Vamos a la playa, oh oh oh oh oh

Los mejores chiringuitos de playa de Barcelona y alrededores

Si llega el apocalipsis zombi, que al menos nos pille en bañador y con una copa en la mano. De estos chiringuitos te tendrán que sacar a rastras

Postureo con ‘skyline’ de fondo en Salt Beach Club, a los pies del Hotel W. 

Postureo con ‘skyline’ de fondo en Salt Beach Club, a los pies del Hotel W.  / Manu Mitru (EPC)

Es verano y toca simplificar. Nuestra búsqueda es fácil y básica, como aquel título que le puso Woody Allen a su peli sobre nuestra ciudad: queremos playa y queremos chiringuito, en Barcelona y alrededores. Si el mundo se va a la mierda, que nos pille en bañador, frente al mar y con la copa en la mano. Ponte la pamela y acábate esas olivas, que ya sacan la paella.  

Glamour playero 

'Like a guiri'

En las faldas del Hotel W se despliega este escenario ideal para sentirte como un turista en tu propia ciudad. Salt Beach Club (paseo del Mare Nostrum, 19-21) es una astracanada delirante de colores, decoraciones florales, luces colgantes y mesas sobre la arena. En su golosa terraza se recuestan cuerpos bronceados, tintinean brindis chispeantes y se avistan selfis relamidos. Que posen los cachitas; tú date un homenaje con su fabulosa mezcla de tapeo mediterráneo, hamburguesas gourmets, 'smoothies' y cócteles playeros. Suenan los Beach Boys. Aprietas la pajita con los labios mientras surfeas en recuerdos y el azul del mar se te clava en las pupilas.


Sueños tropicales 

Paraíso ‘chill out’

Vai Moana, en la playa del Bogatell.

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Aquí el primer viaje es mental. Después llegan los placeres terrenales. Inspirado en la Isla de Pascua, Vai Moana es un chiringuito tropical, de aires 'cool', que invita a la ensoñación y el relax. Un viaje a la Polinesia desde la familiar playa del Bogatell (avenida del Litoral, s/n). La cubierta de choza de la caseta, sus hamacas VIP y la cadencia 'chill' de esa música ambiental te bajan las pulsaciones al instante. Ya habrá tiempo para emocionarse después de tomar un aperitivo, cuando saquen alguna de sus hamburguesas especiales, o sus recetas mediterráneas combinadas con platos típicos de la Polinesia a su 'poke' hawaiano. El grupo Pantea desata su imaginario playero también en La Deliciosa, ambiente 'vintage' para la Barceloneta, y en Jefferson Beach Club, un garito de inspiración surfera estilo Long Island, también en Bogatell.


Mares abiertos 

Ser libres

El chiringuito BeGay, en La Mar Bella.

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En la playa nudista de la Mar Bella no existen cerrazones mentales ni malas miradas. BeGay se abre orgulloso al paseo Marítim con una oferta sana y desacomplejada, que se corresponde a la perfección con tu ideal hedonista de un día de chiringuito. Tanto da que pidas un daiquiri o un bloody mary, que seas gay, hetero, o cualquier otra identidad sexual. Lo importante en este pequeño paraíso multicolor es que todo el mundo se sienta perfectamente a gusto, se mueva con la música, y dé buena cuenta de unas cañas con sus ensaladas, bocadillos y detalles de tomate. La playa es de todas.  

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Un baile al atardecer 

El plan de El Prat

El Maravillas: oasis en El Prat de Llobregat donde tapear entre baño y baño o con 'djs' vespertinos de fondo. 

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Una buena fiesta en El Maravillas no se olvida. No os voy a contar la mía, pero os aseguro que es fácil encontrar la gloria en este particular oasis de la playa de El Prat de Llobregat. De día, este coqueto chiringuito es el mejor rincón para refrescarte y tapear de lo lindo entre baño y baño. Ahora una ensaladilla, ahora un poco de charla engorilada, luego unas frutitas del día y al caer la tarde unas carreras por la arena. Sin que te des cuenta, la luna os sorprende. Cuando suben los decibelios, llega el 'dj' o empieza el concierto vespertino, todos vuestros problemas se reducirán a uno: ¿cómo vais a poder salir nunca de allí, pobres náufragos del ocaso, el cóctel y el ritmo?   


La vieja sirena 

Canciones del mar

La Donzella, multiespacio a pie de playa en Badalona.

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Pocos lugares te harán apurar el día como La Donzella de la Costa. Este sensacional multiespacio a pie de la playa de Badalona (paseo Marítim de Badalona) atraviesa generaciones de sabiduría costera, y eso se percibe muy pronto. Desde que en 1929 abriera el restaurante familiar el tío del abuelo de uno de los propietarios, Marc Fonollar, La Donzella no ha dejado de mutar y crecer, hasta albergar un restaurante, chiringuito, salón interior, club de playa, casetas y terraza 'chill out'. Llegas por la mañana, y no encuentras la hora de irte. Como esa sirena que aflora entre las olas para seducirnos con sus cánticos y encantos, aquí puedes perder la razón hechizado por sus siete variedades de arroz, el pescado, las tapas y una carta de vinos de locura. Además, programan monólogos cómicos y música en directo. Cuando estás en La Donzella, el mundo queda muy lejos.


Buenas vibraciones 

Jóvenes prodigiosos

El Xiringuito Takuara levanta sus redes junto al Pont del Petroli de Badalona. Cuando el covid lo permite, organizan hasta clases de yoga.  

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La tradición está muy bien, pero a veces encontrar un local con rollo moderno y joven es toda una bendición. Justo eso sucede en este innovador local ubicado al lado del Pont del Petroli, en el paseo Marítim de Badalona. En Xiringuito Takuara se respira súper buen ambiente entre el personal, y eso se contagia a las mesas. Sus buenas vibras logran, por ejemplo, que se atienda especialmente a vegetarianos y veganos, habituales olvidados en estos saraos. El tapeo demuestra mimo, con unas olivas aliñadas ideales para acompañar las euforias del vermut, y esas bravas con salsa espectacular. También triunfan sus arroces, las 'burgers' y platos como el pulpo con 'trinxat'. Cuando la pandemia lo permite, hacen conciertos en pequeño formato e incluso clases de yoga de buena mañana. Después solo queda dejar celebrar el día bajo esa cubierta de redes y nudos movidos por la brisa.  


Navegación de verano 

Casetas y baños

Vistas del mar desde L’Estupendu.

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Cruzar la puertecita de tablones de L’Estupendu es como darse el primer beso del verano. El flechazo es instantáneo con este sencillo chiringuito emplazado en el paseo de la playa de Badalona (Eduard Maristany, 75). El lugar rebosa encanto marinero gracias a sus tonos blancos y azules. También conmueve su historia, porque recupera el espacio de los 'banys vells' de Badalona, aquellas viejas casetas de baño de los años 60. Su estética retro apela a rasgos básicos, mientras los lujos desbordan por el plato. Si reservas mesa, podrás gozar de algunas de las mejores paellas del litoral barcelonés. Su constelación de arroces es de órdago: cuesta decidirse entre su arroz negro de cangrejo y navajas, el de gamba roja y el del Fadrí, un 'senyoret' con los mariscos pelados. Pero es que también tienen frituras, o puedes pedir algún pescado, pongamos el pulpo con 'parmentier' o la lubina salvaje. Sí, la gustera es salvaje. 


Aventura entre rocas 

Al final de la escapada

La paradisiaca Cala Bona, en Tossa de Mar. 

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Si queremos evadirnos de la ciudad y llevar nuestra aventura chiringuitera un poco más allá, siempre podemos conquistar alguna de las numerosas terrazas del Maresme, o llevar la escapada incluso más allá. Para llegar al Xiringuito Cala Bona, situado en Tossa de Mar (carretera de Blanes a Sant Feliu), hay que aparcar en la carretera y caminar entre pinos y rocas hasta llegar a sus mesas. Es eso, o nadando. Esta calita está protegida por la ley de costas, pero también se ha preservado el local que fundaron los abuelos de Eva Llopart en 1957, cuando no había turismo y se dedicaban a dar de comer a los pescadores. Si tienes la suerte de colonizar la Cala Bona por un día, no puedes perderte sus mejillones de roca con salsa especial, el pulpo con romesco y esa paella que es toda una obra maestra. Llenas la barriga, rebosa el alma y te mecen las olas.