Los otros escenarios

Móntate el festival en el bar en Barcelona

Vete de ‘festi’ sin colas infinitas ni selfis en el Poly Klyn. Estos locales invitan más al bailoteo que un probador del Bershka. Garitos de bis y ovación

Viernes noche en Continental Bar, un aquelarre del baile en Gràcia.

Viernes noche en Continental Bar, un aquelarre del baile en Gràcia. / Jordi Otix

Te has quedado sin entrada para el festi. Razón de más para gozar a tope de lo que pasa fuera del recinto. Mientras las masas incautas se hacinan frente a barras de latón, aprietan horrores la entrepierna sin encontrar un wc libre donde descargar, y caminan kilómetros incapaces de asimilar la catarata musical que se les viene encima, tú tienes muy claro tu cabeza de cartel. Tu bar no es el festival más grande del mundo ni un despliegue de música avanzada y tecnología, pero te da la vida. Deja de mirar stories de los conciertos, que aquí no hay FOMO que valga. Saca tu mejor vestido o esa camisa tan chula, porque este finde nos vamos de festival. Pero sin pulseritas, colas infinitas ni selfis en el Poly Klin. Hagamos la ola a estos locales cargados de ambiente, musicón y jarana de la buena.  

1. La pista es lava  

Desparpajo Continental

Cualquiera pensaría que si un clásico como Continental Bar triunfa tanto como para poner cintas que ordenen las colas de jovenzuelos que se agolpan cada finde a sus puertas, habrá mutado su metabolismo hacia sonidos populares entre los posadolescentes. Pero no, nada de reggaeton. El secreto de la segunda vida de este local de Gràcia parece ser más bien unos precios moderadamente asequibles y un discurso universal de hits de FM que convierten aquello en un aquelarre del baile. El mejunje es desternillante y digno de ver: aquí un heavy con tatuajes pasados de moda, allí unas nenas enseñando el ombligo, más allá esos que van de traperos pero no, o un grupete de avanzada edad dislocando caderas pero bien. Que el ritmo no pare, no. Providència, 30. Instagram: @sala_continental


2. Libre albedrío  

Un buen berenjenal

Brindis en Berenjenal. 

/ Instagram

Como bien reza el nombre de este colosal garito del Eixample, aquí se monta fácil un sarao de proporciones épicas. En Berenjenal, la fiesta se multiplica. Su peculiar terraza hecha de tumbonas playeras y mesas de cámping destaca entre la marisma de sombrillas del Eixample. El interior de este simpático bar de aureola kitsch es todo un festival. Incluso tiene diversos escenarios. A partir de un juguetón distribuidor principal presidido por una mesa de billar y unos taburetes setenteros, la cosa se expande hacia el exterior a través de un lounge floreado, y también hacia su expansiva sala interior, donde encontramos futbolín, una radiación multiforme de muebles, bancos y espejos, más la posibilidad de reservar este espacio por 10 € la hora. La parroquia pide en la barra y se mueve libremente por el garito gozando de sus cócteles low cost. Los altavoces invitan más al bailoteo que un probador del Bershka, y es fácil que la noche te confunda tanto que tengas que enviar ubicación a la tropa. Como si estuvieras en el mismísimo Fórum. Diputació, 215. Instagram: @berenjenalbar


3. El rojo y el negro 

Nuevas olas

DJ Set de Manchester Bar. 

/ Instagram

Entrar en Manchester Bar es acceder a un viaje musical instantáneo. Este carismático pub entregado a la inspiración mancuniana y los sonidos new wave apela a la estela indie de la que se nutren los macrofestivales. Pasar del cielo recortado por la peculiar geometría de las fachadas en la plaza Milans al espacio rojo y negro del Manchester es dar un giro al ritmo. La gente se arremolina en taburetes y sofás, las cabezas se menean al son de sintetizadores y la animación vibra como el popular neón con la frase de Joy Division (Love, love will tear us apart again / El amor, el amor nos separará una vez más). Los jueves la cosa se agita especialmente con la sesión de dj, pero cualquier noche es memorable en este templo pop, o en su contrapartida del Raval. Apuras el trago y cruzas miradas expectantes mientras suena Billy Nomates. Esto solo puede mejorar.  Milans, 5. Valldonzella, 40. manchesterbar.com


4. Verbena permanente 

La fiesteta nacional

Bodega Berlanga conserva la atmósfera de local de toda la vida con aires modernos.

/ Jordi Otix

En Bodega Berlanga el espectáculo está servido. Este bar es siempre caballo ganador. Es bajar las escaleras y sentirse como en casa. Una casa marciana y peculiar, eso sí. El Berlanga conserva la atmósfera de local de toda la vida, pero con aires muy modernos. Aquí solo vienen los grandes, pero no esperes ver a Dua Lipa magreándose con el chaval de Élite. Las estrellas son esas gentes de todas las generaciones que montan corrillos imbatibles frente a su codiciada barra, y un personal encantador comandado por el dueño, Javi Cejas, y Lorena, esa camarera que amas al instante sea cual sea tu raza, credo u orientación. Con la consumición te regalan una tapita, y si hay gula hasta las 23h. puedes acompañar tu birra con una olivada, gildas o montaditos veganos. La música suena distante, como en uno de esos conciertos donde te pierdes en conversaciones y solo sacudes la cabeza con algún fill de guitarra especialmente hipnótico. Más estrellas: Rudy Ventura, Manolo Escobar y la familia UIises te saludan entre el desfile de camisas floreadas, bandanas y vestidos estampados. Abono-Berlanga de por vida. Joaquín Costa, 39. Instagram: @bodegaberlanga


5. Tasca party 

Ritual del Raval

Este templo viejoven ubicado en una esquina de Ciutat Vella conserva ese extraño fluido que convierte en fiesta cada noche del fin de semana. En La Ravala siempre encuentras un ambiente caldeadito y contagioso. Apretados entre las mesas y la barra alborotan nutridos grupetes de veinte y treintañeros con tendencia a la risa y al ligoteo. Nunca faltan ganas de otra ronda, de arrancarse con ese reggaeton de fondo o de iniciar una charla con extraños en la cola de su diminuto lavabo tropical. El jolgorio se remata con la inconmensurable simpatía del personal y esas graciosas banderolas con divas del flamenco que ondean por el techo. Por si fuera poco, tienen unas tortillas de órdago para parar el golpe. La Lluna, 1. Instagram: @laravalabar


6. Estado de Gràcia 

El multiverso en una barra

Bar Viu: los hay que bailan como si esto fuera el Sónar.

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Este local polifacético se ha vuelto uno de los grandes nombres del repertorio de Gràcia. El Bar Viu es un garito extrovertido, donde se respiran buenas vibras y fraternidad. En su barra pueden darse apretones festivaleros, porque, como decía la señora aquella del baptisterio romano: ¿A quién no le va a gustar este ambiente espumoso con elevado gusto musical, buena priva y tapas que resucitan? Ojo con sus Jueves de tranquis, sesiones de dj donde se lía muy gorda. Empiezan a botar las luces por el techo y los hay que bailan con la mochila puesta, como si aquello fuera el Sónar. Este bar está muy vivoPerla, 26. Instagram: @barviu_gracia


7. Surcos de fiesta 

Altas revoluciones

Sesión en 45/33. 

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Hay mucho que brindar, porque hace un año que Edu y Nachi, los responsables del popular 33/45 Bar & Gallery (Joaquín Costa, 4) decidieron prolongar el aire hedonista de su multiespacio del Raval con un segundo local, el 45/33. El hermano pequeño de la franquicia también rebosa carisma y buen ambiente, pero este escenario es el de las grandes citas. Dos neones rizados, uno verde y anaranjado el otro, te reciben y te llevan directamente al amplio espacio de la barra. Si te giras, ves el primer guiño musical: los Sister of Mercy sobre la puerta, bendiciendo tu velada de música juguetona, brindis y bailecitos. El local es flipante, enormísimo, y da para regalarse en sus comodísimos sofás, coquetear con su iluminación exquisita, jugar con la máquina arcade o atontarse con su panel de artilugios retro o sus lavabos taqueados. Pero lo mejor es gozar de la cuidada impronta musical. Haya dj o no, esas ondas de synth wave y electro asilvestrado dan para bailar hasta que la noche se vuelva azul. Riera Alta, 4. Instagram: @33l45l33


8. Born salvaje 

Gustera secreta

Bar Sauvage, paraíso nocturno en el Born.  

/ Instagram

Pam, la primera en la frente. Si al cruzar la fantástica cabina acristalada por la que accedes a Bar Sauvage suena Juice, de Lizzo, sabes que la juerga está asegurada. El mega-flow de la música es solo uno de los muchos atributos de este pequeño paraíso del Born. Cócteles supremos, una pequeña taquería que resiste abierta hasta altas horas, imaginería de safari retro y camareros simpáticos a la enésima. Lo mejor, ese fascinante club secreto del sótano, que convierte las noches en grutas del baile. El lavabo es otra aventura inigualable: paredes atigradas, grifos y porcelana de anticuario, más la banda sonora de Indiana Jones acompañando tu micción.  Paseo del Born, 13. barsauvage.com


9. Justo al lado 

Terrazas desaforadas

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Una terraza junto al Fórum colonizada por festivaleros del Primavera. 

/ Jordi Otix

Tanto da la lista de nombres deslumbrantes del cartel, que te hayas dejado tres sueldos en el maldito abono o que se acerque la hora de ese concierto favoritismo. Hay un escenario que siempre roba protagonismo a todas las estrellas del cartel: el bar de al lado. Cada año frente al Fórum, o en la calle detrás de Fira Barcelona Gran Via, se montan unos pifostios monumentales en las terrazas de los clásicos baretos gallegos regentados por gentes asiáticas. Seres del inframundo colonizan sus mesas, juntan sillas arañando el suelo con escándalo, se carcajean volviendo del lavabo y desbordan el lugar de botellas hasta perderse en surrealistas melopeas. No han pisado aún el recinto del festival, pero no los sacarás de allí ni con espátula. Aléjate de esas gentes y sus costumbres: están abonados a otro festival.