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Ensalada de Verano

Los Woevodski

XAVIER FEBRÉS

Llevo algunos años y algunos libros dedicado a biografiar al matrimonio poco conocido, por no decir enigmático, que edificó el castillo y jardín botánico de Cap Roig, en Calella de Palafrugell, donde ahora se celebra uno de los festivales musicales de verano más concurridos. El ruso exiliado Nicolau Woevodski se casó en Londres en segundas nupcias con la inglesa Dorothy Webster. A partir de 1927 trasladaron a este punto virgen de la Costa Brava el sueño de construir una aristocrática finca, legada ahora a Caixa de Girona.

Una de las incógnitas aún por resolver es la procedencia de algunas piezas antiguas de la edificación del castillo y el modelo de referencia que utilizaron para levantarlo, dentro de su eclecticismo. Estos días me ha parecido ver, de repente, una luz en el segundo aspecto de esta incógnita, a través de las fotos publicadas en la prensa sobre el Pazo de Meirás (A Coruña) con motivo de la boda celebrada allí de una biznieta del general Franco.

La fachada principal, la portalada y la placita de acceso al Pazo de Meirás recuerdan claramente la del castillo de Cap Roig construido por los Woevodski. El paralelismo no resulta nada descabellado, dado que el matrimonio era fervorosamente franquista y agradecía al general el haber recuperado su finca tras la guerra civil.

Quisieron legarla al Gobierno de Franco como residencia estival de autoridades, a cambio de una renta vitalicia. El ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne se desplazó hasta allí personalmente, en 1966, a raíz de la inauguración del vecino Parador Nacional de Aiguablava, pero prefirió traspasar el asunto a la Diputación de Girona y su caja de ahorros.

Las simpatías del matrimonio Woevodski y sus frecuentes viajes por España hacen posible el paralelismo. Es una pista que no he podido introducir en la última edición del libro Cap Roig, el llegat d'un somni, ampliado y reeditado este verano por Fundació Caixa de Girona con el título Jardins de Cap Roig: història, cultura, natura.

Habaneras y 'cremats'

En julio de 1996 me pidieron que presentara en sociedad Els Cremats, un nuevo grupo de habaneras nacido en Palafrugell con componentes jóvenes. El acto estaba organizado por el inolvidable Quim Turró en su librería Polèmica. Surgía el sexto grupo de intérpretes en activo en ese municipio y había que celebrarlo el día antes de la XXX Cantada d'Havaneres de Calella de Palafrugell. El acto de presentación aparecía al día siguiente con fotografía en la portada del periódico El Punt.

Di la bienvenida al nuevo grupo de jóvenes intérpretes e hice votos por la renovación, el relieve generacional tan reclamado en mis libros sobre las habaneras. Doce años después de este acto llamémosle bautismal, ahora Els Cremats editan su quinto disco.

El género de las habaneras sigue viento en popa en lo referente al número de cantadas veraniegas y volumen de público, pero no estoy seguro de que se haya producido esa renovación. Han surgido nuevos grupos, algunos con componentes de las últimas generaciones. No obstante, la juventud no es una garan- tía por ella sola.

El acierto musical, el talento interpretativo, la capacidad de imprimir al estilo un paso adelante no tiene relación forzosa con la edad ni con las intenciones.