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'El lago de los cisnes': vuelve el gran espectáculo

El Ballet de Moscú interpreta este clásico en junio y julio en el Tívoli

Una pieza clásica con dos virtuosos bailarines: Cristina Terentiev y Aleksander Petrichenko.

Una pieza clásica con dos virtuosos bailarines: Cristina Terentiev y Aleksander Petrichenko. / BALLET DE MOSCÚ

Si hay un ballet que suele suscitar un gran interés es El lago de los cisnes. Como ejemplo basta recordar que el mes pasado pudo verse en el Liceu coreografiado por John Cranko y que el próximo fin de semana llegará también al Condal con el Ballet de Barcelona. Pero ahora tenemos la oportunidad de ver uno de los más auténticos, el del Ballet de Moscú, que se ha instalado en el Teatre Tívoli hasta el 13 de junio (y, debido al éxito, volverán del 7 al 11 de julio) que es un derroche de elegancia y virtuosismo que hipnotiza hasta al último de los espectadores. Una historia de amor y pasión con elementos fantásticos con la deliciosa partitura de Tchaikovsky que, ya por sí sola, es todo un atractivo. Esta versión está dividida en los cuatro actos tradicionales con un intermedio de unos 20 minutos, aproximadamente dos horas y media en total que se pasan en un suspiro.

Estas actuaciones se enmarcan en la gira Dance Again Tour, que supone el regreso a los escenarios de esta compañía que cumple ya más de 30 años y que llevaba un año y medio sin poder actuar. Y se nota en el entusiasmo y mimo que ponen en cada paso. Su director y fundador, Timur Fayziev ha explicado que, durante este tiempo, han tenido encuentros semanales a través de Internet, tanto grupales como individuales, entre profesores y bailarines con el fin de seguir mejorando y se han reforzado los vínculos que les unen como una gran familia. El ballet les ha ayudado a sobrellevar la situación y ahora nos lo quieren trasladar a nosotros ofreciendo un gran espectáculo, algo que también echábamos de menos.

El primer acto tiene lugar en el jardín del castillo.

/ BALLET DE MOSCÚ

El príncipe y el cisne

El primer acto tiene lugar en el jardín del castillo del príncipe, que celebra su cumpleaños rodeado de sus amigos y su madre le advierte que, al día siguiente, se celebrará una gran fiesta y deberá escoger a su esposa. La escena del vals arranca los primeros grandes aplausos y el vestuario, con múltiples elementos brillantes, se convierte en otro de sus alicientes. Se suceden los solos, dúos y escenas corales con precisión técnica, belleza y plasticidad y destaca la presencia del divertido bufón que bromea con gestos con el público en cuanto tiene ocasión.

El bufón (izquierda) es el personaje más divertido de la función.

/ BALLET DE MOSCÚ

El príncipe se va de caza en el segundo acto y se encuentra en la orilla del lago con el castillo al fondo. Allí conocerá a Odette, sobre la que pesa una maldición y se ha convertido en cisne, y se enamorará de ella rogándole que acuda al baile de palacio para que la elija como su princesa. Pero, entre ellos, se encuentra la presencia amenazante del brujo que la hechizado, representado con unas grandes alas y efectos de humo. Son las escenas más esperadas, con la danza de los cisnes y una perfecta sincronización entre las bailarinas. La música se adentra en el romanticismo y el violín desgarrado llena la atmósfera de misterio y tensión. El final de este tramo está repleto de emoción y melodías reconocibles. Durante la pausa más de uno se queda atrapado en la función y tararea la música en el vestíbulo.

El momento más esperado es la danza de los cisnes.

/ BALLET DE MOSCÚ

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La fiesta y el desenlace

La tercera parte es la más animada y tiene lugar en el interior del castillo, es la gran fiesta en la que vuelve a tener protagonismo el bufón, juguetón y divertido, y la llegada de los invitados nos descubre un atractivo vestuario muy colorista. El príncipe baila con las distintas pretendientes y se suceden con ritmo y brillantez las danzas húngara, española (la más fácilmente reconocible) y napolitana. A todo esto, el hechicero ha introducido un cisne negro para confundir al príncipe que cae en la trampa y promete su amor a la persona equivocada.

El malvado hechicero es una amenaza constante para los amantes.

/ BALLET DE MOSCÚ

Llegamos al desenlace, el acto más corto y dramático, donde el joven regresará al lago para recuperar a su amada y enfrentarse al malvado con la intención de romper el hechizo. Destaca el hermoso contraste cromático entre los cisnes negros y blancos con detalles de gran plasticidad y la perfección de los solistas, Cristina Terentiev y Aleksander Petrichenko, que te dejan con la boca abierta en más de un momento. No hace falta ser un experto en danza (incluso se veían en la sala niños y niñas con caritas satisfechas) para disfrutar de su belleza, calidad y entrega que nos devuelve el placer de volver a ver un espectáculo de gran formato, un ballet con mayúsculas.

Los dos solistas brillan por la perfección y elegancia de sus movimientos.

/ BALLET DE MOSCÚ

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Ballet de Moscú: 'El lago de los cisnes'

¿Dónde? Teatre Tívoli (Casp, 8).

¿Cuándo? de miércoles a viernes (19.30 h.) y sábado y domingo (20.30 horas). Hasta el 13 de junio y del 7 al 11 de julio.

Precio: de 25 a 39 euros.

Más información: Grup Balañà.

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