’NO ES POR TI. ES POR MÍ TOUR’

Ruta por Barcelona para después de romper con tu pareja / MAPA

Tu relación estaba tan muerta que vuestros últimos whatsapp cuentan como psicofonías del más allá. Nada como una buena procesión de penitencia emocional para pasar página. Esta es la ruta por la Barcelona melodramática

Dicen que un clavo quita otro clavo: en Dick Waffle puedes comprar gofres en forma de pene o vulva.

Dicen que un clavo quita otro clavo: en Dick Waffle puedes comprar gofres en forma de pene o vulva. / Elisenda Pons

Te pones los cascos, abres Spotify y le das al play al último álbum de Adele. Al igual que la británica, tú también acabas de romper. Y no, no fue fácil escuchar el «no es por ti, es por mí», por mucho que tu relación estuviera ya tan muerta que ni se habría podido comunicar con Melinda Gordon, la médium de 'Entre fantasmas'. Por eso, si la mejor terapia para superarlo es pasar página con una llorada, nada mejor que la ruta por la Barcelona melodramática

La ruta, que empieza en la zona de Glòries y acaba en la playa del hotel W (plaza Rosa Del Vents 1), es de, aproximadamente, unos 10 kilómetros y se puede realizar en dos horas. Pero lo recomendable es dedicarle toda la tarde, alargándola ya sea mirando el vacío mientras te regodeas en tu miseria emocional o sentado en una cafetería, ahogando las penas en un tazón de chocolate caliente. Además, está pensada para hacerse en invierno, por ese toque melancólico de comedia romántica que tienen los árboles sin hojas. ¡Ideal para llorar todos tus dramas y llegar con las pilas recargadas a la primavera del amor!

La primera parada son las gradas de detrás del Museu del Disseny (plaza de les Glòries, 37), una zona tranquila, prácticamente vacía y con un estanque que le da un toque bucólico a este paisaje urbano. Aquí podrás pasarte un buen rato contemplando tu reflejo en la superficie del agua o tomarte algo en la cafetería del museo. En otro contexto sería un lugar ideal para tener primeras citas, pero en tu futuro la única que se divisa es con el psicólogo.

Estanque con toque bucólico tras el Museu del Disseny.

/ Jordi Cotrina

La ruta continúa bajando por la calle Badajoz, en dirección hacia la playa del Bogatell. En el camino, una parada estratégica es el Espai Joliu (Badajoz, 95), una cafetería llena de plantitas, estética cozy y bebidas y postres para añadir un poco de dulzura a la amargura posruptura

Si no necesitas recargar las pilas, puedes continuar caminando y fustigándote, a lo nazareno, hasta la playa, en concreto, a la zona del espigón del Bogatell. El mar, en invierno, es especialmente melancólico: el frío, las chaquetas y los recuerdos de las vacaciones cargan de nostalgia cada uno de los granos de arena. Además, el espigón es, en general, una zona bastante tranquila que con el frío se convierte en una estepa siberiana, perfecta para llorar sin que te moleste nadie

Gofres con forma de genitales

Por supuesto, la parada playera es un 'must' en la ruta. Como decían los tumblr de estética emo en 2007: «Me gusta el mar porque es tan inmenso que hace que mis lágrimas parezcan pequeñas». Una filosofía digna de Friedrich. Otra recomendación, date un paseíto por la playa y, con el viento moviéndote el cabello, te sentirás el protagonista de un videoclip de Lana del Rey

Reanuda la ruta subiendo por Arquitecte Sert y la avenida Bogatell hasta la Ciutadella, donde podrás pasear entre una docena de parejas dándose el lote mientras tú te regodeas en tu soledad. Luego, continúa por el paseo de Sant Joan hasta la plaza de Tetuán. Ahí, camina ente las calles del Eixample hasta la plaza de Catalunya. Ataviado en tu abrigo y bufanda, parecerás el protagonista de una película indie sobre duelo amoroso. 

Como dicen que un clavo quita otro clavo, continúa por la Rambla, hasta llegar a Dick Waffle (116), la pollería de Barcelona, donde puedes comprar gofres en forma de pene o vulva. Sin duda, una opción más dulce e inmediata que abrir Tinder y esperar a que suene la campana. Y, a unas pocas calles de distancia, la siguiente parada, el petó de Fontcuberta (plaza de Isidre Nonell), donde podrás contemplar el ritual de apareamiento de parejas dándose besos instagrameables frente al mural mientras tú devoras unos genitales de azúcar. Un poético paralelismo.

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Beso instagrameable frente al mural de Fontcuberta.

/ Manu Mitru

Para concluir esta procesión de pena y penitencia emocional, callejea hasta la Barceloneta, continúa hacia el hotel W y acaba, de nuevo, contemplando el mar desde el paseo marítimo. Enhorabuena, acabas de hacer una 'performance' dramática por toda la ciudad que ni la Lady Di de Kristen Stewart recorriéndose la finca de Sandringham con el corazón roto. Con suerte, este año el Oscar te cae a ti.