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Un texto publicado en 1963 que hizo de su autor un enemigo de la dictadura

Southworth y 'El mito de la cruzada'

IAN Gibson*

Fraga Iribarne creó un departamento especial para "contrarrestar" los efectos subversivos del libro

En 1963, la editorial del exilio español en París, Ruedo Ibérico, publicó en francés un libro que no tardó en convertir a su autor, el norteamericano Herbert Southworth, en uno de los enemigos más temibles de la dictadura franquista. Todos los títulos de Ruedo Ibérico se prohibían y se perseguían en España, pero tal vez ninguno hasta entonces como El mito de la cruzada de Franco, sobre todo cuando empezaron a pasar la frontera, a veces ocultos en los lugares más peregrinos, ejemplares de su versión en español, editada en 1964. Y lo más grave para el régimen: el libro, en el cual se deshacía todo el tinglado de la farsa historiográfica franquista, no era ninguna aburrida tesis universitaria. Al contrario, se leía, pese a la enorme cantidad de información aducida, como una novela policiaca. Lo conseguí durante la primera mitad de 1965. Lo leí de un tirón, fascinado. Y me complace poder decir que influyó poderosamente en el curso posterior de mi vida. En el prólogo de la nueva edición del libro, que acaba de publicar DeBolsillo, preparada por Paul Preston, el estudioso británico dice casi lo mismo: la influencia de Southworth fue determinante para su carrera.

Es una iniciativa editorial muy acertada sacar otra vez a la calle El mito de la cruzada de Franco, además en el centenario del nacimiento del autor, nacido en un pueblo de Oklahoma en 1908 (murió en 1999), pues pone al alcance de una nueva generación de lectores, y a un precio accesible, un texto esencial para conocer aquella España tétrica en que todo era propaganda, en la que solo circulaban las versiones oficiales y grotescamente torcidas de lo ocurrido durante la contienda fratricida.

Esta edición del libro, además del prólogo de Preston, incorpora un ensayo previo del mismo especialista, Una vida dedicada a la lucha: Herbert Rutledge Southworth y el desmantelamiento del régimen de Franco; el prólogo del propio Southworth a la edición de 1986, amenísimo, donde habla de su largo periplo como investigador de la historia de la guerra; y, en apéndice, otros dos textos suyos: Los bibliófobos: Ricardo de la Cierva y sus colaboradores (1970) --que hizo época-- y El gran camuflaje: Julián Gorkin, Burnett Bolloten y la guerra civil española (1999). El conjunto es extraordinario.

PRESTON

EXPLICAen su ensayo cómo, a raíz de la publicación de El mito, el régimen, en la persona del entonces ministro de Información, Manuel Fraga Iribarne, creó un departamento especial para "contrarrestar" los efectos subversivos del libro y modernizar convenientemente, dentro de lo posible, la historiografía "oficial" de la guerra. Y no era para menos porque Southworth, acudiendo a su fabulosa biblioteca privada sobre la materia, reunida tozuda y obsesivamente a lo largo de tres décadas y única en el mundo, se había dedicado a descoyuntar, una por una, las mentiras y tergiversaciones utilizadas por la dictadura para justificar su existencia. Y ello con la "objetividad apasionada" que le atribuiría después Pierre Vilar.

Fraga eligió, para dirigir aquella Sección de Estudios sobre la Guerra de España, como se llamaba, a Ricardo de la Cierva, que a partir de entonces sería el más tenaz y prolífico de los defensores del régimen... y el adversario más acérrimo de Southworth. Uno de los méritos del norteamericano era que, además de su meticulosidad a la hora de llevar a cabo sus pesquisas, tenía un gran sentido del humor ("malicioso" lo llama Preston). Ello le sirvió admirablemente en la tarea que se había propuesto, y se nota cuánto disfruta demoliendo las maniobras, los embustes y las torpezas de De la Cierva y compañía. Como botón de muestra, recomiendo el apartado sobre Spanica zwischen todnu gabriet, el título fantasma incluido en las bibliografías de sucesivos pseudohistoriadores franquistas, copiando el uno al otro. El título no quería decir nada en ningún idioma conocido. Ellos no habían visto el libro, pero no importaba, servía para inflar la lista de obras "consultadas". Southworth demostró que se trataba de una deformación del alemán Spanien zwischen Tod und Geburt (España entre la muerte y el nacimiento), obra de Peter Merin publicada en Zúrich en 1937. Muchísimos más casos, para vergüenza de sus perpetradores, se pueden ver en el apéndice mencionado, Los bibliófobos: Ricardo de la Cierva y sus colaboradores.

DESPUÉS

DEEl mito de la cruzada de Franco vinieron, también publicados por Ruedo Ibérico, Antifalange (1967) --análisis minucioso del libro de Maximiano García Venero sobre la unificación por Franco de la Falange y los carlistas-- y La destrucción de Guernica. Periodismo, diplomacia, propaganda e historia (1975), fruto de años de paciente investigación y, de común acuerdo, la obra maestra del autor. Una vida, en fin, dedicada a echar abajo, con el dato en la mano, la gran mentira.

Tuve la suerte de conocer personalmente a Herbert Southworth, gracias a cuya recomendación publicó Ruedo Ibérico, en 1971, mi libro sobre la muerte de Lorca. Al releer ahora algunos capítulos de esta nueva y hermosa edición de El mito he recordado con nostalgia su risa. Que la tierra le sea leve.

* Escritor.

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