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Beethoven se instala en Montjuïc

Todas sus sonatas para piano se podrán escuchar en distintos espacios

Creatividad para este artículo que combina a Beethoven con el logo del evento y Montjuïc.

Creatividad para este artículo que combina a Beethoven con el logo del evento y Montjuïc. / ELLEN DIEDRICH / STUDIOAPARTE

En el 2020 se cumplieron los 250 años del nacimiento de uno de los compositores más famosos de la historia, Ludwig van Beethoven. Estaban previstos una infinidad de actos dedicados a su obra, pero muchos de ellos tuvieron que ser suspendidos por los motivos que todos conocemos. Por ello es una gran noticia que alguno de ellos pueda recuperarse. Es el caso del ambicioso proyecto Marató Beethoven a Montjuïc, que consiste en la interpretación de todas sus sonatas para piano en distintos espacios emblemáticos de la montaña. Se trata de la primera colaboración entre dos entidades que pretenden convertir la ciudad en una capital musical internacional, Barcelona Obertura Spring Festival y el Concurs Maria Canals, que han seleccionado cuidadosamente a los once pianistas que llevarán a cabo los diez conciertos, en su mayoría jóvenes talentos locales, y que han colaborado en la redacción de este artículo. Apaguemos los móviles y guardemos silencio, que ya salen los artistas…

Un concierto de piano de Lluïsa Espigolé en el Mies van der Rohe.

/ CITY+

Del Mies van der Rohe al MNAC

El primero de los centros que acogerán estos recitales es el Pabellón Mies van der Rohe donde Marc Serra y Noelia Rodiles inician hoy el recorrido por la integral. Ambos se enfrentan a un reto mayúsculo, cada uno por su parte. Marc Serra nos interpretará la Sonata 15 Pastoral que nos anuncia a la diosa del Romanticismo, la Naturaleza, como la sinfonía con su mismo epíteto. Perfección formal y complejidad técnica que, como toda obra maestra, se funden en cierta ligereza y gracia y una absoluta belleza. Por su parte, la intervención de Noelia Rodiles destaca por la interpretación de la Waldstein, num. 21. Publicada en 1805, lleva el sello del Beethoven con carácter y genio que, desde el primer compás, nos reta a entrar en un estado de inquietud serena que agita nuestra percepción. Un torrente de energía, plenitud sonora y emocionalidad de un maestro de la escritura para teclado que ha dejado el mayor legado para piano de la historia.

Nos trasladamos ahora al Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) que acogerá tres conciertos el sábado 5. La mataronense Marta Puig nos cita para mostrarnos la vertiente más lírica y emotiva del joven Beethoven que empezaba a conquistar Viena. La mayor dificultad para la intérprete con la famosa Patética, op. 8, es transmitir la serenidad en forma de calma contenida con la que se inicia la obra, de una sencillez melódica tan evidente que esconde toda una carga emocional tan fuerte que es fácil entender el sobrenombre: el patetismo. Se trata de una perfección estética tan sublime que duele y el sufrimiento existencial conecta al oyente con la intérprete.

La escuela vienesa

Por su lado, Maria Canyigueral nos hará su propio tour de force con las Sonatas 20, 2, 3 y 13. Las más tempranas significan la separación de Beethoven con Haydn y Mozart, los tres representantes de la Primera Escuela de Viena. En su despertar en la capital eterna, Beethoven marca su distanciamiento con su maestro, Papá Haydn y, por ejemplo, sustituye, en la 2 y la 3, el minueto clásico por un scherzo lleno de carácter y brío como tercer movimiento, o en la 20 que, aunque popularmente se la denomina Sonata fácil, puede llegar a ser una pesadilla técnica y expresiva, con un carácter transparente y de una claridad formal que la hacen muy luminosa y atractiva pianísticamente.

Mario Mora se enfrenta a la 1, la 9 y la 16, la primera de las cuales está dedicada a su maestro, Haydn, y, aunque fuera su debut en el género, ha quedado como una de las más reconocidas, por su característico motivo ascendente que llega a convertirse en el eje. Su armonización para cuarteto de cuerda está considerado uno de los hitos más relevantes a nivel compositivo de Beethoven. Aún así, el formato original para piano puede considerarse un mero divertimento. En cambio, la Sonata 16 presenta algunos de los rasgos menos convencionales, seguramente, en un estado de turbación que coincidió con la confesión a sus hermanos de su desesperación por la creciente sordera.

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Entre el CaixaFòrum y la Fundació Miró

Con este estado de ánimo, Víctor Braojos cierra la jornada en CaixaFòrum con la Marcha fúnebre, donde Beethoven bebe de Mozart con la introducción del tema con variaciones. Se puede afirmar que anuncia el estilo genuinamente beethoveniano que se percibirá en otros géneros y las posteriores 16 sonatas. La obra, de una melancolía luminosa, recoge la idea de la muerte romántica del héroe, con momentos de verdadero patetismo y tormento existencial, inherentes al compositor.

La Fundació Miró se convierte en sala de conciertos en las manos de Juan Barahona y Eudald Buch. Juan Barahona nos interpretará, el domingo 6 por la mañana, la Hammerklavier, que debe su nombre a la voluntad de diferenciar el clave (de cuerda pinzada) del pianoforte (de cuerda percutida) con lo que las dinámicas y la pulsación están muy marcadas, justamente, porque el clave no es capaz de generar estos matices. Por su parte, Eudald Buch nos deleitará con la 10, la 11 y la 30, un Beethoven de madurez y plenitud que, en el caso de las dos primeras, son más relevantes por ser coetáneas a la evolución de géneros como el del cuarteto de cuerda que por su propia idiosincrasia, y la 30 nos aboca a la culminación del género por parte del maestro de Bonn, con una búsqueda de la concisión técnica y expresiva.

Fin de fiesta en el Conservatori del Liceu

El final de fiesta, ya por la tarde, el certamen dejará la montaña para situarse en uno de los templos de la música, el Conservatori del Liceu, que acoge un trío de ases de la mano de Marc Heredia. Claro de luna es el icono por excelencia de la obra para piano de Beethoven y, por extensión, del repertorio canónico para el instrumento. Quizás se deba a la historia de amor que hay detrás o a lo evocativo de la armonía, que se desprende desde el primer compás, y la belleza llena de dolor y de una apaciguada pasión. La tempestad es un torrente de dramatismo, un golpe a la serenidad del oyente y, a su vez, una posible evocación de la obra homónima de Shakespeare. Finalmente, la Apasionata, presenta aún más tormento y manifiesta a Beethoven como perfecto arquitecto formal y artífice del sublime sonoro.

De esta misma época es Les adieux, interpretada por la primer premio Maria Canals 2014, Regina Chernychko, que se abre con aire misterioso y cierta contención, que simbolizan el exilio y arrepentimiento del archiduque Rudolf de Austria. La intervención de la pianista se completa con la interpretación de la 32, la última sonata del catálogo y que, a la vez, cierra un mundo y deja entrever toda la eternidad. Jorge Nava, semifinalista de la edición de 2019, dejará la huella de su talento con la número 4, quizás, por su duración, la más monumental y arquitectónica de su obra, que se contrapone con la necesidad de concisión del último Beethoven. Tres días para hacer un intensivo de Beethoven y, de paso, recorrer la montaña más cultural de Barcelona.

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Marató Beethoven a Montjuïc

¿Dónde? diversos espacios de la montaña.

¿Cuándo? desde hoy, viernes, y hasta el domingo.

Precio: gratuito (imprescindible reserva previa).

Más información: Barcelona Obertura Spring Festival.

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