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Poniendo cara a los héroes anónimos

El Centre d'Arts Santa Mònica expone 'Activistes per la vida'

Eduardo de Vicente

Aspecto general de la exposición ’Activistes per la vida’.

Aspecto general de la exposición ’Activistes per la vida’. / ARTS SANTA MÒNICA

Guatemala y Honduras son dos de los países más violentos del mundo, donde los gobiernos han permitido que las empresas pasen por encima de las personas, pisoteen sus derechos y les arrebaten sus tierras. Una situación insostenible que, lógicamente, ha tenido respuesta por parte de los pueblos. Un puñado de personas se han convertido en héroes anónimos de una lucha colectiva en busca de la justicia por lo que muchos de ellos están amenazados de muerte. Para que sus testimonios no caigan en el olvido, la asociación EntrePobles ha organizado la exposición Activistes per la vida en la que el fotógrafo cordobés Gervasio Sánchez ha retratado a estos seres humildes y recogido sus testimonios y cuyos rostros también pueden verse en el libro conmemorativo homónimo. El Centre d’Arts Santa Mònica acoge esta muestra hasta el 14 de marzo.

En la introducción, el coordinador técnico de EntrePobles, Àlex Guillamón, nos explica el concepto del extractivismo, empresas transnacionales que extraen recursos de las regiones más ricas en bienes naturales y provocan unas sociedades más desiguales y violentas con la complicidad de los políticos autoritarios y la eliminación de las leyes que regulan la protección de la naturaleza, las libertades ciudadanas y la vida libre de violencia para las mujeres, o del control de la corrupción. Esta situación ha provocado que miles de familias hayan emigrado. Se calcula que más de 3,5 millones han logrado llegar a Estados Unidos y 800.000 han solicitado asilo en Europa. Pero también hay cientos de comunidades indígenas y campesinas que se plantan en sus territorios frente a poderosos intereses y consiguen en muchos casos protegerlos.

Espacio donde se explican los problemas de Guatemala.

/ ARTS SANTA MÒNICA

La Guatemala racista y machista

El viaje empieza en Guatemala, región destinada fundamentalmente a la exportación de materias primas en el marco de una oligarquía colonial racista y machista que ha considerado siempre el país como si fuera de su propiedad. En los últimos años se han multiplicado las inversiones extranjeras en sectores para la exportación como la minería, las hidroeléctricas y los monocultivos. Esta situación contrasta con el casi inexistente marco legal de protección de los derechos de las comunidades campesinas y de los pueblos indígenas, así como de la naturaleza al tiempo que se persigue y criminaliza a quienes cuestionan el modelo. Según la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA), solo en los últimos cuatro años, han constatado 1.641 agresiones en contra de defensores de los derechos humanos. Los pueblos indígenas encabezan la lista con un 61 % de los casos; pero también han sido afectadas las campesinas, los defensores de la verdad y la justicia, los derechos de las mujeres, periodistas y la comunidad LGTBIQ+.

La guatemalteca Lorena Cabnal organizó una asociación contra la violencia sexual.

/ GERVASIO SÁNCHEZ

Violencia sexual y corrupción

La exposición muestra una veintena de retratos de estos luchadores, cada uno explicando brevemente la historia de cada persona o colectivo con testimonios estremecedores. Por ejemplo, el de Lorena Cabnal (Ciudad de Guatemala), que organizó una asociación para luchar contra la violencia sexual que había sufrido ella y otras mujeres y acabó siendo desterrada de su comunidad o el de Marcela Chacach (Los Pajoques), líder que se opuso a la construcción de una cementera de capital suizo que había conseguido corromper al alcalde local lo que provocó enfrentamientos con la policía, detenciones y encarcelamientos.

El indígena quiché César Augusto denunció los abusos de las empresas que les arrebataron las tierras.

/ GERVASIO SÁNCHEZ

Aparicio Pérez (Coatepeque) es miembro del Comité de Unidad Campesina (CUC) y denuncia que los responsables de una empresa de plantaciones de palma africana y banano desviaron los cauces fluviales, secando los manantiales provocando contaminación ambiental y que, en las zonas más bajas, de abril a junio no tengan agua potable. En la época de lluvias, las crecidas producen inundaciones y los desechos químicos infectan los cultivos de los campesinos. Fue capturado junto a otros cuarenta trabajadores cuando protestaban contra una matanza y tiene indicios de que le quieren asesinar. Por su parte, César Augusto (Suchitepéquez) es un indígena quiché que desvela que unas empresas similares se hicieron con el control de todas las tierras y, si les ofrecen comprarlas, los campesinos no pueden pagarlas porque los precios de los productos agrícolas locales están muy bajos en el mercado. Luchan contra las fumigaciones aéreas porque afectan a los mangos y los cocos y han multiplicado las enfermedades respiratorias, contra la tala de árboles a gran escala y las quemas de los campos de caña que provocan contaminación ambiental así como defienden el agua y la mejora de salarios.

Inicio del apartado destinado a los activistas de Honduras.

/ ARTS SANTA MÒNICA

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El extractivismo y el feminicidio en Honduras

Por su parte, Honduras es el tercer país más desigual del mundo, con un modelo económico neoliberal centrado en el extractivismo, la privatización de bienes naturales y los servicios públicos con el apoyo de las fuerzas armadas y policiales. En los últimos diez años se aprobaron una serie de leyes a medida para que las empresas transnacionales pudieran expandirse y ocupar territorios de pueblos campesinos e indígenas. En 2017 se registraron 389 feminicidios y desde 2010 han muerto más de 120 activistas ambientales según los informes de la ONG británica Global Witness, personas corrientes que se opusieron a las presas, las minas, la tala o la agricultura en sus tierras y fueron encarceladas o murieron asesinadas. Una treintena de retratos los representan.

El Padre Melo dirige una radio desde la que denuncia las vulneraciones de los derechos humanos.

/ GERVASIO SÁNCHEZ

Del jesuita a los indígenas

Ismael Moreno Coto, el Padre Melo, (Yoro) dirige desde hace casi dos décadas Radio Progreso y el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), perteneciente a la Congregación de los jesuitas. Desde los mismos denuncian y documentan las violaciones de los derechos humanos. Luchan por una gran coalición política que ponga fin a la corrupción, la impunidad y el continuismo político de la última década. Recibió amenazas por proteger a una mujer que denunció una violación múltiple por parte de la policía y está en el punto de mira de poderosos empresarios y narcotraficantes vinculados al partido gobernante implicados en graves actos de corrupción. Miriam Miranda (Colón) es coordinadora general de la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH) y asegura que su país es el patio trasero de Estados Unidos para generar guerras de baja intensidad, golpes blandos y procesos antirrevolucionarios. También expone que la ley del turismo permite a los inversionistas promover sus proyectos turísticos en áreas de biodiversidad protegidas y tratar a la población autónoma como allegados sin derechos mientras que el Estado se niega a que los niños y jóvenes reciban educación permanente en su lengua materna. Ha sufrido varios ataques, incluidos intentos de asesinato.

Teresa Reyes defiende la conservación del planeta y lucha contra los megaproyectos turísticos.

/ GERVASIO SÁNCHEZ

Rosalina Domínguez (Río Blanco) es tesorera del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y se opuso a la construcción de una presa y una hidroeléctrica que provocaron las amenazas y el hostigamiento contra los indígenas. Su única pretensión es proteger su valle y río y vivir de cultivar la tierra. Teresa Reyes (Vallecito) es asistente técnica y miembro del OFRANEH y se queja de que el Estado se ha dedicado a promocionar los megaproyectos turísticos para lo cual empezó a vender tierras sin consultar y registró terrenos comunales a nombre de terceros. Su objetivo es luchar para mantener la armonía y la paz en su comunidad y cuidar el planeta.

Parte de la muestra se dedica a los testimonios de mujeres que sufrieron violaciones.

/ ARTS SANTA MÒNICA

Declaraciones escalofriantes

Al final de la exposición encontramos los escalofriantes testimonios de mujeres que han sido violadas. Mejor no entramos en detalles macabros, pero vale la pena destacar que todo cuanto explican demuestra su indefensión y provoca la indignación. En un vídeo podemos escucharlas con su propia voz. Para acabar, en una vitrina hallaremos el citado libro y veremos algunas de sus imágenes. Una exposición para remover conciencias, para descubrir que los auténticos superhéroes no llevan capas ni van enmascarados sino que son gente normal y corriente, humilde, pero muy digna. Unos activistas con mucha vida.  

En una vitrina se muestra el libro conmemorativo de esta exposición.

/ ARTS SANTA MÒNICA

'Activistes per la vida'

¿Dónde? Centre d'Arts Santa Mònica (La Rambla, 7).

¿Cuándo? de martes a sábado (de 10 a 20 h.), domingos y festivos (de 11 a 19 horas). Hasta el 14 de marzo.

Precio: entrada libre.

Más información: Centre d'Arts Santa Mònica.