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Opus mei // JOSEP Pernau

Aquella cena Aznar-Pujol en el Majestic

JOSEP Pernau

Los marineros de mares bravíos dicen que muchas resacas son peores que los oleajes. En el Congreso del PP, el expresidente José María Aznar recibió contra su físico olas de consideración, pero era una caricia, en el fondo, si se las compara con la resaca que arrastra al no precabido hacia el interior del mar. La corriente ha empezado y cuentan los marineros expertos que puede ser de larga duración.

El que fue presidente del PP catalán, Alejo Vidal-Quadras, ha puesto por testigo a la historia de Catalunya y de España para recordar que ese escrupuloso Aznar de ahora, que no pacta con los nacionalistas, hace 12 años copresidió una cena con Jordi Pujol que ponía en marcha el llamado Pacto del Majestic. El tsunami dejaba una resaca que lo arrasaba todo. Si Aznar hacía comedia en su admiración hacia Catalunya, hay que reconocer que es un gran actor, de la altura de Pau Garsaball, pues aseguraba que hablaba catalán en la intimidad y como muestra recitaba un texto, que con buena voluntad llegaba a entenderse. Habían firmado un pacto y los dos líderes se entendían. España y Catalunya se estrechaban la mano. Era el 28 de abril de 1996, mes sagrado de la catalanidad, en el que, si Pujol hubiera insistido, se hubieran podido escuchar hasta unos compases del Virolai, cantados a duo.

La resaca es demoledora y aseguran los entendidos que será duradera. De Vidal-Quadras depende, porque sabe mucho de aquella época. Era el mandamás de Aznar en Catalunya y, porque era un estorbo, lo sacrificaron. Por cierto, Rajoy formaba parte del séquito del entonces presidente. Estuvo presente en aquella cena y conserva perfectamente el recuerdo del encuentro. Con la resaca provocada por don Alejo es suficiente. De momento.

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