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'FINGER FOOD DELUXE'

12 bocatas gurmet que te quitarán el hambre y el habla

Estas son piezas de alta cocina que se comen con las manos. Se te pegarán a la cara como un 'alien'. No olvides el colirio: lagrimón garantizado

Òscar Broc

En Rooftop Smoke House Bar podrás degustar una verdadera delicia: su famoso bocadillo de pastrami ahumado, pepinillos, mantequilla, queso suizo y mostaza de cerveza.

En Rooftop Smoke House Bar podrás degustar una verdadera delicia: su famoso bocadillo de pastrami ahumado, pepinillos, mantequilla, queso suizo y mostaza de cerveza. / Ricard Cugat

Dale un giro al bocadillo de berzas que te comes noche sí, noche también. No menosprecies el noble arte de llenar el vacío entre dos cachos de pan. A pesar de su feroz simplicidad, el bocata en las manos adecuadas puede convertirse en un recurso gastronómico supremo. 'Fast delicatessen'.

Barcelona es un santuario del bocata grasiento popular, y a Dios gracias, pero desde hace unos años también se ha convertido en una avanzadilla gurmet para picos muy finos. Cada vez más restaurantes de renombre incluyen bocadillos de coleccionista entre sus elaborados platos y cada vez hay más espacios dedicados al bocata de autor. Son bichos más caros, por supuesto, pero tienen ingredientes de primera, responden a un esfuerzo creativo y, aunque algunos tengan que sostenerse con los meñiques levantados, son piezas de 'haute cuisine' para comer con las manos. Esto es crema entre panes, esto es el súmmum: bienvenid@s a la 'jet set' del bocadillo.

1. Rooftop Smoke House Bar

Pastrami Winehouse

Bocadillo de pastrami: 9,50 €

La falsa nevera que da acceso a la premiada coctelería Paradiso pertenece a Rooftop Smoke House Bar, una capilla de bolsillo, dedicada a la 'joie de vivre' en formato 'fast good'. Resulta que este pequeño espacio vuelve a tener en carta uno de los bocadillos más aclamados de Barcelona, una orgía de pastrami ahumado durante 16 horas con madera de roble, col fermentada, pepinillo, mantequilla ahumada, queso suizo, mostaza de cerveza y pan de masa madre tostado. Todo lo que carga en sus adentros tiene el sello de calidad de Rooftop Smoke House, la catedral del ahumado en Barcelona. Y cuidado con el otro bocadillo que vuelve a la marquesina: una superproducción con 'pulled pork' y 'kimchi' no apta para menores de 18 años. Rera Palau, 4.


2. Torpedo

El cangrejo de las pinzas de oro

Cangrejo de cáscara blanda: 10,50 €

ricard cugat

Los bocadillos de Rafa Peña (Gresca) tienen duende. Vaya, que están cojonudos, desprenden un aura gurmet que les separa del resto y están generando conmoción entre los sibaritas del 'finger food deluxe'. En Barcelona, difícilmente pillarás una hamburguesa más jugosa o un bocadillo de albóndigas más erótico. Pero entre sus paredes verde 'Twin Peaks' se llevan a cabo rituales de invocación lovecraftianos que, cuando salen bien, alumbran bocadillos de terror cósmico como el de cangrejo de cáscara blanda.

Como si fuera Cthulhu, el bicharraco, rebozado con un crujiente que pone en órbita el paladar, muestra sus patas y pinzas en el perímetro exterior del panecillo artesanal y se deja querer por una sensacional combinación de salsas y un punto de cilantro. Los 5 primeros segundos te sabrá diferente, los 5 minutos que tardes en rematarlo te sabrá a gloria bendita. El bocata de los muy bocateros. Aribau, 143.


3. La Porca

De 'oink' no pasa

Albóndigas de secreto ibérico: 8 €

Qué complicado es desengancharse de los bocadillos que prepara la madre de Rubén León. No hay metadona que valga. Madre e hijo son el alma de La Porca, un negocio familiar de raíces murcianas que lleva dignificando el bocadillo en Poble Sec desde el 2016. Su biblia es el cerdo y su obra es un catálogo de bocatas cerdos, valga la redundancia, de enorme categoría. El de la casa ya es un icono, un artefacto 'hardcore porn' con tocino premium asado a conciencia y reducción de vermut. Pero mis favoritos son los bicharracos con albóndigas: fui adicto al de albóndigas de pollo, me volví majareta con el de albóndigas de fricandó y tengo sueños porcinos con el de albóndigas de secreto ibérico, con pan elaborado exclusivamente para ellos por La Valenciana, salsa con reducción de vino tinto, 'duxelle' de champiñones, cebolla y zanahoria, cheddar madurado y cerdo Ral d’Avinyó. Ponerse como un cerdo en La Porca: bendito 'loop'. Mata, 16. 


4. Santo Porcello

La gran belleza

Bella Ciao: 6,50 €

Dos palabras bastarán: bocadillos italianos. 'The end'. Bocadillos italianos de verdad. Chorros de luz y alegría en tu siniestra dieta. Santo Porcello, hermano menor de Due Spaghi, es una especie de bodega a la italiana que se ha consagrado al bocado casual y tiene sus mejores bazas en la carta de panini.

Utilizan un pan de masa madre de Yellow Bakery, con miga muy ligera y corteza fina, consistente, como les gusta allí. Y lo rellenan con un catálogo extraordinario de embutidos, salsas y quesos importados de Italia; productos que podrás llevarte a casa, pues Santo Porcello también ejerce de charcutería. Todos los bocadillos son sensacionales, incluso los 'tigelle', unos bocaditos circulares rellenos de ambrosía que son dopamina pura en formato de bolsillo. Uno de los panini más enloquecedores es el 'Bella Ciao', un festival cromático con 'prosciutto' crudo, pesto de albahaca, burrata y tomates secos. Como si te comieras la bandera italiana. Sepúlveda, 151.


5. Sagàs

'Single Sandwiches'

Chapata Sagàs: 10 €

cristian casanelles

Si te consideras un bocadillero de pro y no has ido todavía a Sagàs, deberías resetear tu ego. Este restaurante fue pionero del bocata gurmet y, aunque ahora la competición está mucho más concurrida que antes, sigue siendo santo y seña en la materia. Embutidos y vegetales llegan al local sin intermediarios, directos de las tierras de Sagàs al mantel.

Juega con grandes clásicos, como el increíble bun de panceta, pero el bocadillo eterno, el de hoja perenne, es el de la casa, una bestia parda en pan de chapata que se te pegará a la cara como un alien. Lonchas de tocineta, alcaparras, higos, rúcula, queso fresco, olivada y vinagreta de carquinyolis bailan juntos en una coreografía que haría sudar a Beyoncé: el 'Single ladies' de los bocatas barceloneses. Pla de Palau, 13.


6. Acero Street Flavors

La ley de la calle 

Carrillera: 9,50 €

Esta bocatería perdida en el intestino grueso del Born se ha ganado a pulso una reputación intachable en esto de juntar pan con cosas. Acero engancha con sus bocatas del mundo en modo 'food truck' estático, hechos con canallería y atrevimiento. Hay piezas muy célebres, como el de calamares con pico de gallo o del de pollo trufado, y una nueva adquisición que puja fuerte para convertirse en un nuevo clásico de la casa. Es el bocadillo de carrillera, con pan de baguette de calidad, parmesano, puré de setas, ensalada trocadero y carrillera de ternera al vino tinto cocinada a baja temperatura, trabajada, untuosa y con ganas de escapar del abrazo del pan. Remata el asunto con las potentísimas bravas y las alitas de pollo, y no te olvides del colirio: lagrimón garantizado. Espaseria, 10. 


7. Barra Alta

Bogavantes del amanecer

Bogavante y 'roast pork': 4,60 €

m. àngels jover

Bajo la montaña de tapas con leves apliques de autor de la carta de Barra Alta, se encuentra sepultado uno de los bocadillos más peligrosos de Barcelona. Pocas drogas han creado tantos adictos en tan poco tiempo. La pluma de bellota a la brasa con chimichurri te hacen estornudar el cerebro de tanto placer (vaya productazo) y las croquetas de cocido y foie te hacen hablar lenguas muertas, de acuerdo, pero ni siquiera estas delicatessen pueden competir con el pequeñajo que nos ocupa, uno de los inventos insignia de este magnífico restaurante. Es el bocadillo de bogavante a la romana, con un velo de 'roast pork', 'allioli' suave, salsa picante y un panecillo de brioche oblongo que se devora en tres muerdos celestiales. Y este 'blockbuster' tiene otro 'twist' final, al más puro estilo M. Night Shyamalan… ¡La joyita no llega a los 5 euros! ¿Dónde está la cámara oculta? Laforja, 11. 


8. Entrepanes Díaz

Pongamos que hablo de Madrid

Cocochas: 9 €

ricard cugat

Antes que bocatería, Entrepanes Díaz es un pliegue en el espacio-tiempo, una puerta que te llevará al Madrid de los años 60. Camareros veteranos con uniforme y afeitado nuclear, atentos y dicharacheros a partes iguales; un bocadillo de calamares legendario que haría sonrojar a un capitalino; atmósfera cargada y tendente al jolgorio.

En Entrepanes Díaz te pierdes. Te pides alguno de sus magníficos platillos y rematas la machada con uno de los mejores bocadillos que se preparan en Eixample y alrededores: el de cocochas. Puro vicio. Cocochas de bacalao rebozadas, alga 'wakame', allioli suave y pan ligero en formato 'hot dog', con corteza tostadita y miga nebulosa. Puedo contar a mis amigos de verdad con los dedos de la mano de Bart Simpson; este bocadillo es uno de ellos. Pau Claris, 189.


9. Gringa

Mejor que Los Pollos Hermanos

'Bun' de pollo frito: 11,50 €

He comido tantos bocadillos de pollo frito que me saldrán plumas en las nalgas y acabaré hablando como el gallo Claudio. Digo esto porque de todos los que me he zampado, el bun que factura el restaurante Gringa, una plataforma que apuesta por una fusión de 'street food' mexicana y angelina, es posiblemente el más placentero y equilibrado que conozco (con permiso de Doobop y Little Fern).

Panecillo de brioche esponjoso; una pieza de pollo frito jugosísima por dentro y con un rebozado antológico; salsa chipotle por aquí; cheddar fundido por allá; pepinillos y 'coleslaw' lombarda para rematar y… 'voilà'. Te comerás hasta la brocheta de madera que le clavan en el centro. Por cierto, acompaña el bun con la increíble michelada de la casa y te prometo que no volverás a tirar el dinero en Los Pollos Hermanos. Lleialtat, 16. 


10. Carrot Café

Bocatas y 'cheescakes'

Murakami: 9,95 €

Tiene más variedades de pan artesano que Turris y Baluard juntas, y en su carta reposan algunos de los bocadillos más chalados del Poblenou. El de pastrami con 'scamorza' ahumada triunfa. Me recomiendan encarecidamente el de calamares encebollados al chup-chup. También el de bacalao, setas y ajo negro. No obstante, me decanto por el ejemplar más barato de la sección gurmet, que tampoco nos ha tocado la Bonoloto. Se llama Muramaki y cuesta 9,95 €. Panecillo crujiente con pepitas de 'wasabi', taco de atún fresco a la plancha, mahonesa de 'wasabi', lechuga, pepino, algas y perlas de 'yuzu'. Es un bocado fresco, potente y saludable que deberías coronar con la celebérrima tarta de queso de la casa: la Hermandad Secreta del Cheesecake Barcelonés la reconoce como una de las mejores de Barcelona. Tànger, 22. 


11. Gula Bar

Pecado original

Mollete de calamares: 4,20 €

Si entras en Gula Bar, los verás surcar el aire. Son como pelotones de ovnis, despegando en posición de ataque desde los fogones para colonizar las mesas y aniquilar con sus rayos de salsa picante la lenguas de la clientela. Los molletes de calamares a la andaluza con salsa sriracha, coco y panecillo al curri de Gula Bar son pequeñas obras de ingeniería, la referencia obligada en una carta rebosante de tapas canallescas que te derriten el cerebro. Junto al bikini de rabo de vaca al estilo vietnamita (el otro bocadillo gurmet insignia de la casa), este mollete amarillento es tan adictivo y menudo que seguramente tendrás que pedirte dos, como si estuvieras comiendo Petit Suisse. Pequeño gran bocata. Dr. Rizal, 20. 


12. Lomo Alto / Lomo Bajo

Todo sobre mi carne

Tartar roll de buey: 14 €

Si eres más carnívoro que el chupacabras, en Lomo Alto/ Lomo Bajo te esperan con los chuletones abiertos. En Lomo Bajo muestran su cara más casual, combinan panes y carnes, y facturan hamburguesas y pepitos gurmet de cine. Pero la iglesia de la carne barcelonesa y su diácono, Carles Tejedor, han preparado para ti uno de los mejores bocadillos del universo conocido. Una peli porno comestible. Es el 'tartar roll' de buey, y como su nombre indica, contiene un amasijo de carne de buey madurada y picada a mano; un material de tanta calidad que podrías hasta esnifártelo. La cebolla y el cremoso de yema de huevo le añaden crujiente y sabor al invento. Por cierto, fanfarria también para el pan inglés artesano, sometido a la plancha y perfectamente capacitado para contener el alud bovino. Mugirás. Aragó, 283-285.