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RUTA URBANA

Joaquín Costa: la calle de Barcelona a la que hay que ir

Aquí coexisten barberías 'hipsters', carnicerías 'halal', tiendas bohemias, coctelerías de autor, baretos canallas, hasta una librería anarcosindicalista. Radiografiamos uno de los ecosistemas más interesantes de la ciudad

Natàlia Queralt

La calle de Joaquín Costa.

La calle de Joaquín Costa. / Juan Camilo Moreno

Recorrer Joaquín Costa y sus calles adyacentes requiere mentalidad abierta, equipaje ligero y, sobre todo, tiempo para adentrarse en todos sus universos paralelos. Cuidado, que te absorberá como un agujero negro.

Está detrás del MACBA y del CCCB. Delimita al norte con la ronda de Sant Antoni y, al sur, con la calle del Carme, que conecta el Raval con el paseo favorito de todo turista, la Rambla. Joaquín Costa reúne todas las características para atraer tanto a 'hipsters' con barba como a 'ravaleros' de toda la vida, formando uno de los ecosistemas más interesantes de la ciudad. Coexisten  fruterías, locutorios y carnicerías 'halal' con tiendas para 'hipsters', coctelerías de autor, bares infestados de modernos y hasta una librería anarco. 

En los últimos dos años han abierto establecimientos de lo más heterogéneos, como la tienda To Be Concept, escaparate del diseño local que hace salivar a todo moderno; el bar La Cobra, un cuarto de maravillas cercano al terror gótico con animales disecados y una pared cubierta por radiografías, o la singular barbería Yeeess Barbers, donde te recortan la barba en un ambiente de lo más callejero. Otra apertura reciente es la coctelería reciclada Two Schmucks, proyecto de AJ White y Moe Aljaff. Este último, un 'bartender' de prestigio internacional que prepara cócteles de autor. Montaron el local en 20 días y con 2.000 euros. Esta semana han empezado a reformarlo para convertirlo en cafetería de día y coctelería de noche. Reabren en abril. Y otra bebida que no puede faltar en cualquier ruta urbana digna de ser pateada por 'hipsters': el café de especialidad. Hace dos años, abrió Nomad Every Day, punto de encuentro de los amantes del café de especialidad, que ofrece una carta variada de helados, granizados y 'frapuccinos'.

El itinerario diurno

Si quieres acompañar el café de especialidad con algo más consistente, tienes Lukumás, en Valldonzella, 36. En esta cafetería especializada en donuts griegos que hornean de forma artesanal, el eslogan ¿Quieres un día redondo? se cumple a la perfección. Abrió hace cuatro años para proporcionar sabrosos donuts y cafés de especialidad a los modernos que empezaban a asomar por estas calles.

To Be Concept : diseño barcelonés. / juan camilo moreno

A escasos metros se encuentran Fusta’m y Fantastik, dos establecimientos con mucha personalidad que llevan una década formando parte de la calle. Fusta’m es el proyecto de la restauradora Lídia Matos y el carpintero Oriol Viñas, una tienda-taller 'vintage' que sigue la estética de los años 50, 60 y 70 y desprende buen gusto. "Cuando nosotros empezamos, el Raval era un barrio que estaba resurgiendo y la calle de Joaquín Costa estaba pendiente de un plan de peatonalización para ir más allá del ambiente nocturno", afirma Matos. "Hace unos meses, comerciantes y vecinos hemos retomado la Associació Nou Ponent i Rodalies con el objetivo de dinamizar la calle, que es muy potente de noche, pero también tiene su encanto de día", añade. También forma parte de esta asociación Juanra Esteban, el impulsor de Fantastik, un bazar insólito donde encontrar vírgenes de Guadalupe, lámparas con forma de piña y calaveras mexicanas pintadas a mano. Toda la parafernalia religiosa que te puedas imaginar "Llevo 20 años viviendo en el Raval y diez como comerciante en esta calle", explica Esteban, quien no cree que el público haya cambiado tanto. "Hay un 'hipster' 'ravalero' que nunca se ha ido. Al fin y al cabo, estamos en el centro de Barcelona, somos un barrio multicultural y, además, tenemos los mejores bares».  

Yeeess Barbers: ni un pelo de clásicos. / juan camilo moreno

Otro enclave imprescindible es la tienda To Be Concept, que reúne lo mejor del diseño contemporáneo barcelonés a precios razonables. "Estamos entre el MACBA y el mercado de la Boqueria, así que esta es una parada casi obligatoria para los turistas", explica Luis Delpero, artífice de este establecimiento que atrae a turistas y modernos a partes iguales. Para los amantes de la originalidad, la perfumería de autor Les Topettes, ofrece perfumes y jabones de lo más singulares: con olor a lápiz o a pintalabios antiguo. O, si lo que buscas es un amplio catálogo de vinilos en un entorno de culto: Discos Paradiso (Ferlandina, 39), el lugar ideal para dejarte aconsejar. Para los apasionados del vino, la bodega Sexy Wine ofrece vinos 'low cost'. Y la reciente apertura de Cosas Guays Bcn (Valldonzella, 33) es una oportunidad para quienes quieran dar un aire 'vintage' a su hogar con muebles restaurados.

Atención 'hipsters barbudos': lo que convierte esta calle en vuestro paraíso son las tres barberías que se encuentran a escasos metros una de otra: la popular Jack Barber (Ferlandina, 49), la tradicional Barbería Vicenç Moretó y la última que ha abierto, Yeeess Barbers. Para las melenas, acudid a Rulo, que defiende un concepto de peluquería 'slow'.

Aparte de los nuevos comercios, la calle de Joaquín Costa conserva negocios históricos, como la tienda de danza Casimiro, que lleva tres generaciones dedicándose a confeccionar zapatillas de ballet y de claqué de forma artesanal o A la premsa d’aquell dia, el único establecimiento del país que vende periódicos y revistas originales para regalar. Otra parada histórica es la librería anarcosindicalista La Rosa de Foc, que se encuentra en la sede de la CNT Catalunya

La ruta nocturna

La movida nocturna de Joaquín Costa es probablemente una de las mejores de la ciudad. Hacia las siete de la tarde empiezan a subir persianas bares de lo más dispares. Vale la pena pasar por el 'gastropub' retro Betty Ford’s, donde te puedes zampar deliciosas hamburguesas acompañadas por cócteles o cervezas artesanas. Si lo que buscas es un bocado rápido, al lado, en el Bar Pepe, pizzería que llevan dos socios italianos en Valldonzella, 36, preparan pizzas riquísimas a precios populares, y en The dog is hot tienen perritos calientes 'gurmet' y opciones veganas.

33/45 Bar& Gallery: imán de modernos. / juan camilo moreno

Con el estómago lleno, uno ya puede empezar la ruta de bares. 33/45 Bar & Gallery es un epicentro de modernos. Este espacio abrió en el 2011 de la mano de Edu y Nachi, dos hermanos apasionados de la música que reivindican la transformación de Joaquín Costa. "Antes era una calle más oscura y con menos vida", afirma Edu, copropietario del local. Ellos ofrecen más de 20 tipos de cerveza, cócteles, música electrónica y dosis de buen rollo. Hasta finales de febrero, se puede visitar una exposición de la ilustradora Flavita Banana.

Los paladares más selectos deben acodarse en la barra de Negroni Cocktail Bar, que lleva casi dos décadas sirviendo copas clásicas en un entorno de bares alternativos. Y para los que quieran arriesgar, la modernidad reciclada de Two Schmucks y sus cócteles de autor son siempre un acierto (a partir de abril).

¿Buscas locales canallas? Te toparás de lleno con Beirut 37, en la antigua Granja de Gavà. El establecimiento mantiene la distribución del local, las mismas baldosas y hasta la figura mítica de La Gorda, hecha con papel maché y heredada del negocio anterior, que preside la barra desde tiempos inmemoriales. Las luces de color fucsia y las cortinas de lentejuelas recuerdan que los tiempos cambian, pero la estética kitsch sigue triunfando en el Raval. A su lado, el mítico Bar Piscis, altar kitsch con aires esotéricos que no tiene rival. Otra propuesta que desborda personalidad es La Cobra, taberna macabra que recuerda al terror victoriano. Excelente cerveza de tirador y cócteles a precios razonables.

Betty Ford’s: bocados y cócteles con aire ‘retro’. / juan camilo moreno

Para los nostálgicos está el Olimpic Bar, un bareto de barrio lleno de jóvenes que lleva medio siglo en la noche barcelonesa. Hace unos años, pasó a manos de unos nuevos propietarios que han sabido mantener la autenticidad del espacio y rejuvenecer su público. Un caso de éxito en un barrio cada vez más gentrificado. Pero el verdadero logro de la calle es la longevidad de Casa Almirall, un bar con más de 150 años de historia que sigue conservando el aire bohemio de antaño y su reconocida fachada modernista. ¡Larga vida al bar de toda la vida!

En las calles adyacentes de Joaquín Costa también destacan dos referentes de la programación artístico-cultural de base: La Rubia Teatre (Ferlandina, 29) e Inusual Project (Paloma, 5). De la programación cultural del primer espacio se encarga Ramon Buj, creador del Club Cronopios, quien apuesta por 'jam sessions' de poesía, micros abiertos y charlas nocturnas. Inusual Project es el espacio multidisciplinar del canario Zebensui Marrero, que lleva más de una década fomentando las artes escénicas. "En programación regular tenemos las noches de 'tango queer', eventos de teatro, proyecciones de cortos y, todos los jueves, el Barcelona Comedy Club para iniciarse en el monólogo", explica Marrero, quien define su público como participativo y heterogéneo. "Aquí aún no ha llegado el postureo". ¿Necesitas más razones más para pisar Joaquín Costa?