Paseo festivo

'Tour' para disfrutar de la Navidad en Barcelona

Sigue los destellos led en esta ruta por luces, mercados, adornos y pesebres

Luces navideñas en la plaza de Catalunya.

Luces navideñas en la plaza de Catalunya.

Al abrir los ojos reina tal luz en las calles, que enseguida te das cuenta: ya es Navidad. Se oyen las campanas de la iglesia. Frotas el cristal empañado con la manga y por ese nítido haz en la ventana aparece otra ciudad: un escenario luminoso y repleto de candor, ajeno a crisis energéticas y horrores pandémicos. Muchos levantarán la ceja ante esa desmedida invitación a imaginarios de fábula festiva y buenos sentimientos. Tú abres la puertecita del día en tu calendario de adviento, agarras el abrigo y, con el gusto a chocolate aún en la boca, te entregas a las calles iluminadas.

Estelas de luz 

Si hay una tradición navideña alegre, destensada y fuera de toda agenda, es la de puntuar las luces de Navidad que decoran nuestras avenidas. La selva ornamental de este año encuentra su gran eclosión en la nueva iluminación led diseñada por el estudio de Antonio Arola para el centro de la ciudad. Sus rayos dorados cubren la plaza de Catalunya bajo una gran pérgola que parpadea con cálidos latidos, vuelven la Gran Vía el techo de una gran casa del que cuelgan infinitas lámparas tubulares, y cruzan la calle de Aragó con una suerte de palillos iridiscentes que buscan puntos de fuga y perspectivas estrelladas.

Pero en nuestro particular concurso, nos dejamos llevar también por los zigzags luminosos que enredan las calles del Gòtic, o las sencillas lianas de bombillas que anudan los árboles de Rambla Catalunya. Ahí siguen también majestuosas las mariposas que planean entre estrellas por todo paseo de Gràcia hasta Jardinets, fascinando las miradas infantiles. Persigues cada destello por aceras y pasos de cebra, y pronto adviertes que, con todo, lo que a ti te provoca especial cariño son esos asteroides coloridos y feúchos que se esparcen como una constelación arcade por las calles de Gràcia y el Eixample. Eso, y el regocijo que provocan los balcones y escaparates iluminados por vecinos y comerciantes de cada barrio. Esas guirnaldas de lucecitas particulares son las que verdaderamente prenden una lumbre dentro tuyo.


Templos de la Navidad 

 'Els Llums de Sant Pau'.

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Las tramas luminiscentes te llevan sin apenas pensarlo a ese nuevo y espléndido jardín navideño que ha invadido esta Navidad el Recinto Modernista de Sant Pau (Sant Antoni Maria Claret, 167). Al caer el sol, 'Els Llums de Sant Pau' hacen centellear un espléndido bosque audiovisual, toda una experiencia sensorial hecha de flora escenificada y túneles de sonido, en consonancia con los tradicionales 'Christmas Garden' ingleses y alemanes.

'Nadal al Poble'.

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El rumor de los villancicos te eleva hasta el Poble Espanyol (av. Francesc Ferrer i Guàrdia, 13), convertido en un gigantesco calendario de adviento por obra y gracia de 'Nadal al Poble. Ese fabuloso paisaje navideño hecho de 24 rincones temáticos con personajes y escenas típicas se remata con la Casa de Papá Noel, abierta hasta el 24 de diciembre, y la de los Reyes Magos, que recibirán cartas a partir del 26 de diciembre.  

'Nadal al Port en el Moll de la Fusta.

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En nuestra ciudad, la Navidad tampoco da la espalda al mar. Por eso te acercas al Moll de la Fusta a respirar el ambiente de Nadal al Port. Es tremenda la fascinación bajo esa gran noria de cabinas hexagonales, 65 metros de fanfarria y vértigo para valientes. Tú te conformas con ver cómo el Port Vell resplandece con ese pesebre luminoso y flotante, el fulgurante y enorme árbol led, el carrusel 'vintage', la zona infantil y las candorosas paradas de feria de toda la vida. 

Mercados y pesebres

Pesebre de Playmobil en el Centre de Cultura Popular La Violeta.

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Ya solo te queda seguir la ruta por la acostumbrada miríada de mercados y pesebres. Este año andamos despistados con ese nacimiento repartido entre la plaza de Sant Jaume y las fachadas de la calle Ferran. Por eso tú prefieres entretenerte visitando pesebres tan originales como los que pueden verse en el Museu Etnològic i de Cultures del Món (paseo de Santa Madrona, 16), el que han montado con materiales reciclables en la parroquia de Sant Ramon Nonat (av. de Sant Ramon Nonat, 1), el de Playmobil que luce en el Centre de Cultura Popular La Violeta (Maspons, 6), o pesebres vivientes como el de la Marina. 

Noticias relacionadas

Fira de Santa Llúcia. 

/ Manu Mitru

El gran encanto de los mercados navideños es que pertenecen al terreno de la ilusión. Nada como hundir las manos en el musgo de las paradas de la histórica Fira de Nadal de la Sagrada Família, abstraerse entre 'caganers' y pesebres de corcho embebido en la muchedumbre de la Fira de Santa Llúcia, o descubrir las paradas de la 7ª Fira del Consum Responsable bajo la luminosa carpa de plaza Catalunya. Ese mundo de tenderos entrañables, figuras tradicionales, adornos de fantasía y muérdago de la suerte te recoge del tráfico y las duras esquinas de la urbe. Miras ese 'tió' de ojos saltones y te invade una sensación de viaje y encantamiento, como si estuvieras en otra época. Ah, Navidad.

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