QUE ME PELLIZQUEN

De copas en el país de las maravillas

En el Born te puedes topar con un conejo blanco con prisas que, a diferencia del de los cuentos, te mantiene el gaznate con regusto a ginebra durante 90 minutos. Es la fiesta del Gin & Tea del sombrerero loco

Ana Sánchez

El conejo blanco, durante una fiesta del Gin & Tea del sombrerero loco. 

El conejo blanco, durante una fiesta del Gin & Tea del sombrerero loco. 

Es como salir de fiesta precovid: engulles tragos de gin a discreción y acabas bailando el 'Sarandonga' por inercia mientras hablas con un tipo con pinta de haber salido del país de las maravillas de Alicia, este con pantalla de plástico en la cara. Es lo que te encuentras estos días al bajar unas escaleras del Born: un conejo blanco con prisas que, a diferencia del de los cuentos, te mantiene el gaznate con regusto a ginebra durante 90 minutos.

Es la fiesta del Gin & Tea del sombrerero loco. Aquí te dan las 6 y las 6 y las 6. Los arranques festivos se deben limitar a tu mesa redonda (el coronavirus manda), pero se mantiene un halo de erasmus: juegas al 'Yo, nunca', brindas con tazas con tufillo a alcohol y bailoteas de pie junto a la silla como si fuera la cena de bodorrio de tu mejor amiga. La gente se resiste a sentarse, hay nostalgia de discoteca. ¿Que suena 'Volare'? Pues a cantare, oh oh oh.

«Es una forma diferente de ir de fiesta», concluye una Alicia barcelonesa apurando la copa. Experiencia festivo-inmersiva con animadores teatreros y cuatro cócteles temáticos (32 €). Hay sesiones hasta octubre, de momento. 

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