07 jun 2020

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Matrimonios por placer en el islam

DOLORS Bramon*

Irán permite bodas temporales como una solución al desequilibrio numérico entre hombres y mujeres

En el chiísmo existe la posibilidad de contraer un tipo de matrimonio que se considera de placer o temporal. Se trata de una práctica preislámica que lo fija por un periodo de tiempo que puede oscilar entre una hora o 99 años y que está vigente especialmente en Irán, donde recibe el nombre de sigueh y se plantea como una de las soluciones del islam al desequilibrio numérico existente entre hombres y mujeres. Jurídicamente se equipara a un contrato de alquiler, para contraerlo no son precisos ni testigos ni es obligatoria su inscripción en el registro civil, y la mujer, aunque sea virgen, no necesita permiso de su padre ni del tutor. Cuando acaba el plazo fijado de mutuo acuerdo, la mujer tiene que recibir la retribución que previamente hayan pactado ambos contrayentes.

ALGUNOS teólogos, especialmente desde el Gobierno de Jomeini, defienden su uso señalando una diferencia que califican de fundamental: mientras que la prostituta va con muchos hombres a la vez, la mujer casada temporalmente solo va con uno. Hablan también de los beneficios de este tipo de matrimonio, que no tiene límite por lo que respecta al número de esposas posibles y en el que los cónyuges no heredan, excepto que se haya estipulado en el contrato. Indican que un hombre puede casarse temporalmente para tener hijos (si su mujer o sus mujeres son estériles) o para tener más, y que los hijos que nazcan, que se adjudican al padre, tengan los mismos derechos que los nacidos de un matrimonio convencional.

Otras ventajas que le atribuyen son que los contrayentes pueden compartir una vivienda, si lo desean, o que el vínculo contraído entre un amo y una criada hace que esta se convierta en una persona más de la familia y se facilita así su relación con los demás hombres de la casa. Incluso se dice que puede servir de prueba para mantener relaciones sexuales entre jóvenes en edad de casarse, pero que tienen dificultades para hacerlo, especialmente por la falta de viviendas. Se añade que la práctica del sexo es una necesidad imprescindible y sana para los hombres, que podrían sufrir tumores en la mé- dula espinal si no lo hacen.

En cuanto a las mujeres, se explica que esta modalidad constituye una clara ventaja porque pueden conocer la cara y la situación económica de los elegidos, dado que ellas pueden tomar la iniciativa y, ade- más, porque sacan un beneficio pecuniario. Finalmente, se sentencia que les proporciona la oportunidad de haber logrado la dignidad del matrimonio, aunque solo sea por una noche. Sus detractores se preguntan --con razón-- qué futuro puede esperar a una chica que haya aceptado contraer un matrimonio temporal...

El matrimonio de placer se promocionó principalmente después de la guerra de Irán contra Irak, y las instituciones religiosas iranís lo presentaron como una oportunidad para solucionar el problema de muchas familias, cuya cabeza había muerto en la confrontación. Actualmente se sabe que Hizbulá concede este pretendido privilegio a algunas viudas de los considerados mártires del islam y que están bajo la protección del partido. En general, la duración de estos matrimonios contraí- dos con algún guerrillero que regresa de combatir no pasa de una noche. Su ejercicio espontáneo funciona especialmente en los grandes centros de peregrinaje de Qom y Mashed, en Irán, y en el de Najaf, en Irak, donde las aglomeraciones hacen más fácil el contacto entre hombres y mujeres.

La mujer dispuesta a casarse temporalmente suele ponerse el chador al revés o camina sin rumbo y mirando continuamente a su alrededor, mientras que los hombres suelen enseñar una llave para mostrar que disponen de una habitación o de una vivienda. Existen también alcahuetes, hombres y mujeres, que tienen listas de mujeres que desean este tipo de matrimonio y a las que ponen en contacto con los interesados a cambio de dinero. Con frecuencia, el matrimonio de placer tiene carácter secreto, es decir, un hombre puede contraerlo y llevar una vida relativamente normal sin decirlo a su familia ni a los amigos y conocidos. Como puede darse el caso de que la policía pida identificaciones a las parejas con tal de evitar las relaciones sexuales libres, existen unos impresos especiales con las firmas y los sellos correspondientes, que solo hay que rellenar con los nombres de los contrayentes.

COSTA QUE el Profeta y algunos de los primeros combatientes, alejados de sus mujeres durante las luchas por la expansión del islam, lo contrajeron y así lo muestran diversos episodios de la Tradición, que explican que Mohamed visitó a los miembros de una expedición y les dijo: "Estáis autorizados a contratar matrimonios temporales. ¡Haced uso de esta facultad!". Se decía que así se evitaban las relaciones homosexuales entre los soldados.

Es preciso decir que entre los sunís esta práctica --que entre nosotros tiene otro nombre-- ya fue abolida durante el tercer califato (634-644), pero, según el humanista Cristóbal de Villalón (Valladolid, 1510-1581), varios embajadores y otros cristianos que vivían en Estambul después de la conquista otomana se beneficiaron a menudo de esta institución. Y hay que advertir, finalmente, de que esta modalidad de matrimonio se fundamenta en el libro sagrado de los musulmanes (Corán 4,28/24-30), que dice: "Retribuidles por lo que hayáis disfrutado con ellas. No hay culpa en lo que acordéis mutuamente después del salario. Dios es omnisciente, sabio".

*Profesora de Estudios Islámicos

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