La entrevista con José Luis Cabouli

José Luis Cabouli: "El alma es el chófer; el cuerpo, el vehículo"

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José Luis Cabouli: "El alma es el chófer; el cuerpo, el vehículo"

ELISENDA PONS

--Usted dejó la medicina. ¿Por qué?

--Fue el destino. Era cirujano plástico y en 1988 me tomé vacaciones. Una noche, estando en una playa haciendo meditación, me cambió la vida. Me vino claramente la certeza de que tenía que dejar la cirugía y dedicarme a la cirugía del alma.

--Inicialmente no pensaba dedicarse a ello.

--Pero he aprendido que, cuando uno no hace lo que tiene que hacer, la vida te obliga a hacerlo.

--¿Qué es la Terapia de las Vidas Pasadas?

--Consiste en traer a la consciencia física episodios y eventos traumáticos que están reprimidos en el inconsciente, y que por eso provocan desajustes en el día a día.

--¿Son hechos que uno ha vivido?

--Sí que los hemos vivido, pero en otras vidas. Hay relaciones directas entre traumas de vidas pasadas y el conflicto emocional actual de una persona.

--¿Y cómo sabe que pertenecen a una vida pasada y no al inconsciente colectivo?

--En primer lugar, no sabemos exactamente qué es el inconsciente colectivo. Y, si fuese tan fácil obtener información del inconsciente colectivo, entonces haríamos los exámenes conectándonos con el inconsciente colectivo.

--Los pacientes que no creen en vidas pasadas, ¿se curan?

--Desde el punto de vista terapéutico, no importa si las vidas pasadas existen o no existen. Todos tenemos experiencias en el subconsciente que no pertenecen al marco de esta vida. Ernesto Sábato definió el inconsciente como la realidad más verdadera que existe. Todo lo que tenemos en el inconsciente saldrá a la vida cotidiana.

--Usted cree en la reencarnación.

--Creía en ella, hasta que empecé a trabajar con las vidas pasadas. Cuando empecé a experimentar en mí mismo episodios de vidas anteriores, dejé de creer en la reencarnación para asumirla como una realidad, como una experiencia.

--¿Cuántas vidas pasadas ha tenido usted?

--Imposible de saber. En el transcurso de un trabajo terapéutico puedes trabajar 12 o 20 vidas. Buda tuvo 500 vidas negativas y 500 positivas antes de alcanzar la iluminación. Lo único que aparece cuando uno trabaja es lo realmente trascendente para el alma.

--¿Cuántas vidas tiene el alma?

--Una sola vida. Los cuerpos son instrumentos y vehículos para llevar a cabo las experiencias que el alma necesita para evolucionar. El alma es una entidad que mantiene su individualidad o su esencia permanentemente. Tú has sido tú, y serás siempre el mismo.

--Aunque me muera.

--Muere tu cuerpo, no tu alma. Necesitas un vehículo en este mundo, que es el cuerpo. Pero el cuerpo no aguanta para siempre, y el alma necesitará otros cuerpos para cumplir su plan.

--¿El alma tiene un plan?

--Sí, un trayecto. El alma es el chófer y el cuerpo es el vehículo. Y utilizamos este vehículo para concluir con las experiencias que necesitamos para crecer, para evolucionar, quien sabe hasta dónde.

--¿Según los designios de algo superior?

--Yo creo que es un trabajo en equipo. Hay un arquitecto que dirige el plan del universo y, dentro de ese plan, cada alma tiene una función a cumplir. Estamos aquí para darnos cuenta de que somos uno: pertenecemos a un todo. Pero la ilusión de estar en un cuerpo nos hace creer que estamos separados y que somos entes individuales. Pero en realidad, cuando trascendemos eso, vemos que formamos parte de un solo ser.

--¿Cómo puedo conectar con el recuerdo de una vida anterior?

--Conectar con las vidas pasadas es bastante sencillo. En primer lugar, puede ocurrir espontáneamente o puede ser provocado. Espontáneamente suele ocurrir haciendo meditación, en sueños, cuando leemos un libro, vemos una película o visitamos un lugar concreto, entonces recibimos un conocimiento instantá- neo. Es frecuente que los niños de 2 a 6 años tengan recuerdos espontá- neos de sus vidas anteriores, porque todavía no han actuado los mecanismos de censura de la intelectualidad. Sin embargo, los padres lo toman como una fantasía.

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--Usted es médico, tiene formación científica. ¿Qué diría a sus compañeros que piensan que se ha vuelto loco?

--Simplemente, que sigan los pilares del método científico: la observación, la experimentación y la comprobación. Observar el fenómeno, experimentar con ello y comprobarlo. Y mantener la mente abierta, sin prejuzgar a nadie. Si yo mantengo la mente abierta, delante de mí puede suceder cualquier cosa; pero si me cierro, el inconsciente de quien tengo delante también se cierra.