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'Raphaëlle': ¿qué es ser mujer?

El TNC presenta la última parte de una trilogía centrada en la experiencia personal de tres mujeres que han tenido que luchar para reconquistar su identidad

Aída Pallarès

’Raphaëlle’, en el TNC.

’Raphaëlle’, en el TNC.

Delicada, femenina, sumisa. Princesas a diestro y siniestro, purpurina rosa y zapatitos de tacón. Durante generaciones nos han inculcado cómo teníamos que ser, qué nos tenía que gustar y qué cosas no podíamos hacer bajo ningún concepto. No te cortes el pelo, no juegues a fútbol, siéntate bien. Durante años nos han enseñado a ser las hormiguitas graciosas y amables que proclamaba Pilar Primo de Rivera. Pero… ¿qué es ser mujer? Con esta pregunta empieza ‘Raphaëlle’, el último espectáculo de La Conquesta del Pol Sud, la última parte de la trilogía sobre mujer, identidad e historia que iniciaron hace ya seis años.

Raphaëlle

TNC 
(plaza de les Arts, 1). 
Autoría: La Conquesta del Pol Sud. 
Dirección: Carles Fernández Giua. 
Creación e interpretación: Raphaëlle Pérez, Carles Fernández Giua y Eugenio Szwarcer. 
Funciones Hasta el 2 de febrero. 
De 12 a 24 €

Tres documentales escénicos centrados, precisamente, en la experiencia individual de tres mujeres totalmente diferentes y la historia colectiva. ‘Nadia’, el primero de ellos, explicaba la cruda historia de Nadia Ghulam, una niña de Afganistán que sobrevivió al régimen talibán haciéndose pasar por un hombre. Con el segundo, ‘Claudia’, viajamos hasta la Argentina para conocer a una chica que, con 21 años, descubrió que era hija de unos desaparecidos durante la dictadura militar. La protagonista de ‘Raphaëlle’ es la francesa Raphaëlle Pérez, una mujer que nació con genitales masculinos. Identidades recuperadas, perdidas o conquistadas.

Con un ajustado vestido de lentejuelas doradas y unos tacones de infarto, Raphaëlle nos cuenta su vida, su infancia. Cuando soñaba que llevaba falda y tacones, los años de colegio y universidad, los prejuicios constantes, el miedo, la incertidumbre, las eternas contradicciones. A partir de sus vivencias, narradas por ella misma desde la enorme pasarela que domina el escenario, plantea interrogantes sobre la identidad de género. ¿Qué es ser hombre? ¿Qué es ser mujer? ¿Por qué la sociedad sólo ofrece dos caminos y si eres transexual tienes que encajar en una casilla o en la otra? Siempre son los otros los que te definen.

Un millón de dudas 

Aquí, a diferencia de las otras piezas de la trilogía, el juego escénico y la reflexión colectiva tienen un rol mucho más secundario. Estamos, de hecho, ante un vestido creado a medida para Raphaëlle, un espectáculo centrado, totalmente, en su experiencia y vivencias. Seguramente por la honestidad de sus creadores, Carles Fernández Giua y Eugenio Szwarcer, que durante la investigación sobre la identidad de género tuvieron un millón de dudas. O quizás porque, a diferencia de las historias de Claudia y Nadia, la historia de Raphaëlle está sucediendo ahora, no tiene un final. Buena decisión, pues, completar el montaje con entrevistas al sociólogo y activista ‘queer’ Miquel Missé y a la fundadora y directora de I-Vaginarium, Tina Recio.

Aún así, la historia de Raphaëlle necesita ser escuchada. Su lucha por la identidad merece ser vista. Porque aún queda mucho por hacer, aún regalamos princesas a las niñas y superhéroes a los niños. Necesitamos que nos recuerden, una y otra vez, hasta quedarnos afónicos, que el género es una construcción social.