nuevo mapa cool

Visita el paseo de San Moderno

Recorremos el paseo de Sant Joan, la avenida que te tienes que patear para estar a la última. Tiembla, Sant Antoni

Òscar Broc

Visita el paseo de San Moderno

Desde la cima del paseo de Sant Joan, en la frontera con Travessera de Gràcia, uno puede recorrer con la vista el espinazo de Barcelona e incluso imaginar la costa, el azul del mar. El valor estratégico de esta vía es incalculable, no en balde surca Gràcia y l'Eixample como una suave y elegante línea de escalpelo urbanístico hasta casi tocar el parque de la Ciutadella.

El 2017 podría ser un gran año para el paseo. De hecho, lleva ya un tiempo reivindicándose como una de las travesías más en auge de la ciudad, y dando cobijo a los que se confiesan hartos de la hegemonía de Sant Antoni-Raval-Born. Las recientes reformas entre Diagonal-Arc de Triomf han sido tan discutidas como efectivas a la hora de poner la calle en el mapa cool. Menos calzada para coches y más espacio para el peatón. Carril bici. Más vegetación. A pesar de sus detractores y fallos de riego, la puesta a punto ha reactivado comercialmente la zona y la ha convertido en un activo turístico en crecimiento.

No obstante, es en la parte conocida como 'passeig de dalt' (la porción que va de Travessera a Diagonal) donde se refuerza el tejido social del vecindario circundante y el paseo funciona como rambla aglutinadora. La reforma del 98 convirtió este tramo en un bulevar agradable e integrador donde las familias pasan el rato e interactúan.

En sus numerosos bancos, reposan abueletes que parecen comunicarse telepáticamente con las palomas. Hay fieras de la petanca. Las zonas de juegos infantiles absorben la algarabía de los críos. La fuente de Hércules preside la zona. Y la majestuosa Casa Macaya, edificación modernista de Josep Puig i Cadafalch, contribuye a darle al tramo gracienc un sobrante de magia muy apreciado por los veteranos.

Chicha Limoná ofrece conservas, vermut, ‘brunch’ poliédrico, zumos détox... Chicha de la buena.JORDI COTRINA

Pero si queremos entender por qué el paseo se está convirtiendo en una de las calles de moda de la ciudad, es obligatorio husmear en la franja que va de Diagonal hasta Arc de Triomf. Ahí se está practicando la transfusión. Junto al subidón juvenil de cultura pop, representado por el célebre triángulo friqui, la gastronomía ha sido el chute revitalizante más potente. La culpa es de restaurantes 2.0 como Chicha Limoná, un imán para 'foodies' que ofrece cocina de mercado valiente y sana; conservas extraordinarias y mejor vermut; 'brunch' poliédrico y zumos détox; café de especialidad y pastelería artesanal… Chicha de la buena.

La estatua de la libertad del paseo de Sant Joan

Barcelona no es Nueva York, pero también tiene su Estatua de la Libertad. Está en el paseo de Sant Joan, custodiando uno de los edificios más misteriosos –por su componente masónico- y fascinantes de la calle, la biblioteca pública Arús. Se trata de una figura majestuosa de dos metros que fue encargada al escultor modernista Manuel Fuxà. No subestimes esta réplica, pues lleva en las dependencias de la biblioteca desde 1895. La yaya de Barcelona. 

La Granja Petitbo también ha aplicado colágeno al paseo y ha seducido a la modernidad barcelonesa con una propuesta de aromas neoyorquinos, espíritu escandinavo y materia prima impecable. Es pionera en la zona, de hecho abrió antes de la reforma, y cuenta con uno de los mejores 'brunch' de la ciudad (amén del Bloody Mary más juguetón en varios kilómetros a la redonda). Imprescindible armarse de paciencia: la barba 'hipster' te crecerá un par de centímetros mientras esperas en la cola.

Si buscas más huevos Benedict en tu escalada cosmopolita, podrás saciar tus apetitos 'hipsters' en Firebug Brunch, un local de alma estadounidense donde reventarás a base de hamburguesas, sándwiches, huevos, 'smoothies', pasteles artesanales y cócteles de calidad (Bloody Mary explosivo). El restaurante viene con garantía: pertenece a los dueños de Milk y Marmalade, dos de los santuarios 'brunchistas' más veteranos de Barcelona. 

Terraza del Café Búho: un bristrot  ‘non stop’ que comprende de desayuno a cena.JORDI COTRINA

En el Café Búho también hay desayunos de campeones, pero al estilo francés-mediterráneo, y con una fórmula 'non-stop' que comprende almuerzo, 'brunch', comida, merienda, cena y lo que se tercie. La carta de este bistrot se basa en ingredientes frescos de la máxima calidad. Imprescindible probar los 'smoothies', los 'bagels', los quesos, el tartar de ternera… Todo muy cuidado. Todo muy 'cool'.

HAMBURGUESAS GURMET

Y si el cuerpo te pide marcha vacuna, el paseo te concederá tus ansiadas hamburguesas. Acoge desde no hace mucho a otro restaurante de la exitosa escudería Timesburg, un local adherido a la nueva generación de hamburgueserías gurmet que tanto triunfan en Barcelona. Quizás lo de gurmet es demasiado epíteto, pero al menos conseguirás tu dosis cárnica de colesterol mascando un producto más mimado y saludable que el Big Mac. El carnívoro con posibles y mayores ambiciones que una simple hamburguesa puede hacer parada y fonda en El Rincón Criollo y dar cuenta de su brasa y sus carnes argentinas. Primer botón del tejano en peligro; recomiendo desabrocharlo como medida de prevención.

Y el camino nos lleva a un templo para el gastrónomo con pedigrí, el Bistrot Hofmann. Este cálido restaurante con el sello de calidad de la escuela Hoffman seduce al visitante a base de platillos y tapas de mercado con chispazos de autor. Los 'foodies' se vuelven locos con sus postres en formato trampantojo (la hamburguesa y el huevo duro dulce son pura magia) y los inmortalizan en Instagram como si fueran pequeñas obras de arte. 

Escaparate no apto para veganos: patos colgados en el restaurante Dim Sum Cantonesas.JORDI COTRINA

Hablando de 'foodies', no te extrañes si los ves correr en manada cerca del Bistrot. Se dirigen aullando como cánidos famélicos al magnífico restaurante Dim Sum Cantonesas. Hablamos de un chino de verdad, con comensales chinos de verdad, con pato y panceta de verdad. No obstante, lo que atrae al 'coolness' es el amplio catálogo de dim sum: la 'modernité' barcelonesa se pirra por estos bocados al vapor, y aquí los bordan. 

¿Y qué hay de esa costumbre de la mediana edad tan apreciada por el 'hipster' barcelonés y conocida como vermut? El paseo de Sant Joan también lo tiene. En El Viti Taberna te nutrirán a golpe de conservas de primera línea, vermut, tapas y platillos con mucha solera nacional. Torreznos, chuletillas de lechazo, chicharrón de León y huevos rotos para los clásicos. Bao de papada o yakitori de rape para los más guays.  

Y si todavía queda hueco en tus adentros después de la comilona, deberías saber que en la parte más baja del paseo palpita La Glace, un pequeño rincón que expele creps, helados y café, y triunfa entre los'nerds' ávidos de glucosa del triángulo friqui. Si buscas un poco de autenticidad retro para una merienda improvisada, dos 'hot spots' de la Barcelona antigua para cazadores vintage. Por una parte, la panadería Bertran, donde se cuece un pan artesanal chaladísimo desde principios del siglo XX, y clásicos como el cruasán, el brioche o la ensaimada adquieren tintes épicos que te devuelven a la Barcelona sepia. Por otra parte, la pastelería Nuria, que es pura arqueología barcelonesa del dulce: de toda la vida, de barrio y con unos buñuelos de Cuaresma que arrancan lagrimones a la parroquia. Tan retro que casi es 'hipster'. 

Lavalocker: una lavandería que te avisa por ‘app’.JORDI COTRINA

Pero en esta vida algo habrá que hacer entre comilonas. Y el paseo también presenta un catálogo de tiendas muy atractivas, como la juguetería alternativa Juguijuga, especializada en juguetes de madera y juegos clásicos: un centro de desintoxicación de la Playsation en toda regla. No menos curiosa resulta la propuesta de Lavalocker, una lavandería para el humanoide moderno que tiene en el paseo una de sus muchas sucursales. Dejas tu ropa en una taquilla y la recoges limpita y planchada cuando así te lo indica la aplicación de móvil. ¡Boom!

LIBRERÍA BÍBLICA

Y con el problema de la ropa sucia solucionado, podrás cultivar el cerebro a precios de risa gracias a la red de librerías 'low cost' Re-read, que tiene una tienda en el paseo. Un libro 3 €, dos libros 5€ y cinco, 10 €. Son piezas de segunda mano, obviamente, hay muchas mudanzas, traslados y fallecimientos acumulados en sus estanterías, pero los títulos son actuales y de calidad. Nunca culturizarse había resultado tan barato... Y nunca te habían pagado tan poco por tus libros. Si esperas sacarte una pasta con la colección Anagrama que te regaló tu ex, no te llegará ni para una ensaimada de la panadería Bertran.

Bañera llena de libros en la librería ‘low cost’ Re-read.JORDI COTRINA

Hablando de lecturas, y para terminar, imagina que a tu yo 'hipster' le da por abrazar la espiritualidad cristiana y te conviertes en una parábola del Buen Samaritano con patas. No dudes en llamar a la puerta de la librería bíblica Alfa-Omega y entregarte a sus lecturas cristianas para expiar todos los pecados cometidos en el paseo de Sant Joan. Tanta tentación no puede ser buena. 


EL PASEO DE SANT JOAN TAMBIÉN ES FRIQUI

El comienzo del paseo de Sant Joan se ha convertido en un clúster de cultura 'freak' que alimenta el solaz de los devoradores de cultura pop de Barcelona. Es la columna vertebral del Triángulo Friqui, una galaxia de cómics, 'merchandising' japonés y literatura fantástica  que, grosso modo, abarca las calles Bailen, Ronda de Sant Pere, Girona y, por supuesto, el paseo de Sant Joan, que es lo que nos interesa.

Con más de 30 años de experiencia, Norma Cómics es la tienda más veterana. La reina. Aquí encontrarás cómics de todos los géneros, figuras de coleccionista y un apartado de anime y manga que le pondría voz de camionero a la niña de 'Candy Candy'. Además, la tienda está conectada por un pasillo al Glups!, un bar-restaurante comiquero donde podrás leer tu botín entre cafés, hamburguesas y nachos.  

Si tienes figuras de Son Goku hasta en la cisterna del váter, Otamashi te recibirá con un cúmulo de 'merchandising' japonés que deberás escalar con piolet: un Everest del plástico nipón. Un poco más arriba, en Chunichi Cómics, también se deben en cuerpo y alma a todo lo que llegue de Japón. Se han especializado en manga, anime y, sobre todo, 'merchandising' de importación. En otras palabras, sirven droga de la buena para 'otakus' compulsivos con ganas de gastarse la doble paga. 

Pero no todo suena a japonés en el paseo. También los jugadores de rol tienen su espacio, concretamente en Kaburi Rol & Games.
Ellos mismos se definen como una tienda de juegos de Mesa, 'warhammer', miniaturas, accesorios y novelas de fantasía medieval y ciencia ficción. Lo sé, el friqui que llevas dentro ha empezado a vibrar como un diapasón. Coge aire. No sufras. El paseo no va a moverse.