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El Harold Pinter más polémico y provocador

El Teatre Gaudí estrena la controvertida 'Qui a casa torna'

Una de las situaciones incómodas que se producen en la obra.

Una de las situaciones incómodas que se producen en la obra. / TRISTÁN PÉREZ-MARTÍN

Harold Pinter fue uno de los dramaturgos londinenses más prestigiosos del siglo XX con obras como La fiesta de cumpleaños o Traición y guiones a partir de otros autores para películas como El sirviente o La mujer del teniente francés. Y no solo por la calidad de su prosa literaria sino también por su capacidad para provocar, para incomodar al espectador con situaciones inesperadas que demandaban una respuesta. Uno de los mejores ejemplos es Qui a casa torna (The homecoming, 1964), que puede verse estos días en el Teatre Gaudí a cargo de la compañía Frog y que no deja a nadie indiferente.

Harold Pinter (izquierda), recogiendo un premio en el 2006.

/ STR_EPC AGENCIAS

La vida de una familia humilde

El escenario representa una casa humilde de la década de los 60 con un sofá doble y uno individual con un bastón apoyado, varias sillas (sobre una de ellas hay una americana) y una mesa, un par de alfombras, una redonda y otra cuadrada, muchos libros repartidos por la estancia, alguna figurita y, en una esquina, junto a las butacas, un perchero. Se trata de la casa familiar de un clan británico de clase modesta.

Aspecto del escenario en el que se desarrolla la acción.

/ EPC

Poco a poco vamos conociendo a sus miembros. El padre, Max (Enric Cervera) es un tipo duro, un carnicero viudo que cree saber todo y no se corta a la hora de decir lo que piensa a su hijo Lenny (Xavi Mañé). Junto a ellos viven el tío Sam, un buen hombre que trabaja como chófer desde hace muchos años y Joey (Carles García Llidó), un joven aspirante a boxeador que se pasa las horas entrenando en el gimnasio. Tras esta presentación de personajes, se apagan las luces y conocemos a los dos restantes.

El texto retrata a una familia humilde muy especial.

/ TRISTÁN PÉREZ-MARTÍN

El regreso del hijo pródigo

Se trata de Teddy (Màrius Hernández), el hijo mayor, un culto doctor en Filosofía y su mujer, Ruth (Gemma Deusedas), también antigua vecina de esa localidad, que viven con todo tipo de comodidades en Estados Unidos y que han aprovechado un viaje por Europa para regresar a casa. Llegan de noche e intentan no despertar a nadie, pero Lenny los descubre. Mientras Teddy se va a la habitación, su hermano mantiene una tensa conversación con la recién llegada y descubrimos su lado más inquietante cuando le explica algunas historias algo macabras, pero ella también parece esconder algo y juega un poco con él.

El primer encuentro entre Ruth y Lenny está cargado de tensión.

/ TRISTÁN PÉREZ-MARTÍN

Poco después, el padre también descubre el retorno de su hijo y tiene una reacción inesperada para recibir a su nueva nuera. Tras una comida familiar, el patriarca recuerda a su mujer difunta y la tensión va en aumento cuando Lenny formula a Teddy una serie de preguntas filosóficas (es la especialidad de su hermano) muy retorcidas sin respuesta posible. Se nota que Teddy se encuentra cada vez más incómodo y, cuando se quedan solos, sugiere a su esposa que se vayan, pero la reaparición de Lenny lo impide. En el tramo final, la acción se precipita dando lugar a una extraña situación que descoloca definitivamente al público hasta hoy en día (cuesta imaginar su respuesta hace 60 años).

El reparto al completo de 'Qui a casa torna' en una imagen promocional.

/ TRISTÁN PÉREZ-MARTÍN

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Un desenlace incómodo y provocador    

Hay que reconocer que es una pieza extraña que aborda temas como el machismo, la sexualidad y la diferencia de clases desde una perspectiva insólita, que puede recordar vagamente a la película Perros de paja (1971), de Sam Peckinpah, con ese intelectual apocado y su esposa, que viven en la ciudad y, al volver a casa, se reencuentran con unos individuos asilvestrados que convierten a la mujer en un objeto. No es fácil reaccionar ante lo que ocurre en el último acto. Algunos espectadores ríen como válvula de escape a la tensión, no porque el texto esconda chistes, sino porque se hallan ante una situación inesperada que no resulta fácil de aceptar.

El texto trata temas como el machismo, la sexualidad y la diferencia de clases.

/ TRISTÁN PÉREZ-MARTÍN

Es una obra bastante perversa que te deja desorientado ya que, desde una perspectiva actual el desenlace es del todo incorrecto, casi ofensivo, inaceptable. Probablemente eso fuera lo que buscaba ya en su época el escritor, ponernos un espejo delante para que nos rebeláramos contra lo que estaba explicando. En cualquier caso, es una pieza muy polémica, que levantará ampollas y provocará debates, algo que siempre es bienvenido en una sociedad que parece haberse acostumbrado a pensar poco. Un retorno a casa planteado como un campo de minas.

Al final, los actores reciben el aplauso del público.

/ EPC

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'Qui a casa torna'

¿Dónde? Teatre Gaudí (Sant Antoni Mª Claret, 120).

¿Cuándo? de jueves a sábado (21 h.) y domingo (18 horas). Hasta el 3 de octubre.

Precio: de 10 a 20 euros.

Más información: Teatre Gaudí.

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