Orson Welles, lo grotesco y el esperpento

¿Qué hacer hoy, 17 de octubre, en Barcelona?

El Teatre Eòlia estrena la insólita y provocadora 'Posespaña'

El sexo, la religión y el ejército son tres de los temas que aborda.

El sexo, la religión y el ejército son tres de los temas que aborda. / LA CASA DE ASTERIÓN

La juventud se asocia con la rebeldía, el inconformismo, las ganas de innovar, de romper con lo establecido, de experimentar y hasta, ¿por qué no?, provocar. Todas estas características en mayor o menor medida podemos encontrarlas en Posespaña (Mamífers, feixistes, verges i Orson Welles), una insólita obra que puede verse en el Teatre Eòlia hasta el día 24 y que sorprende constantemente. Tras ella se encuentra una compañía formada por cuatro veinteañeros, que ha tomado el nombre de un cuento de Borges, La Casa de Asterión. Preparémonos para emociones fuertes…

Cuando llegamos a la sala vemos un gran telón azul que esconde el escenario y nos quedamos intrigados por lo que habrá detrás. El inicio ya es impactante, un chico y una chica vestidos de negro se sitúan frente a nosotros y él le pone a ella un uniforme militar mientras la joven entona a cappella ni más ni menos que… El novio de la muerte, el himno de la legión, subiendo cada vez más el volumen. De entrada, el público se queda helado. El silencio invade la platea.

El primer episodio lo narran los presuntos actores que pusieron voz a La guerra de los mundos, de Welles.

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Orson Welles y España

Se alza el telón y vemos que el escenario representa un cuadrado de madera sobre el que hay cuatro sillas de colores y, en el suelo, lo que parece ser una tela asfáltica. Al fondo se irán proyectando una serie de frases, la primera de las cuales nos advierte que veremos una tragedia mediterránea en ocho cuadros. En el primero de ellos se definen las líneas maestras del espectáculo. Los cuatro actores fingen ser las voces que interpretaron la versión radiofónica de La guerra de los mundos que dirigió Orson Welles y que provocó el pánico en Estados Unidos, ya que muchos creyeron que la invasión extraterrestre era real.

Todos lo consideran un maestro pero, al final, surge la sorpresa.

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Explican su experiencia con el director de Ciudadano Kane, al que consideran un maestro, su obsesión por el trabajo, sus ideas sobre el totalitarismo o el esquizofascismo (una actitud autoritaria que se disfraza con ideas más progresistas para ganar votos con ejemplos actuales como Trump o Putin). También hablan de su pasión por España, por los Caprichos de Goya, por lo grotesco y por el esperpento de Valle-Inclán. Todo lo que veremos a partir de este momento guarda relación con estos elementos. Y el final de este capítulo es inesperado y estremecedor.

Albert Miró interpreta a un cura que arrastra por el suelo a un hombre como si fuera un perro.

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Una intensidad ‘in crescendo’

En , Alexandre Fons se dirige al público y lanza un discurso radical sobre lo que significa el teatro y la responsabilidad de los espectadores. Los siguientes episodios llevan el nombre de tres de los actores, Àlex y Júlia (Morella y Barragán). En ellos, la intensidad va subiendo, desde un individuo con alzacuellos que arrastra por los suelos a un hombre como si fuera un perro a las experiencias de ella que se pregunta qué es el amor o el sexo mientras permanece totalmente desnuda (al igual que varios de sus compañeros a lo largo de la función) y se somete a una extraña ceremonia presidida por el color rojo, el de la sangre.

Júlia Morella se somete a una extraña ceremonia

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En los fragmentos restantes asistiremos a un análisis de la figura de Franco desde el punto de vista de su hija, Carmen, y también de sus esbirros, a constantes referencias sobre el maltrato animal representado por monos, vacas o cerdos, a reflexiones sobre la creación y la estética artística, a la violencia sexual contra las mujeres, para acabar con un desenlace imprevisible (una vez más), entre cruces, presuntas vírgenes y brazos en alto. Y hasta acabamos sonriendo y siguiendo el ritmo con las palmas.

Las dos actrices, cubiertas por un velo, junto a unas cruces.

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Juicio sobre la política y el arte

La pieza pretende mostrar una visión de la España franquista y sus secuelas desde una perspectiva original, no es casualidad que la mayoría de ellos (salvo Albert Miró) figuraran también en el reparto de la reciente Ballar és l’únic que ens salvarà, otra revisión de la historia del país. También pretenden hacernos pensar sobre la cultura y su manera de mostrarla. Su intención consiste en plantearnos preguntas, en algunos casos sin respuesta, y jugar con la representación que va de Welles y Goya a Valle-Inclán pasando por el Pasolini de Saló o los 120 días de Sodoma.

Júlia Barragan (izquierda) y Júlia Morella son las dos protagonistas femeninas.

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Es curioso observar las caras de estupefacción del joven auditorio frente a lo que acaban de ver. No se pueden creer la valentía de esos chicos de su edad para ofrecer un montaje tan atrevido que les ha dejado atónitos, ante tal cantidad de conceptos que casi tendrían que ser lanzados al aire a cámara lenta. Esta generación tiene mucho que decir y opinar sobre el pasado, solo hace falta que la escuchemos…

Imagen promocional del reparto de 'Posespaña'.

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'Posespaña'

¿Dónde? Teatre Eòlia (Bailèn, 23).

¿Cuándo? martes a viernes (20 h.), sábado (17 y 20 h.) y domingo (18 horas). Hasta el 24 de octubre.

Precio: de 16 a 18 euros.

Más información: Teatre Eòlia.

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