TEATRO

'Les dones sàvies', contudente sátira contra la pedantería

Enric Cambray y Ricard Farré desatan la risa en El Maldà con su brillante ejercicio de transformismo en 'Les dones sàvies' de Molière, donde interpretan a ocho personajes

'Les dones sàvies', contudente sátira contra la pedantería

MAY ZIRCUS

Hazaña en pequeño formato. Las representaciones de 'Les dones sàvies', de Molière, han sido prorrogadas hasta el 23 de este mes, después de la reposición en octubre del montaje que triunfó la pasada temporada en la pequeña sala del Gòtic y en su gira por Catalunya.

Enric Cambray y Ricard Farré, dos cómicos catedralicios que se conocieron en el Institut del Teatre, decidieron aventurarse en la tarea de actualizar esta comedia de costumbres asumiendo el reto de desdoblarse interpretando a ocho personajes en un impactante ejercicio de transformismo que desata la risa del público, hipnotizado por la magia escénica.

El autor decidió recurrir a dos conocidos intelectuales de su época para cargar contra la actitud pedante y la del entorno aristocrático que les rodeaba. Sin apartarse de esta esencia, los impulsores de esta minimalista versión han decidido orientar los dardos de la obra hacia la farsa de los tertulianos que opinan de lo que aparentemente saben y también de lo que no tienen ni idea.

Les dones sàvies

El Maldà. Intérpretes: Enric Cambray y Ricard Farré. Desde 14 euros. De lunes a jueves, hasta el 23 de noviembre.

Para reflejarla, utilizan toda clase de tópicos del lenguaje, expuestos en escena con el ingenioso juego 5x10, creado a partir de una selección de frases hechas que son aplicadas, según su conveniencia, por estos opinadores sin escrúpulos.

A GOLPES CON EL DICCIONARIO

La contundente sátira alude a las visiones que estas mujeres sabias tienen sobre los comportamientos sociales y la erudición, pero incidiendo especialmente en la rigurosa aplicación de las normas del diccionario de Pompeu Fabra. "¿Quieres continuar ofendiendo la gramática?", le preguntan a la criada Martina reprochándole su inculta forma de expresarse, a lo que ella responde dejando en ridículo a su interlocutora: "Mientras me haga entender, ya hablo suficientemente bien".

Este ejemplo muestra por dónde va una parte de esta adaptación dirigida por los dos actores, con asesoramiento de Clara Segura y dramaturgia de Lluís Hansen. Un biombo plegable con apariencia de librería, pero que sirve como puerta de salida y entrada de los intérpretes, es el principal elemento escénico del montaje.

BARROCO VESTUARIO

Los protagonistas entran y salen a velocidad de vértigo, después de retocar su barroco vestuario y el maquillaje para adecuarlos al personaje de cada momento. No hay ni un solo error en estas milimétricas transiciones para enlazar los diferentes momentos de la trama. Cambray y Farré se multiplican, exhibiendo una dicción perfecta y un trabajo gestual de primera, recreando a los hombres y mujeres de la trama. Si en un momento dado falta un interlocutor hablan con el perchero o se replican ellos mismos.

LO+

El espectacular ejercicio de fregolismo de los intérpretes para dar vida a los bien caracterizados protagonistas de la obra.

LO-

El tono excesivamente elevado de la dicción en algunos momentos de la representación, innecesario en una sala de reducido espacio.

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Un padre calzonazos, una madre dominante y falsa amante de las artes, dos hijas con intereses diferentes (una, soñadora y predispuesta para el matrimonio; y la otra, una seudointelectual enemiga de ataduras), una tía presumida, un pretendiente de Enriqueta, una pueblerina criada y el engolado intelectual doctor Cunill (líder de las tertulias y favorito de la madre para que se case con su hija, genialmente recreado por Farré) son el centro de este artefacto cómico. No os lo perdáis.