ruta 'low cost'

Estos bares de Barcelona dan tapas gratis

No es una leyenda urbana. En Barcelona existen bares donde regalan una tapa con la bebida. Locales que obsequian cada ronda con pinchos gloriosos. Por tu cara bonita

Hasta los andares: con una caña te regalan un platillo de jamón cortado a cuchillo, queso y tostadas.

Hasta los andares: con una caña te regalan un platillo de jamón cortado a cuchillo, queso y tostadas. / ALVARO MONGE

Parece una leyenda urbana que nadie acaba de creerse. Pero sí, sucede. La encantadora tradición de premiar cada ronda con una tapa a cuenta de la casa va cuajando en Barcelona. Lo cierto es que la mayoría de locales que practican esta fabulosa cortesía tienen su origen en otras latitudes, como Castilla y León o el sur de la península. Eso sí, los bares con tapa gratis son pocos y escogidos. No es fácil encontrar garitos que regalen un bocado en condiciones con la bebida. Los buscadores online o los mapas virtuales no ayudan en esta misión bodeguera. Así que puede que pronto lo veas grafiteado en algún muro junto al bar generoso, emulando aquel 'meme' paranormal de caligrafía horrenda y desternillante (vanpiro esiten): tapas gratis, existen

1. Hasta los Andares 

En un lugar de la Mancha

El aroma ibérico te conquista desde que cruzas el umbral. El escenario no puede ser más pintoresco y acogedor. Te apuestas a la ventana desde tu taburete sin preocuparte de que las vistas de la Sagrada Familía quedan tras de ti, y te dejas llevar por los colores blanco y añil y esa decoración somera hecha de estampas de ganado en campos soleados, vitrinas que guardan preciados embutidos, más regueros infinitos de botellas de vino y patas de jamón. Hasta los Andares (Provença, 471) es un viaje en toda regla a la vieja Castilla. Sus orígenes tienen que ver con una taberna familiar en Campo de Criptana, y extienden sus manjares cada vez por más ciudades de la península. 

Le decía Quijote a Sancho: «Cambiar el mundo no es utopía ni locura, es justicia». Pero te digo aquí que la tapa de regalo te hace perder la cabeza, vislumbrar sociedades perfectas y sentir que por primera vez el mundo te trata como mereces. Una simple caña se corona con una festín de lonchas de jamón cortado a cuchillo acompañadas de queso y tostadas. Si pides una botella de vino, la tapa se vuelve más abundante, y con las sucesivas rondas pueden obsequiarte con una desparrame de quesos y embutidos celestiales como su cecina o el lomo embuchado. Con los carrillos llenos y el eco de risotadas de las gentes encantadas, ves el cartel de la lotería en la puerta y piensas: «Este es el típico sitio donde toca el Gordo de Navidad». Se lo merecen por generosos. / Instagram: @hastalosandaresbarcelona 


2. La Alcoba Azul 

Encanto gótico

Tres delicias gratuitas de La Alcoba Azul.

/ ALVARO MONGE

La magia de ascender por una de las calles más antiguas del antiguo barrio judío se consuma en todo su esplendor cuando nos plantamos ante la encantadora puerta de La Alcoba Azul (Salomó Ben Adret, 14). El hechizo que ejerce esta cueva-paraíso escondida entre las sinuosidades del Gòtic, con sus paredes de piedra, el parpadeo de las velas y ese antiguo pozo de agua lleno de monedas se remata cuando nos regalan una tapita con la bebida. Antes de emplatarnos, nos pueden agasajar con una tostada de hummus con salsa brava o pimentón rojo, jamón con bechamel, patata con atún y mahonesa de kimchi, parmentier con chorizo, crema de queso feta, o patata con allioli, entre muchas otras delicias. Si ya solo esos pinchos conmueven, prepárate a disfrutar con las maravillas de su carta y las cerámicas de ensueño en las que sirven. 

Antes su tapa gratis surgía de los restos del servicio anterior, pero ahora las elaboran de cero, porque no les sobra nada. Hay que estar muy al loro, porque la mayoría de días suele haber turnos de espera para conseguir mesa. Su éxito estratosférico les ha llevado a abrir nuevos locales: La Alcobita (Salomó Ben Adret, 10), La Alcoba Barcino (Correu Vell, 10) e incluso otro La Alcoba Azul en Santa Coloma, en Carreró de la Plaça, 5. La magia se multiplica. / laalcobaazul.com 


3. La Xula Tapería 

Secreto a voces

Platillos de regalo de La Xula Tapería.

/ SERGI CONESA

Hace tiempo que la curiosidad ha invadido uno de los lugares predilectos del barrio de Gràcia. Ya es sabido que si te acomodas en la elegante barra de La Xula Tapería (Mare de Déu dels Desemparats, 18) a la hora adecuada, con tu caña de Alhambra te va a llegar un barquillo de cerámica con unas viandas de regalo. 

En nuestra búsqueda apelamos a locales que no tiren de ese alpiste de frutos secos que dan sed, o las socorridas aceitunas diminutas. En La Xula la tapa de regalo concuerda con su cocina creativa. Así que si llegas antes de las ocho de la tarde, bien pueden sorprenderte con un bocado de butifarra, hummus, una muestra de su carne rustida o un cuscús recién hecho. Abierto el apetito, ves las maravillas descritas en esa gran pizarra que preside el local, y no hay quien se resista a pedir unas berenjenas con espuma de foie, el salmón marinado o alguno de sus tartares. / Instagram: @laxulataperia


4. Cassette Bar 

Placeres analógicos

Pincho de tortilla por la cara en Cassette Bar.


/ Instagram

Es muy posible que conozcas este pub musical del Raval desde hace años. Cassette Bar (Est, 11) ha elevado tus noches de marcha y bailoteo, aquí has sentido que resolvías el mundo mientras cenas o tomas unas cuantas en su elegante salón. Lo que muchos no saben aún es que de martes a viernes de 19 a 22 h., y los sábados de 21 a 22 h., este fantástico templo retrofuturista te anima todas las consumis con un pincho glorioso. Sus propietarios, esa encantadora pareja que son Laura y Fabio, de León ella y de La Rioja él, tienen por costumbre traer cosas ricas del pueblo. En este templo cargado de alucinantes gadgets decorativos, como esa popular lámpara forrada de viejas cintas, todo son sorpresas: también las tapas. Así, puede ser que empieces con un poco de ese queso rico o cecina de la buena, pero también te pueden tocar croquetas, unos huevos de codorniz, y en invierno algún caldo o crema de calabacín. También hay días que hacen tortilla de patata o cualquier otro lujo que tengan a bien sacar de la cocina. Nada virtual, todo analógico. / Instagram: @cassette_bar 


5. Restaurante Rosmay 

La tapa y la bota

En Rosmay no solo hay tapa gratis: también te pasan la bota. 

/ Albert Fernández

Ojo aquí. Estamos ante el nuevo sanctasanctórum del buen rollo y la alegría en la barra. Como todo aquello que tiene que ver con la verdadera felicidad, Rosmay (Martí, 118) es único, uno entre un millón. La simpatía del lugar se percibe simplemente con pasar frente a la secreta esquina donde se encuentra. Una vez entras, das con un ambiente imbatible. Senén y su hijo David controlan el cotarro desde la barra, pero la parroquia de habituales saluda también a Meri, que fragua maravillas en la cocina. 

Aprecias la sonrisa llevada a la enésima gracias a su bigote en punta, mientras Senén acompaña la primera caña con unas deliciosas patatas a lo pobre. Esa salsa de guiso que te lleva a la mesa de tu abuela. Con la segunda llegan unas virutas de jamón con pan con tomate, y más tarde, un queso picante delicioso e incluso tortilla de patata. Pero atención, porque aquí no solo te dan tapa gratis: también te pasan la bota de Prieto Picudo para que le des un tiento. El haz de vino directo a la yugular, otro inesperado flash de carpe diem. Rosmay mantiene las tradiciones de León instalado desde hace 38 años en la misma calle donde cerraron la sala KGB y la antigua Sala Beckett. Normal, todo el mundo quiere volver. / Instagram: @restauranterosmay


6. Moll de Rebaix  

Marineros felices

Paco, el dueño de Moll de Rebaix, ante el escaparate de tapas.

/ ZOWY VOETEN

En la Barceloneta, lo auténtico permanece. Moll de Rebaix (Baluard, 84) es un sitio de esos por los que no pasa el tiempo. Por suerte, la máxima se aplica también al precio del quinto y la caña, que se mantienen a 1,50€. El camarero te saca el botellín de la nevera sin soltar el mando de la tele. Si es tu primera vez, es posible que te intimide el ambiente: tipos de gorra calada acodados en la barra, paredes abigarradas con bufandas de fútbol y fotos viejas de actrices. Se te pasa toda la tontería cuando Paco, majísimo, te trae de regalo una ración de croquetas, buñuelos o patatas con olivas. Cada día hasta las siete. Ojo que el finde el sitio se pone a reventar y los domingos hay tapa especial, desde migas andaluzas a pescaíto, arroz con pollo o carne en salsa. Lo que haya del día, que siempre es brutal. El mejor puerto al que puede llegar cualquier marinero. / barelmolldelrebaix.com


7. Bar Cal Chusco 

Como en casa

Cal Chusco te premia la visita con una tapita del día. 

/ Instagram

Si hay un sitio donde presumir con el BeReal, es este. Cal Chusco (Emília Llorca Martín, 5) es el clásico bar auténtico de toda la vida, donde cuelgan abridores de la barra y a los clientes se les llama por su nombre. Isabel no escatima. A partir de las 12 h., todo el día y todos los días te premia la visita con una tapita del día. Pides una caña o un quinto y la cosa no solo te sale barata, es que encima te llevas alguna maravilla al paladar. La ración puede ser lo mismo de jamón, un montadito, croqueta, queso, tortilla, o incluso unas bravas. Todo casero, todo al momento. Y luego toca arremangarse y gozar de una paella en buena compañía. / Instagram: @calchusco


8. Bodega Berlanga 

Los findes, milagro

Ambiente de noche en Bodega Berlanga.


/ JORDI OTIX

Definición de win-win: incluir una visita a Bodega Berlanga (Joaquín Costa, 39) en tus planes para el finde, o al final de la jornada. No solo porque el Berlanga conserva la atmósfera de local de toda la vida con aires modernos y rebosa carisma en cada rincón, es que además con la consumición te regalan una tapita. Suelen poner en primer lugar una tapa de fuet de Camprodon, que es quizás el producto más demandado en el bar. Así la gente lo prueba. Como segunda tapa hay queso manchego curado de oveja, y la cosa puede seguir hasta las once de la noche con las tradicionales olivas chupadedos. El espectáculo está servido. Se montan corrillos en las mesas y en su codiciada barra desde donde te saluda ese personal encantador comandado por Javi y Lorena, la música suena distante y la noche crece palpitando, ingrávida, hipnótica. / Instagram: @bodegaberlanga  


9. Raspall 

Escoge y repite

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En Raspall te dan a elegir entre 20 platillos de regalo, como su miniburguer.

/ Instagram

Elige tu propia aventura: estamos ante el único local de Barcelona comparable a esos paraísos de Granada donde puedes escoger una tapa gratis con cada ronda. Exacto: no solo de regalo, también a tu elección, de entre un repertorio que varía diariamente hasta alcanzar cerca de 20 bocados. Lo más normal si entras a Raspall (Samsó, 8) una tarde cualquiera es que encuentres el lugar abarrotado y bullicioso. La costumbre es echarle una foto a la pizarra que da fe de todos los platillos, mientras tratas de buscar un taburete libre. Esta semana puedes escoger entre gambitas rojas, huevo de codorniz con chistorra, tortilla del día, tataki de atún o su clásica mini-burguer con guarnición, entre otros. Pero los chollos a veces cuestan lo suyo. El precio de la caña ha subido a 2,50 €, mientras que el vaso es ostensiblemente más pequeño. Además, después de batirte en duelo por un palmo de mármol, a menudo las camareras ni siquiera te miran después de varias pasadas. Menos mal que a cada ronda siguen atracando junto al vaso esos platillos con forma de barco vikingo. / Instagram: @raspallbcn