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'Fabulós': una fiesta con magia, humor y baile

El mago Stigman estrena su nuevo espectáculo en la Sala Cincómonos

Eduardo de Vicente

El mago Stigman con su inseparable ayudante, Lola.

El mago Stigman con su inseparable ayudante, Lola. / JAUME ARAGAY

Los espectáculos de magia suelen incluir, además de los imprescindibles juegos, una gran parte de humor, ingrediente necesario para que el espectador digiera las sorpresas que le esperan. Pero cuando hablamos del mago Stigman hay que ampliar elementos ya que incorpora malabarismos, escapismo, matemáticas y, sobre todo, mucho baile (el placer culpable del artista) con lo cual acabamos encontrándonos inesperadamente en una auténtica fiesta. Tras el éxito de El circ dels impossibles acaba de estrenar en la Sala Cincómonos un nuevo montaje adaptado a las actuales circunstancias, Fabulós, que es todo un regalo para los niños, pero también para los adultos, que pueden intervenir y se divierten tanto como ellos (o incluso, más).

Las cintas de distintas medidas es uno de los elementos que utiliza en 'Fabulós'.

/ JAUME ARAGAY

Antes del inicio se pasea por la platea saludando a la gente y repartiéndonos unas cartas de póquer que deberemos utilizar más tarde, así como nos explica las instrucciones. Es un show participativo, pero solo saldrá al escenario quien quiera, no se obliga a nadie; los peques intervendrán, pero desde sus butacas y quien quiera puede hacer fotos (no vídeos) para luego colgarlas en las redes sociales. Una vez hechas las presentaciones nos desea una tarde en la que reine el buen rollo. Seguro que sí.

La platea participa durante todo el espectáculo y hasta baila con el mago.

/ JAUME ARAGAY

Chasqueando los dedos

Nos cuenta que los magos han cambiado de método para hacer aparecer y desaparecer los objetos. Se ve que el típico soplido ya no está de moda y ahora hay que chasquear los dedos y nosotros colaboraremos haciéndolo con él desde nuestro asiento. Así quema un papel del que surge un pañuelo y extrae una cinta sin fin. Nos explica que este es un pequeño espectáculo artesanal y que su apellido no es un esnobismo, sino que su abuelo era inglés y nos presenta a su ayudante, la siempre eficiente Lola.

Todo un clásico: el juego del cucurucho de periódico y la leche.

/ JAUME ARAGAY

Utiliza un diario y una jarra de leche para dejarnos asombrados y juega con tres cintas de diferentes medidas que van cambiando mientras que un billete firmado por un espectador hará un inesperado viaje. A todo esto la música ya ha empezado a sonar desde el Boogie Wonderland de los Earth Wind and Fire hasta las típicas melodías circenses de Nino Rota para las películas de Fellini o la popular Marcha Radetzky y ya nos hemos puesto a picar de palmas y a bailar en varias ocasiones.

Pîde a un espectador que firme un billete. ¿A dónde irá a parar?

/ JAUME ARAGAY

Malabares, matemáticas y baile

El malabarismo llega con las pelotas, los aros que cambian de color y los bolos aéreos mientras el mago no para de seguir con sus coreografías. No hay manera de que se esté quieto. Atención porque ahora llega uno de los números más espectaculares, una de sus Matemágicas. Pide a un espectador que diga un número y, luego, saca una pizarra sobre la que escribe unas cifras sin conexión aparente. El resultado es una especie de sudoku sencillamente inexplicable que nos deja con dos palmos de narices. ¿Cómo demonios lo habrá hecho? El mosqueo va en aumento.

En el número más sorprendente juega con lo que denomina las "matemágicas".

/ JAUME ARAGAY

En El foc màgic se come unos pequeños trozos de papel que se transformarán en otra cinta sin fin, como nuestra sonrisa, que no se nos borra del rostro. El Dancing Queen de ABBA sirve como excusa para volvernos a animar y los niños deban ponerse de pie para pronunciar las palabras mágicas de un divertido conjuro. Con el You should be dancin’ de los Bee Gees tampoco puede quedarse inmóvil, imita los pasos de Travolta en Fiebre del sábado noche y juega con unos aros que se juntan y se separan y con los que acaba realizando figuras.

Los aros son otros elementos imprescindibles que no pueden faltar en el show.

/ JAUME ARAGAY

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Los magos somos nosotros

Es el momento de que utilicemos la pequeña baraja que nos ha entregado y, nosotros mismos, cortaremos, mezclaremos y seguiremos sus instrucciones para descubrir cuál es nuestra carta mágica. Ahora los magos hemos sido nosotros. Por último nos asegura que va a hacer el número más peligroso y sale vestido de boxeador a los acordes de Rocky. Pide a dos voluntarios que le aten a una camisa de fuerza como las que se utilizaban en el siglo XX para que los criminales no pudieran escapar y debe poder desprenderse de ella en un tiempo determinado, que un espectador controlará desde su butaca. ¿Lo conseguirá?

El último número del espectáculo es de escapismo con una camisa de fuerza.

/ JAUME ARAGAY

El epílogo de una fiesta

Y así, entre carcajadas e ilusiones, se nos ha pasado una horita en un plis plas ya que hemos vivido toda una fiesta. Los padres, después de tanta coreografía, se irían ya mismo a una discoteca mientras que los niños luego intentan repetir los movimientos de cartas del anterior número y parece que le han cogido el tranquillo. Por cierto, a la salida, los asistentes pueden fotografiarse (a distancia prudencial) con Stigman, a los que regala una postal firmada de recuerdo. Y advertimos que es mejor no darse prisa en salir a la calle porque, a la que le provocas un poco, no para de obsequiarte con nuevos juegos de propina en el vestíbulo.

Al final, los niños pueden fotografiarse con el mago, que les obsequia con una postal firmada.

/ JAUME ARAGAY

Un montaje tan sencillo y modesto como divertido, animado y variado. Nosotros hemos disfrutado y nuestros chicos aún más. Algunos de ellos lo han visto en el programa Catakrac de betevé y es su ídolo, pero es que además se identifican fácilmente con él porque, aunque es bastante alto, es travieso, juguetón, amable y encantador como ellos. Te da la impresión de no haber visto a un artista sino a un amigo con el que podrías quedar cualquier día. La palabra "fabulós" se le queda corta. ¿Qué tal supercalifragilísticoexpialidoso?      

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'Fabulós'

¿Dónde? Sala Cincómonos (Roger de Llúria, 128).

¿Cuándo? los sábados, a las 18 horas.

Precio: de 10 a 14 euros.

Más información: Sala Cincómonos.