CINE DE 'GUERRA'

Hollywood, a la caza del yihadista

Con el estreno de '15:17 Tren a París', de Eastwood, repasamos cómo se mira el terrorismo islámico en la meca del cine

Nando Salvà

Fotograma de ’15:17 Tren a París’, de Clint Eastwood.

Fotograma de ’15:17 Tren a París’, de Clint Eastwood. / WARNES BROS.

Que existiera una película como '15:17 Tren a París' era solo cuestión de tiempo. Después de todo, la historia de los tres estadounidenses que en agosto del 2015 frustraron un ataque terrorista islámico a bordo de un ferrocarril tiene todas las hechuras de un guion de 'blockbuster'.

Y, además, Hollywood y la yihad siempre han tenido una relación estrecha: por un lado, el terrorismo en nombre de Alá ha servido de inspiración de las películas tanto al hacer propaganda –los vídeos del ISIS– como al cometer atentados –el del 11-S, por ejemplo–; por otro, el cine americano lleva fascinado por los yihadistas desde los años 70, en los que la sucesión de secuestros de aviones orquestados por grupos propalestinos inspiró títulos como 'Domingo sangriento' (1976) y 'Victoria en Entebbe' (1976).

'Estado de sitio' (1999).

Tras el atentado de 1993 contra el World Trade Center, los musulmanes se convirtieron en un villano predilecto para Hollywood. Y películas como 'Mentiras arriesgadas' (1994), 'Decisión crítica' (1996) y 'Estado de sitio' (1999) popularizaron el estereotipo que ha condicionado la mayor parte del cine posterior al respecto: el yihadista visto como un lunático bestial y cerril, fanático en su odio a América y despiadado hasta con gente inocente.

'Syriana' (2005).

Y pese a honrosas excepciones como 'Syriana' (2005), que intentó explicar hasta qué punto el negocio del petróleo avivó el terrorismo, por lo general el cine estadounidense no ha tratado de entender la ideología que nutre la yihad.

15:17 Tren a París

Drama. EEUU, 2018.
Director: Clint Eastwood.
Reparto: Spencer Stone, Anthony Sadler, Alek Skarlatos,  Judy Greer, Jenna Fischer.

En cambio, sí ha promovido la muerte de quienes la profesan. Eastwood habló del enemigo islamista en 'El francotirador' (2014), la historia del gatillo más letal de la historia militar norteamericana, y en ella el héroe se vanagloriaba de todos los "salvajes" que había matado y lamentaba "no haber matado más".

'United 93' (2006).

'La noche más oscura' (2012), que recreaba la caza de Osama Bin Laden, fue criticada por justificar las torturas del ejército estadounidense a prisioneros; y 'United 93' (2006), sobre el avión que no alcanzó su objetivo el 11 de septiembre del 2001, acababa justificando la Guerra contra el Terror promulgada por George W. Bush.

'La noche más oscura' (2012).

Por último, el 'thriller' 'Día de patriotas' (2016) (recreación del atentado en el maratón de Boston del 2013 y la caza al terrorista durante las horas posteriores) ofrecía un discurso similar al que ahora '15:17 Tren a París' reproduce, que perpetúa la idea de que América es garante de todo lo bueno y niega su papel activo en la radicalización de los islamistas.

'Four lions' (2010).

Aquellos que busquen retratos más complejos de la yihad deberían hacerlo mirando hacia otras cinematografías. Por ejemplo, hacia filmes como 'Four lions' (2010), una sátira negrísima del británico Chris Morris sobre un cuarteto absolutamente inepto de islamistas suicidas que se sirve del absurdo y del 'slapstick' para capturar con precisión el sentimiento de desesperanza que azota a tantos musulmanes que residen en Europa.

'Paradise now' (2005).

'Paradise now' (2005), del palestino Hany Abu-Assad, exploró lo que siente un hombre obligado a caminar durante horas con un artefacto explosivo pegado al cuerpo. Y 'Los caballos de Dios' (2012), del cineasta marroquí Nabil Ayouch, invalidó ciertos tópicos sobre el islam y sobre el tóxico contexto –más socioeconómico que religioso– que da fuelle a la yihad

Todas esas películas, en resumen, tienen en cuenta algo que a Hollywood por sistema se le escapa: que los terroristas, incluso los que hablan árabe y visten 'kufiyya', también son gente. 
 

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