Toma pan y moja

Los huevos fritos envasados de Mercadona, por Òscar Broc

El nuevo engendro ha desatado muestras de indignación masiva en las redes sociales

Los huevos fritos envasados de Mercadona, por Òscar Broc

Dos pupilas anaranjadas te observan desde los lineales del Mercadona. Vayas donde vayas, la mirada te sigue, como la Gioconda. Merced a la magia de las redes sociales se han hecho más famosos que Justin Bieber. Nadie se acordará de ellos en una semana, de acuerdo, pero ahora es su momento. Son los huevos fritos envasados y han venido para quedarse. O no. 

No tienen precisamente muy buen aspecto, de hecho parecen de poliuretano. Y ya están hechos. Tan solo tienes que meterlos en el microondas y dejar que el calor haga el resto del trabajo. En un minuto, tienes el engendro en el plato. Para colmo, vienen en un envase de plástico, lo que también ha hecho estallar a los internautas con angustia climática, como si en el supermercado no hubiera más embalajes excesivos (seguramente no han visitado todavía la sección de frutería). 

Fritos, no revueltos

Da igual que algunos hayan apuntado tímidamente que este tipo de comida preparada, absurda para muchos, puede ser tremendamente útil para esas personas que, por culpa de alguna discapacidad, no pueden cocinar. Twitter ha dictado sentencia y se acabó. La turba enfurecida, desde nutricionistas a tiktokers, pasando por 'foodies' abonados al drama, ha sacado al artillería pesada. “Nos vamos a la mierda”, decía uno de los tweets más celebrados. 

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Muestras de indignación masivas. Especialistas en alimentación y activistas gastro de estar casa clamando contra estos huevos inútiles y contaminantes. La misma gente que bebe Coca-cola (uno de los mayores productores de plástico del mundo), calza zapatillas de marca (fabricadas en países subdesarrollados por trabajadores explotados), se compra un jersey cada semana en H&M o se pide un chuletón que ha consumido tropecientos litros de agua antes de llegar al plato. Y mañana, ya nos abonaremos a otra polémica, que todavía nos quedan muchas medallitas por colgar.