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Marx se movió por las sacristías

JOSEP Pernau

Los gemelos Kaczynski, uno presidente de Polonia y el otro primer ministro, son unos tramposos. Se dedican a perseguir a viejos comunistas y no siguen la pista que quedó abierta después de que el ya elegido arzobispo de Varsovia, Stanislaw Wielgus, a punto de ocupar el cargo, tuviera que reconocer que había simultaneado las dos militancias: la de la cruz y la de la hoz y el martillo. La jerarquía eclesiástica ha confesado ahora que Marx y sus seguidores se movieron como peces en el agua por sacristías y locales parroquiales. En cambio, nadie de sotana ha tenido que pasar por el interrogatorio de los inquisidores.

Los hermanos Lech y Jaroslav persiguen a los que fueron comunistas. Ahora se ocupan, por ejemplo, en la tarea de degradar a Jaruzelski, el último presidente del país bajo el régimen comunista. Fue general y lo quieren convertir en soldado raso. Es verdad que impuso la ley marcial para frenar al clandestino sindicato Solidaridad, pero se ha dicho también que aquella medida fue la argucia que salvó al país de una invasión soviética a la húngara o a la checa.

Su caza de brujas es incompleta. Se atreven con el Ejército, pero respetan a la influyente Iglesia católica. Sin guerra fría, quieren ser como el senador norteamericano Joseph McCarthy, que no dejó tranquilos a los que no condenaban el comunismo como una doctrina intrínsecamente perversa, sin importarle la fama, como ocurrió, entre otros muchos, con Charlie Chaplin, Arthur Miller y Gary Cooper, sospechosos de simpatizar con

Stalin. Pero la caza de brujas de los polacos es selectiva. "A este, sí; a aquel, no". A ver si los gemelos van a provocar una fiebre delatora entre los encausados. Podemos asistir a un espectáculo apasionante.

Temas: Karl Marx

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