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CINE

'Le Mans '66': una guerra sobre ruedas

'Le Mans '66' recrea el plan de Henry Ford II para batir a Ferrari en las 24 Horas de Le Mans con el GT40, el mejor coche de carreras estadounidense de la historia

Nando Salvà

Matt Damon y Christian Bale, en ‘Le Mans ‘66’. 

Matt Damon y Christian Bale, en ‘Le Mans ‘66’. 

Las 24 Horas de Le Mans es, posiblemente, la carrera automovilística más famosa del planeta. Más que las 500 millas de Indianápolis y que el Gran Premio de Mónaco. Se la considera la prueba de resistencia por antonomasia, tanto para los pilotos como, sobre todo, para las máquinas que conducen. Durante mucho tiempo, que el motor de un coche fuera capaz de aguantar el abuso que Le Mans supone era visto como una garantía de fiabilidad del fabricante, y se traducía para él en más ventas de vehículos para pasajeros.

Le Mans ‘66

Drama
EEUU, 2019 
Reparto: Matt Damon, Christian Bale, Tracy Letts, Jon Bernthal 
Dirección: James Mangold

Por eso, en 1963 Henry Ford II decidió que su empresa, la Ford Motor Company, empezaría a competir. Solo tenía un problema: Ford no fabricaba coches de carreras. El plan que elaboró para superar ese obstáculo es el asunto de 'Le Mans ‘66', que este viernes, 15, llega a los cines; en concreto, eso sí, la película se fija en los dos hombres a los que el magnate reclutó para que le permitieran acabar con la hegemonía de los motores de Ferrari en la madre de todas las batallas automovilísticas: Carroll Shelby y Ken Miles.

Comprar Ferrari

La estrategia inicial de Ford, eso sí, fue otra muy distinta: decidió que quería comprar Ferrari, por entonces una compañía de autos de carreras que solo vendía coches de calle para financiar sus hazañas en las pistas. Ford envió a uno de sus hombres a Módena (Italia) para que llegara a un acuerdo con Enzo Ferrari. Los estadounidenses ofrecieron 16 millones de dólares que parecieron satisfacer al expiloto y empresario italiano, al menos hasta que leyó una cláusula en el contrato según la cual Ford controlaría el presupuesto -y, por lo tanto, tomaría las decisiones- de su equipo de carreras. Ferrari, un hombre de narcisismo legendario, no pudo tolerar lo que él veía como una rendición, así que se retiró de la negociación y envió un mensaje a su rival yanqui: había algo que su dinero no podía comprar.

Ken Miles y Carroll Shelby, en las 24 Horas de Le Mans de 1966. 

El choque entre esos dos egos titánicos impulsó a Ford a diseñar el GT40, considerado el mejor coche de carreras estadounidense de la historia. Su arranque en Le Mans, es cierto, no fue prometedor. En 1964 ni siquiera pudo llegar a la meta; la caja de cambios se rompió, la junta de la culata explotó y los frenos simplemente eran inútiles.

Héroe del ejército británico

Ford contrató a un nuevo diseñador: Carroll Shelby -encarnado por Matt Damon en este 'biopic'-, ingeniero y expiloto que en 1959 había ganado Le Mans al volante y que, un año antes, había jurado vengarse de Enzo Ferrari -culpaba al italiano, famoso por torturar psicológicamente a sus pilotos para mantenerlos competitivos, de haber provocado indirectamente la muerte de su buen amigo Luigi Musso-. Shelby, a su vez, contrató a Ken Miles, Christian Bale en la película; en el pasado héroe de guerra del ejército británico, Miles era conocido por llevar los coches que conducía al límite. Al probar el GT40, dijo de él: "Es terrible".

Fueron las innovaciones mecánicas introducidas en el coche por la pareja, en particular un revolucionario sistema de frenos, lo que condujo a Ford a la victoria que 'Le Mans ’66' recrea, tan espectacular como, al menos para Miles, amarga. Tal y como se explica en la película, al final de la carrera, Miles era líder y se disponía a convertirse en el único piloto de la historia ganador en el mismo año en las tres pruebas de resistencia más grandes del mundo -Daytona y Sebring son las otras dos-. 

Dado que los coches de Ford habían mantenido las tres primeras posiciones durante la carrera, los ejecutivos de Ford querían que cruzaran la línea de meta juntos; sería una foto para la posteridad. Con ese fin, Miles recibió la orden de reducir la velocidad y dejar que los otros dos autos del equipo lo alcanzaran. Lo que él no sabía en aquel momento era que con esa maniobra estaba renunciando a la victoria final; puesto que un empate no estaba contemplado por el reglamento de la carrera, su compañero Bruce McLaren fue declarado ganador porque había arrancado 20 metros más atrás en la parrilla y, por tanto, había recorrido más distancia en 24 horas. 
 

Temas: Cine