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LIBRO COMBATIVO

'Mujeres en pie de guerra', memorias de resistencia antifranquista

Susana Koska homenajea a 12 heroínas que lucharon por la libertad, la justicia y el feminismo

Imma Muñoz

Javier Pérez Andújar y Susana Koska, durante la presentación de Mujeres en pie de guerra. Junto al atril, Yolanda Cespedosa, la editora del libro.

Javier Pérez Andújar y Susana Koska, durante la presentación de Mujeres en pie de guerra. Junto al atril, Yolanda Cespedosa, la editora del libro. / JOAN CORTADELLAS

Rojo, mucho rojo en la presentación, en el  auditorio de la Fundació Sierra i Fabra, de 'Mujeres en pie de guerra. Memorias de nosotras', el libro de la cineasta y escritora Susana Koska. Rojo en chales, en boinas, en collares, en claveles al pie del escenario y en el puño de algunas asistentes. Rojo en los labios. Y, sobre todo, rojo, mucho rojo, en los corazones. De este color quiso Koska que estuviera teñido el bautismo de su texto, porque por rojas sufrieron sus protagonistas, que también aparecen en los documentales 'Vindicación' y 'Mujeres en pie de guerra', dirigidos por la donostiarra, y que en 250 combativas páginas cambian la imagen por la «solemnidad que solo tiene la letra escrita».

Fue Javier Pérez Andújar quien quiso reivindicar en estos términos el salto que ha dado el proyecto de Koska del celuloide al papel. A él, por escritor y por amigo, le pidió la autora que condujera el acto, tras una introducción de la editora Yolanda Cespedosa. «Leeré, porque me siento más seguro leyendo con Susana al lado», anunció Pérez Andújar, y pasó a glosar, con ese tono suyo (ese que obliga al auditorio a no parpadear si no quiere que se le escapen, como en un visto y no visto, como estrellas fugaces, los destellos de belleza que salpican, casi sin querer, su discurso), la figura de Koska y la ingente tarea que ha acometido al rescatar y dar unidad a documentos oficialescartas personales, recortes de prensa, fragmentos de discursos, conversaciones que corrían el riesgo de evaporarse y memorias de la guerra y la posguerra que no podemos permitir que se apaguen, y que no lo harán gracias a este libro.

«Libertaria estilosa», llamó Pérez Andújar a la donostiarra (he ahí una perseida y una verdad: ¡qué estilazo tiene la Koska!), y añadió que «vuelve a la guerra, porque escribir es una guerra permanente, y eso lo sabe Susana». Lo sabe desde niña porque la necesidad de escribir, como ella misma explicó, es algo que la ha acompañado siempre, y muy especialmente lo sabe desde que se embarcó en su libro anterior, 'Tópico de cáncer', en el que relató una guerra personal muy distinta de la que libraron las 12 protagonistas, pero guerra al fin y al cabo.

MANTENER EL VÍNCULO

Por el escenario de la fundación desfilaron, de la mano de Koska y Andújar, y de las invitadas al acto que subieron al atril para leer fragmentos del libro (ellas fueron las que pusieron, con la indumentaria y con la voz, los detalles más rojos a la tarde), mujeres como Sara Berenguer, que trabajó por la reagrupación de las familias internadas en los «campos de arena» franceses («en Francia le dieron la Legión de Honor; aquí, ni los buenos días», apuntó el escritor); Neus Català, que enseñó a Koska que «la rabia ayuda a sobrevivir»; Cecilia G. de Guilarte, exiliada en Francia y en México, con una producción periodística y literaria «que no se conocen y que son lecturas obligatorias», dijo Koska, y Antonina Rodrigo, biógrafa de Lorca, de Margarita Xirgu, de Federica Montseny. «Mi maestra, y una mujer importantísima para conocer la historia de las mujeres de este país, a la que habría que poner un monumento en cada ciudad», reivindicó la cineasta.  También Rosa Díaz, tía de la autora, y culpable de que la curiosidad se convirtiera en gran proyecto.

«Empecé a preguntar porque mi madre murió y me quedé muy sola –se sinceró Koska–, y era una manera de mantener nuestro vínculo, de no romper el hilo. Entonces mi tía entró en el juego, contestando a mis preguntas con unas cartas maravillosas». Y tuvo ganas de saber más, y de conocer y de conocerse (también ella es protagonista, queriendo o sin quererlo, del libro), y acabó documentando la vida de unas guerrilleras a las que, en realidad, mueve el amor a la libertad. A la justicia. A la vida. Como a ella.