Ruta en bañador

Las mejores playas de Catalunya

Oasis de postal a tiro de tren: calas cristalinas, dunas instagrameables y rincones marineros. Estas son nuestras playas favoritas

Vista aérea de Cala Bona.

Vista aérea de Cala Bona.

Es verano y solo quieres salir al encuentro del mar. Lejos de la ciudad, el mundo se reduce a un mosaico glorioso de toallas, pareos y sombrillas: pelo mojado, piel tostada, arena entre los dedos, más un horizonte soleado y el rumor de las olas elevándolo todo. Estas son nuestras playas favoritas de Catalunya. 

1. Cala Bona  (Tossa de Mar)

Piratas del Caribe

Incluso el capitán Jack Sparrow se tomaría unos cuantos rones contemplando este espectáculo de aguas turquesas y constelaciones de roca. Para llegar a Cala Bona, un oasis caribeño situado a 2 kilómetros de Tossa de Mar, hay que aparcar en la carretera de Blanes a Sant Feliu y caminar entre pinos hasta llegar a esta piscina natural. Es eso, o nadando. Este idílico entrante de mar está protegido por la ley de costas. También se ha preservado el Xiringuito Cala Bona, local fundado en 1957, cuando no había turismo y se daba de comer a los pescadores. Si tienes la suerte de colonizar la Cala Bona por un día, no dudes en sacar los prismáticos y divisar la lejanía. Tal vez avistes alguna bandera pirata. 


2. Punta del Fangar  (Delta del Ebro)

Universo de dunas 

La Punta del Fangar.

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En los confines del Delta del Ebro, el mundo se evapora en el desierto inundado de la Punta del Falgar. Perderse a pie por esta península de dunas móviles al encuentro del mar es una experiencia paranormal. En esta especie de territorio baldío presidido por un faro magnánimo las sombras se pronuncian con las horas del día, y los espejismos sobrevuelan nuestra mirada del litoral. Protégete del viento y los mosquitos, busca refugio del sol, acaricia el agua y abraza la naturaleza a través de los humedales protegidos y los ecosistemas de dunas, mientras las nubes se deshilachan con parsimonia. 


3. Playa de les Barques (Calella de Palafrugell) 

Canciones del mar

Playa de les Barques.

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En la clásica playa marinera de Calella de Palafrugell todavía reverberan ecos de las canciones de los antiguos pescadores. En este pueblo prodigiosamente bonito, presente en unos cuantos relatos de Josep Pla, puedes desvanecerte de puro Síndrome de Stendhal solo con pasear de la mano bajo los arcos del paseo frente a la playa de les Barques. Puedes degustar unos mejillones en una de las terrazas que dan a la playa, o directamente conocer de cerca a estos moluscos bivalvos pasando tus manos por las rocas del mar. Descender entre las barcas para rendirte a las olas por ese breve camino de arena granada, y zambullirse en el agua para aflorar de nuevo a la superficie con ese marco de postal es toda una epifanía estética. Y por la noche, habaneras.  


4. Playa de Ocata (El Masnou)  

Arena infinita

Paddlesurfistas en la playa de Ocata.

/ Julio Carbó

Cerca de Barcelona, el Mediterráneo nos regala su inmensidad desde arenales diáfanos como el de la playa de Ocata (El Masnou). Acceder a estos más de dos kilómetros y medio de arena fina ubicados a la derecha del puerto deportivo de El Masnou es tan fácil como un breve viaje en tren. La estación de Ocata te deja a pocos pasos de su playa. Incluso en los días de máxima ocupación, la generosidad del Maresme da para plantar cómodamente la toalla, y a partir de aquí darse un chapuzón a la carrera, jugar mil horas a palas, o perderse en pensamientos contemplando las olas hincharse al llegar a la costa. El día se remata en esa infinita línea de chiringuitos disfrutones, para saborear la vida cuando el sol se vuelve naranja.  


5. Playa de l’Illot (L’Ametlla de Mar)

Aventura entre rocas

Platja de l'Illot.

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Si eres amante de las excursiones, acercarse a pie a esta pequeña cala de aguas cristalinas asegura un sendero cargado de vistas y emociones. Se puede llegar siguiendo el camino entre pinos que describe el GR 92, bien desde l’Ampolla, al sur, o desde l’Ametlla de Mar, al norte. Hace falta buen calzado, y también llevar agua y provisiones, porque al llegar no vas a encontrar bares ni servicios. Pero nada supera el momento de descubrir ese islote emergiendo del agua y separando dos pequeñas playas de piedra. Una península hipnótica enmarcada en un sueño color turquesa, allá en las costas del sur.


6. Playa de Castell (Palamós)

Al final de la escapada

Playa de Castell.

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Acceder a este pequeño paraíso del Baix Empordà es como redescubrir la costa. En la playa de Castell gozarás aunque sea otoño, te bañarás sin bañador, volará tu imaginación y besarás como nunca en tu vida. Un espacio virgen y auténtico, aunque se haya aderezado con zonas de bar y deportes como el kayak, más pasarelas de acceso al agua y un gran párking para coches. Lejos queda el núcleo de Palamós, pero a pocos pasos está el hechizante poblado ibérico del Castell, y un reguero de pinos, caminos de ronda y paseos mecidos por esas olas que desbordan el alma.  


7. Playa de les Escaletes (Sant Pol de Mar)

Terrazas al mar

Playa de Les Escaletes.

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Bajando por las discretas escaleras del paseo de Sant Pol de Mar te aguarda un baño íntimo y peculiar. La pequeña lengua de arena que representa la playa de les Escaletes es del todo encantadora. Apenas 225 metros de longitud y 10 de ancho entre la fachada del paseo y la espuma del mar lamiendo tus pies. Te sientes a resguardo, aunque cualquiera pueda asomarse a la barandilla y 'stalkearte' por encima de tu cabeza. El mundo se vuelve dorado mientras te cubres de crema, acomodas tu cabeza en la toalla y abres el libro por la página donde te quedaste. Después, un baño tranquilo y todas las posibilidades abiertas de un verano a tu antojo.   


8. El Portitxol  (Sant Martí d’Empúries)

Puentes eternos

Playa del Portitxol.

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Los mitos de la antigüedad se reúnen con las 'celebrities' de nuestros días en el entorno de la playa del Portitxol. Es fácil encontrarse con famosetes estilo Macaco en la privilegiada terraza del Hostal Empúries, disfrutando con la estampa de este paraje milenario, ubicado junto a las ruinas grecorromanas de Empúries. La cultura griega, la romana, y la del selfi se encuentran sin remedio frente al alucinante arco de roca que encontramos por las escaleras que dan al mirador de la bahía de Roses. Es el spot favorito de las 'influencers' de la zona. La playita frente al hotel apenas cubre, y si seguimos el paseo, encontramos nuevas extensiones de arena y palmeras. Aquí Britney publicaría encantada algunos de sus 'reels' en bañador. 


9. Cala Rovellada (Colera)

Navegación de verano

Cala Rovellada.

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La playa de noche. Ajustarse las gafas y el tubo, calzarse las aletas y aferrarse al haz de luz de una linterna acuática mientras te sumerges en una columna de líquido en la completa oscuridad significa ver el reverso del verano. La Cala Rovellada de Colera es un acceso agreste al mar, colonizado por esas casas que se saltaron la ley de costas. En este rincón del mundo te abstraes mientras el sol se refleja débilmente sobre el agua, ves la tarde declinar flotando sobre el mar, o te pierdes en los fondos abisales de una inmersión nocturna. ¿Alguna vez has cruzado tu mirada con la de un pulpo agazapado en su grieta submarina? 


10. Al agua perros 

Playas a cuatro patas

Un perro se baña en la playa de Llevant, en Barcelona.

/ Jordi Cotrina

Esas carreras de tu perrete moviendo el rabillo hasta hacer chof en el agua lo valen todo. Las vacaciones en compañía de tu mejor amigo serán del todo inolvidables entre los canales del Ter en la playa del Rec del Molí, en L’Escala, removiendo la grava con las pezuñas en la playa de Sant Jordi de Llançà, en la recién inaugurada playa canina de la Conca, en Malgrat de Mar o, sin ni siquiera salir de Barcelona, en la playa de Llevant. Así hasta superar la veintena, compiladas por Red Canina en su web. Pocas me parecen para ese espectáculo de escándalo de agua y pelo cuando se sacuden.  


11. Stop bañador 

Playas nudistas

Noticias relacionadas

Cala Morisca.

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Echarse al sol tal como viniste al mundo, y sentir el agua del mar envolverte por cada poro es una sensación y un derecho irrenunciables. En Catalunya existen 60 playas nudistas, alguna de gran tradición como la Cala Morisca del Garraf, la playa del Trabucador en Sant Carles de la Ràpita, la playa de la Mar Bella en Barcelona, o la playa de l’Illa Roja de Begur, escenario de una polémica reciente en torno a un chiringuito que atraía bañistas ajenos a la filosofía del naturismo. Aparecen todas recogidas en la web del Club Català del Naturisme. El mar no entiende de fronteras mentales.

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