QUÉ HACER HOY EN BARCELONA

Los festivales de cine social se unen para crear Tectònic, un nuevo certamen 'on line'

Ofrecen filmes sobre temas de máxima actualidad y actividades complementarias en su canal de YouTube

Eduardo de Vicente

Los responsables de tres de los festivales posan con el cartel del nuevo certamen.

Los responsables de tres de los festivales posan con el cartel del nuevo certamen. / TECTÒNIC

Los grandes festivales de cine acostumbran a tener las películas más importantes de la temporada, los actores más famosos y a miles de periodistas cubriendo su desarrollo. Pero a veces olvidamos la importante función que cumplen los certámenes más humildes, con menos compromisos comerciales y más preocupados por buscar filmes con un contenido social relevante que por exhibir los grandes taquillazos. Este año ha sido bastante duro para ellos al carecer de la seguridad de que podrían seguir adelante. Pero ya sabemos que las dificultades estimulan la imaginación y… han encontrado una solución.


   

El resultado se llama Tectònic e incluye a ocho certámenes: el Festival Protesta, la Mostra Cinema Salut, Drets i Acció, el Terra Gollut Film Festival, el Clam Festival, el Festival de Cinema i Drets Humans de Barcelona, el Festival Panòptic y la Mostra de Cinema Àrab i del Mediterrani de Catalunya. Entre todos han sumado esfuerzos para seguir descubriéndonos, hasta el próximo domingo, 14 interesantes películas que podrán verse a través de la plataforma Filmin, con un abono al módico precio de 6,95 euros, más diversas actividades paralelas a través de su canal de YouTube. Los temas que abordan estas cintas, en su mayoría documentales, son de máxima actualidad como la crisis migratoria, la situación del sistema sanitario y el derecho a la salud, el racismo policial o el empoderamiento femenino.


   

Mujeres y familias

El Terra Gollut, de la Vall de Ribes, ha seleccionado cuatro títulos. La boliviana Cholitas sigue los pasos de cinco mujeres indígenas que pretenden escalar la montaña más alta de América como prueba de su empoderamiento. Emprenderán el trayecto vestidas con sus características faldas tradicionales de colores y, en plena naturaleza, se sentirán vivas y felices. Desde México llega Para no volver, firmada por Janette López, sobre el viaje de una familia hondureña que deja su país para desplazarse hasta México en busca de vivir en un lugar más seguro. Los padres pretenden así proteger a sus hijas para que puedan crecer sin que sus vidas peligren.


   

Su tercera cinta escogida es la española Mujereando, el quejío de una diosa, que demuestra el poder sanador de la cultura. Carmen Tamayo retrata a un grupo de mujeres, víctimas de la violencia de género para las que el teatro supone la mejor terapia para desnudar su alma y evadirse de la realidad. Su reto consiste en llegar a subir a un escenario y conseguir transmitir su mensaje a los espectadores. Automotive, de nacionalidad alemana, intenta descubrir cuál es el valor del trabajo en la era de la revolución digital. Para ello se fija en una joven que clasifica piezas automovilísticas en una cadena de montaje germana. Paralelamente muestra a una mujer que recluta expertos para automatizar la logística de esa empresa. Ambas tienen algo que las une, representan a una generación que corre el riesgo de ser reemplazada y cuya inseguridad laboral es constante.


   

Racismo, espionaje y sociedad

La apuesta del Festival Protesta empieza con 16 shots, de rabiosa actualidad. Cuenta como, en 2014, el joven afroamericano de 17 años Laquan McDonald fue tiroteado por un agente de Chicago y, posteriormente, la justicia obligó a la policía a mostrar las imágenes que habían guardado ocultas para encubrirlo. Chinchinette era el sobrenombre de una espía judía francesa, Marthe Cohn, quien, con 98 años, hace giras por el mundo explicando cómo se infiltró entre los nazis y luchó contra ellos. Su última sugerencia es la rumana Acasa, my home, sobre una familia que vive aislada del mundo y en libertad en el delta de Bucarest, pero son presionados por el ayuntamiento a trasladarse a la ciudad y cumplir las normas sociales.


   

Un hospital, la soledad y las ambulancias

Tres son también las propuestas de la Mostra de Cinema Salut, Drets i Acció, que empieza con Burning out (del día 28 al día 1), un drama sobre la vida y la muerte que sigue durante dos años a los miembros de una unidad quirúrgica de un gran hospital parisino. Denuncia cómo frente a las demandas de falta de personal, recortes presupuestarios y exceso de estrés de los trabajadores, la dirección se limita a exigir más eficiencia y rentabilidad. Real como la vida misma. La holandesa Good neighbours muestra cómo, tras el fallecimiento de una anciana que vivía sola en Rotterdam, su mejor amiga y una voluntaria decide apuntarse a un programa contra la soledad visitando a personas que las necesitan. La tercera opción es Midnight family (disponible solo hoy) que destapa la difícil situación sanitaria en ciudad de México, donde solo hay 45 ambulancias para emergencias al servicio de una población de 9 millones de habitantes, lo que ha generado una industria subterránea de ambulancias con ánimo de lucro.


   

Otros títulos y actividades complementarias

Otros tres certámenes escogen una película cada uno. El CLAM, Festival Internacional de Cine Social de Catalunya elige Historias de la Teleprisión, sobre una cadena que emitió en Carabanchel en 1986 y 1987. Fue un experimento innovador realizado por los presos en la cárcel más masificada del país. Ahora, parte de esas filmaciones que retratan un centro que ya no existe, han sido recuperadas. El Festival de Cinema i Drets Humans de Barcelona selecciona la única cinta de ficción, la polaca All for my mother, sobre una adolescente huérfana que ha madurado antes de tiempo, ya que fue abandonada por su madre y se obsesiona por encontrarla mientras sueña con participar en los Juegos Olímpicos. Por su parte, la Mostra de Cinema Àrab i Mediterrani de Barcelona se decide por Los que se quedan, sobre un agricultor cristiano libanés que vive en la frontera con Siria, en una zona con múltiples conflictos fronterizos, comunitarios y religiosos.


   

Y los tres primeros festivales (Protesta, Terra Gollut y Salut, Drets i Acció) recomiendan Chao, que retrata la ocupación de una finca propiedad de una fábrica brasileña donde acampan 600 familias sin hogar que luchan por la redistribución de las tierras en el denominado Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, que propone el cultivo ecológico y una reflexión política sobre su situación. Más allá de toda esta programación cinematográfica, Tectònic propone una serie de actividades alternativas que podrán verse en directo o recuperarse gratuitamente a lo largo de estos días a través de su canal de YouTube. En el mismo ya podremos hallar el irónico monólogo de la humorista Ana Polo, La situación de la sanitat pública: riure per no plorar; la conversación virtual con la directora Janette López (Para no volver); la charla con la escritora Helena Maleno, Defender la vida desde la frontera (miércoles 28, 18 h.); la tertulia I després dels aplaudiments, qué (jueves 29, 19 h.); la mesa redonda El racisme policial a casa nostra (viernes 30, 18.30 h.); la entrevista virtual con el director de Acasa, my home, Radu Ciorniciuc (sábado, 31, 12 h.) o la clasura con una conversación entre el actor Sergi López y la directora Neus Ballús sobre el cine social, moderada por Mònica Terribas. Una semana para descubrir un tipo de cine que retrata la realidad con mucha verdad y sin complejos.


   


   

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Festival Tectònic

Dónde seguirlo: en Filmin y en el canal de YouTube del Festival.

Cuándo: hasta el domingo, 1 de noviembre.

Precio:  6,95 euros (abono para todas las películas).

Más información: www.festivaltectonic.cat