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CINE

'Génesis': eso que llaman primer amor

En su segunda película, el canadiense Philippe Lessage explora las incertidumbres y humillaciones que conlleva el despertar sexual y sentimental

Nando Salvà

'Génesis': eso que llaman primer amor

Pese al empeño habitual en idealizarlo, para quien más quien menos el primer amor acarrea dolor, angustia y confusión, y una nueva evidencia de ello forma la base dramática de la segunda película del quebequés Philippe Lesage. Durante la mayor parte del metraje, Génesis cuenta en paralelo sendas historias de dos hermanastros adolescentes, observando alternadamente cómo ambos lidian con el deseo sexual y dan tumbos a través de un territorio del que no existen mapas, y que esconde zonas definitivamente oscuras.

Por un lado, está Guillaume (Théodore Pellerin), que estudia en un internado solo para chicos y ejerce con entusiasmo de payaso de la clase aunque, eso sí, de inmediato queda claro que usa esa actitud como una fachada, una forma de esconder las inseguridades que le causa un entorno en el que hasta los empleados hacen chistes sobre la masturbación y llaman "nenas" a los alumnos. Llegado el momento, el muchacho intentará deshacerse de su cínico exterior y explorar los desconcertantes sentimientos que le provoca su mejor amigo, Nicolas (Jules Roy Sicotte), a pesar de la hostil reacción que se arriesga a provocar con ello.

Génesis

Drama
Canadá, 2018
Director: Philippe Lesage
Intérpretes: Théodore Pellerin, Noée Abita, Jules Roy Sicotte, Pier Luc Funk 

Aunque aparentemente más despreocupada y segura de sí misma que su hermano, Charlotte (Noée Abita) ve cómo sus ideas sobre el amor, la fidelidad y el futuro se ven rápidamente sustituidas por incertidumbre en cuanto su novio sugiere que quizá deberían tener una relación abierta. Inicia entonces un periplo a través de varios hombres que la usarán y la humillarán.

Mientras los contempla, Génesis ofrece una serie de escenas ciertamente dolorosas, pero Lesage evita revolcarse en la miseria que azota a sus personajes; e igual de comedido se muestra a la hora de darnos acceso a sus emociones, recurriendo para ello a soluciones visuales elegantes y al sutil lenguaje físico de los intérpretes. En general, tiende a observar las situaciones con el desapego clínico propio de un antropólogo, sin caer en los excesos de histerismo sensibleros habituales en las películas sobre adolescentes.

Un nuevo comienzo 

En su acto final, de modo inesperado, Génesis desvía la mirada hacia una nueva pareja de personajes, aún más jóvenes, que flirtean por primera vez en sus vidas durante un campamento, incapaces de entender lo mucho que podrían llegar a complicarse sus vidas en el futuro a causa de lo que empiezan a sentir.  

LO+

El trabajo interpretativo de Théodore Pellerin.

LO-

Por momentos, su estilización visual resulta algo afectada. 

¿Es su presencia al final de la película una nota de esperanza –una forma de sugerir que no todas las historias de despertar sentimental están condenadas al trauma– o, por el contrario, un amargo recordatorio de que los momentos felices son solo transitorios? Decídelo tú. 

Temas: Cine