OCIO HOGAREÑO

10 locales donde estar como en casa en Barcelona

Es la herencia vital del confinamiento: la reconquista comodona del ocio. Ahora se busca el confort casero al salir a la calle

Albert Fernández

En Hammock Juice Station es básico quedarse colgado. 

En Hammock Juice Station es básico quedarse colgado.  / JORDI COTRINA

Nos hemos acostumbrado a hacerlo todo en casa, desde teletrabajar a entregarnos a meditaciones domésticas o que nos lean la carta astral en pantuflas. Por eso ahora buscamos ese confort casero allá donde vamos. La reconquista comodona de nuestros bares pasa por locales que transmiten una familiaridad genuina a través de decoraciones cálidas acompañadas de cartas y propuestas sanas. Solo queremos rincones que promueven momentos ideales y bienestar mullidito.  

1. La vida en una hamaca

‘Brunch’ con vaivén

A veces es genial dejar de tener los pies en el suelo. En Hammock Juice Station, los desayunos se vuelven ingrávidos mientras te balanceas en una de sus comodísimas hamacas. El hilo de música chill te llega como si sonara a través de una gasa, y los comensales penden del techo igual que aquellos platillos volantes que colgaban con hilos en las viejas pelis de serie B. Incluso las camareras parecen levitar mientras visitan las mesas sin apenas pisar el suelo. 

Todo lo que pruebas tiene también la singular capacidad de elevarte, porque aquí sirven un café finísimo, y una fascinante batería de zumossmoothies batidos, más infinidad de opciones veganas para un brunch a base de tostadas, bagels y sopas. Te aseguro que relamerse mientras te columpias es una gozada. La originalidad de las hamacas se remata con un ambiente acogedor, en un local de pared de tocho decorado con mimo entre detalles en madera y metal  más plantas y cestos de mimbre que se animan a competir con las hamacas para colgar de algún muro. En Hammock Juice Station el tiempo se suspende mientras dejas volar la imaginación. Es tan fácil quedarse colgado....

Hammock Juice StationMallorca, 308. 


2. Innovación familiar

Los vecinos creativos

Robot House Barcelona: nuevo espacio creativo en el Eixample. / Maria K. Åstrand

Existe una especie de afinidad espontánea que nos hace saber que hemos encontrado una segunda casa en cuanto la descubrimos a pie de acera. Robot House Barcelona despierta una cercanía instintiva incluso antes de posar un pie en su luminoso y amplio local del Eixample. Las mesas se alinean hasta desembocar en un espacio diáfano, donde una gloriosa claraboya baña de luz unas gradas coronadas con numerosas plantas. Contemplas la tranquilidad con la que se despliegan los portátiles sobre las mesas, acompañados de un zumo, café o bocadillo de órdago y enseguida buscas tu lugar en el nido.

 Este nuevo espacio nace de una antigua fábrica de globos y te acomoda con aires a medio camino entre lo nórdico y lo industrial. En realidad, aunque advertimos detalles escandinavos o incluso nipones en un ambiente que remite a la calma, el local es plenamente mediterráneo, por su naturalidad y también por su apuesta farm-to-tablecocina eco y de proximidad con productos de calidad. El responsable de los fogones es Cristian Iglesias, que ha transitado por templos como El Bulli Lab. Nos lo cuenta Griselda Serra, responsable del local que ofrece nuevas capas de profundidad a nuestra fascinación. Robot House brinda un espacio a la agencia creativa One Big Robot, con tal de crear una comunidad donde la creatividad enlace valores como la sostenibilidad, el feminismo y la innovación social.
La pandemia ha interrumpido sus apenas inauguradas charlas talleres interdisciplinarios, pero hasta su pronta vuelta podremos seguir disfrutando de platos tradicionales y bebidas caseras mientras esos robots retro nos devuelven una sonrisa de lata desde las estanterías, haciéndonos sentir parte de la familia. 

Robot House Barcelona. Provença, 316. 


3. Cafés con ideas

Esplendor en la taza

Espai Joliu: café, tienda de plantas y galería de arte. / RICARD CUGAT

Espai Joliu es otro despliegue de inspiración sin precedentes. Este pequeño paraíso de Poblenou nos transporta a una casa de pueblo repleta de macetas, tonos ocre y reverberaciones del pasado. Es cafétienda de plantas y galería de arte. Entre sus muros de piedra, antiguos muebles y adornos rústicos, podemos disfrutar de sus fabulosos pasteles caseros o su café de especialidad de la mano de Nømad Coffee. Las plantas se reparten livianas entre estanterías y cajas de fruta, mientras nuestra mente también se expande y se ramifica, para alcanzar ese último verso o rememorar cierto verano. 

Otro clásico de carisma inconfundible que produce un efecto de Magdalena de Proust es Galería Cosmo, popular cafetería y galería de arte que, pese a sus aires modernos, trae reminiscencias de momentos dorados a través de sus encantadoras mesas, los brioche artesanales, los zumos y esos pasteles de zanahoria. No muy lejos, OMA Bistró ofrece otro rincón de serenidad y elegancia. Degustar sus fabulosos brunch mientras nos abstraemos mirando por esos ventanales que muestran el mundo a la vez que nos refugian de él no tiene precio. 

Granja Petitbo: refugio nórdico con platos de confianza. / JORDI COTRINA

Un sitio donde nos descalzaríamos al entrar es Granja Petitbo, apacible cafetería que nos invoca como una sala de estar noruega en un día de tormenta. Sofás de los de antes, bombillas que acercan la luz adecuada a la mesa, más grandes tazas, bocadillos vegetales y platos sensacionales que nos dan confianza y ganas de repetir eternamente, para que no llegue el momento de salir a la calle. 

Espai Joliu. Badajoz, 95. 

Galería Cosmo. Enric Granados, 3. 

OMA Bistró. Consell de Cent, 227. 

Granja Petitbo. Paseo de Sant Joan, 82.


4. Aquí hay gato encerrado

'Cat cafés' 

Ambiente gatuno en el Espai de gats. / JOAN CORTADELLAS

Pocas cosas nos hacen sentir más en casa que acariciar al querido animal que guarda nuestro sofá.  Desde hace 4 años, Espai de gats combina mesas de café con rascadores, cordeles y juguetes felinos. Si paseas por Gràcia, es fácil encontrar niños pegados a la luna del primer cat café de Barcelona. Para entrar a conocer a los animales, es necesaria una reserva previa. En el cercano Gatuari funcionan de manera similar. Estos locales de ocio son además centros de adopción, donde el ambiente distendido facilita el relajamiento mientras contemplas a los gatetes, aprendes las claves del bienestar animal y, llegado el flechazo, decides acoger en tu propio hogar a uno de esos felis silvestris, para leerle por las noches cuentos de Wanda Gag mientras ronronea en la manta. 

Espai de gats. Terol, 29. 

Gatuari. Sant Lluís, 14.


5. Desayunos de 'sitcom'

Adictos a los cereales

Desayunos coloridos en Cereals Addict Café.  / JORDI COTRINA

Cómo evitar el asombro cuando te encuentras un sitio que tiene más cereales que la cocina de 'Seinfield'. Si estás revisando los episodios de aquella vieja sitcom, gozarás como nadie en Cereals Addict Café. Cuesta romper la serenidad de este bar de cereales, un acogedor refugio de luces tenues y ladrillo rojo, donde niños y mayores se entusiasman combinando gustos y colores en explosiones de sirope, leche, helado, yogurt, cereales y toppings.

También reparten desayunos de campeones en El Flako Corn Flakes & Co.  local de ambientación psicodélica que rinde tributo a la eclosión publicitaria de los años 70. Disponen  de infinidad de variedades de cereales, y sus presentaciones disparan la imaginación hasta límites insondables. Pueden verse milkshakes en tazas con forma de cráneo con un tocado de donuts, cookies y helado deslizándose en ondas estimulantes. Seguro que aquí merienda Charlie, el de la fábrica de chocolate.

En definitiva, hay sitios en los que te quedarías a vivir. Donde el olor tibio del café te reconforta y te hace sentir en casa. Las almas sensibles necesitamos una luz cálida que nos contemple, un respaldo blando a la espalda y una cara amiga que nos sonría y nos diga: «Mi taza es tu taza, si es que hay tazas de alguien». 

Cereals Addict Café. Bailèn, 154. 

El Flako Corn Flakes & Co. Canvis Nous, 8.