reality es uno de los reyes, ¿qué lugar ocupa el reporterismo?

--Aporta una de las miradas más necesarias en la tele. Hay muchas experiencias televisivas que van directamente a buscar la emoción para provocar, pero nosotros queremos dar respuesta a la realidad. Y uno de los géneros que puede dar respuestas más completas es el reporterismo.

–¿Cree que toca reivindicarlo?

–Sí. En tiempos difíciles, en los que el entretenimiento, la dispersión, la distracción y la televisión vista como espots televisivos dominan, es cuestión de explicar buenas historias en el momento adecuado, que conmuevan al telespectador y que le hagan reflexionar sobre su mundo contemporáneo. 30 minuts es un buen ejemplo de fidelidad, y muchas semanas supera en audiencia al entretenimiento puro y la banalidad.

–¿No será que esas personas dicen que lo ven porque, como ocurre con los documentales, queda bien?

–Creo que no. Las audiencias nos confirman que nos ve mucha gente. Si el reportaje es de impacto y toca la fibra, al día siguiente muchas personas lo comentan. Notamos ese feedback: recibimos llamadas y cuelgan comentarios en la web.

–¿Elaborar un reportaje que enganche al gran público implica renunciar a algo de calidad?

--Más que restar, es una cuestión de sumar elementos para enriquecer la historia, hacerla atractiva y no renunciar al fondo.

–A diferencia de EEUU, 30 minuts huye del periodista estrella...

–En el mundo anglosajón se abusa mucho. Aquí las protagonistas son las historias, aunque en algunos reportajes hemos utilizado ese recurso porque te plantean dificultad a nivel de nexos entre secuencias y su presencia ayuda al relato. Pero si es por puro exhibicionismo del reportero, no lo practicamos.

–¿Cómo valora el nivel del reporterismo en la televisión española?

–Es bueno. Históricamente, nosotros hemos aprendido mucho de Informe semanal y Documentos TV. Pero creo que otras propuestas son un tipo de periodismo que dudo que sea reporterismo entendido como la investigación a fondo de una determinada realidad o personaje. Puede ser periodismo atractivo, pero no deja de ser una galería de personajes que te explican una realidad tipo. Es una opción y un género televisivo perfectamente válido, pero tienes que fijarte en otros productos, si quieres ver realidades más a fondo.

-30 minuts ha creado una marca. ¿Ha costado llegar a este punto?

–A la hora de competir en festivales internacionales, se ha visto la calidad y el rigor con el que trabajamos. Y con el tiempo se nos ha ido conociendo. Es un fenómeno del que también disfrutan los informativos de TV-3. Estamos considerados como serios y rigurosos.

–Un cuarto de siglo da para muchas anécdotas...

–Hay una frase muy característica de Carles Guàrdia, el subdirector del programa, que va repitiendo: «¿Este reportaje que has hecho es largo y aburrido o corto e intrascendente?» Siempre hay una especie de preocupación por no hacer temas que sean muy pesados o demasiado aburridos. Es una duda existencial que surge cuando tienes todo el material.

–Haga un ejercicio de autocrítica.

–La duda es si somos suficientemente ecuánimes en algunos reportajes. ¡La procesión va por dentro!

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