Beber o no beber, esa es la cuestión

Bares de teatro de Barcelona que visitar aun sin entradas

Te llevamos de gira por salas de teatro con bar. Locales de atmósfera inspirada, ideales para hacer la previa o perderse en tertulias después de la función

Es un clásico de los ránkings de oasis secretos de Barcelona: la terraza-jardín del Antic Teatre.

Es un clásico de los ránkings de oasis secretos de Barcelona: la terraza-jardín del Antic Teatre. / Manu Mitru

Hacía tiempo que querías venir al teatro. Te ha costado escoger, pero te han dicho que no puedes perderte ‘Travy’, ese final de ciclo de la familia Pla-Solina, todo un cruce de generaciones entre el espectáculo ‘clown’ y la escena popular. Sientes el cosquilleo de antes de entrar a la función. Miras la hora, pendiente del timbre de aviso para entrar a la sala. Hacer la previa en un lugar tan carismático como El menjador de la Beckett (Pere IV, 228, 232) lo eleva todo a la enésima. Su salón de aires modernistas hierve de colores vivos, conversaciones encendidas y rincones acogedores. Los camareros centellean entre mesas sonriendo gentilmente, como si estuvieran representando su propia obra.

El ambiente es inspirador, pero sin ínfulas: recuerda a un bar de pueblo. Más allá de redondear los días de función, el restaurante de la mítica Sala Beckett resulta ideal para tomar el vermut del domingo. Su sencilla carta de platillos mediterráneos es tan tentadora como resultona. Ojo, porque siempre está a tope. Por eso te relames cuando encuentras sitio junto a uno de sus ventanales y te dedicas a garabatear escenas en la libreta con gesto de Harold Pinter o Yasmina Reza.

El Menjador de la Beckett.

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¡Que continúe nuestra gira por bares de teatro! ‘Seguidme, seguidme’, os canto como si fuera Puck Robin Goodfellow, el duendecillo burlón de ‘El sueño de una noche de verano’. Con reverencias y ademanes teatrales, haremos parada en el inefable Antic Teatre (Verdaguer i Callís, 12). Tal vez no encontremos faunos y querubines en su enorme terraza-jardín, pero allí se reúne todo tipo de fauna en torno a tan graciosa flora.

Representación de los jardines interiores de los palacios decimonónicos de la ciudad, su hermosa higuera congrega a su alrededor un hormigueante cerveceo que habrá fraguado no pocas citas de Tinder. Habrá turistas que ni tan siquiera sospechen que este espectacular rincón de la ciudad acoge una sala de teatro donde puedes descubrir nuevas dramaturgias, entretener a los niños con su ‘Antic for kids’ o gozar con los delirios de Roger Peláez, ese trovador desquiciado que se desata cada martes en ‘Ejaculant diarrea’. Si entras dentro del bar durante la representación, los camareros te invitan a susurrar. De hecho, ni tan solo tiran cañas durante la función, para no hacer ruido con el tirador.

Ah, la diosa fortuna. Justo estos días nos ha traído una noticia colosal, como el desenlace feliz de una obra sinuosa. Después de tenernos con el alma en vilo, al fin reabren los bares del Teatre Lliure de Montjuïc (Plaça de Margarida Xirgu, 1) y el Teatre Lliure de Gràcia (Montseny, 47). Ambos están ultimando sus nuevas cartas de platos mediterráneos, y perfilando unos horarios que por el momento acompañan cada representación, desde una hora antes del inicio hasta el cierre.

Secretos de barrio

El Restaurant El Lliure se despliega por un sensacional interior de dos plantas y una terraza elevada con vistas, como no, espectaculares. Templar ideas y saborear conversaciones antes o después de asistir a propuestas fascinantes como ‘Katharsis’ en un local con tanto encanto es pura vida. El caso del Bar El Lliure es tan particular y exquisito, que casi preferiría no compartirlo. Encontrar escaleras arriba ese salón clásico encoge el alma a cualquiera. Pero es que además el local guarda uno de los secretos mejores guardados del barrio: una maravillosa terraza que es una balconada cubierta con toldos sobre la calle Montseny. Apurar el vaso y bajar a ver ‘Hedda Gabler’, menudo lujo.

El recién recuperado bar del Lliure de Gràcia.

/ Albert Fernández

Si te aventuras, todavía encontrarás más barras junto a las tablas. Sin ir más lejos, en Gràcia puedes dar con las tapas entre bambalinas del Teatreneu (Terol, 26), o el infinitesimal encanto del microBAR de Microteatre Barcelona (Or, 25). El arte y la curiosidad también te pueden llevar a disfrutar en Cafè Teatre Llantiol (Riereta, 7) o Tinta Roja (Creu dels Molers, 17).

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Bares y teatro, cuántas emociones. Estás tan a gusto que te tomarías otra. Pero sabes que a la que te achispas te entra la verborrea. Te dan unas ganas terribles de protagonizar todas las conversaciones o, vete a saber, subirte al escenario. Beber o no beber, esa es la cuestión