la noche

Iôsif: el garito totalitario

Imaginería comunista y fundamentos políticos sobre los que sustentar la juerga-padre

Albert Fernández
El ambiente de Iôsif.

El ambiente de Iôsif.

Un espectro se cierne sobre Barcelona: el espectro del moderneo insulso. Raúl Muniente es el propietario de Iôsif (Margarit, 27), el único garito totalitario, con imaginería comunista y fundamentos políticos sobre los que sustentar la juerga-padre. Me tira una caña de Ámbar mientras abunda en las contradicciones del postureo. La decoración del bar no es cosa frívola, reivindica el socialismo de la época heroica. El chorro de birra espumea y coincidimos en que Iôsif es un espacio necesario frente al aburguesamiento ideológico de los locales pretendidamente rebeldes de Barcelona, conformistas con un cierto rock, un cierto feminismo y un cierto veganismo.

El viejo Stalin sonríe complacido desde la pared. El charco tras la ronda de chupitos de vodka demuestra que aquí no se escatima. La revolución será generosa o no será. Mi primera melopea en Iôsif fue en carnaval, un mes después de que abriera. Aquella noche se sumaron todo tipo de disfraces anticapitalistas al formidable atrezzo rojo del local. El personal bailó sobre las baldosas hasta perder la conciencia de clase.

Micro Democrático Popular

Desde entonces, la militancia ha crecido a base de sesiones de 'dj’s' y conciertos, su Micro Democrático Popular, la Cevichada Balcánica de los domingos, la emisión por 'streaming' del debate entre Jordan Peterson y Slavoj Zizek, e incluso pasaportes con nombre sovietizado para la militancia del bar.

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