Toma pan y moja

La cocina del infierno, por Òscar Broc

A todos los que escriben amargas críticas en Tripadvisor porque han pasado calor en un restaurante les diría que aguanten las temperaturas extremas que soportan los cocineros

La cocina del infierno, por Òscar Broc

El otro día me dejaron entrar en la cocina de un restaurante que opera con parrilla y madera. El espectáculo me fascinó y aterrorizó a partes iguales. Cuando algún cocinero me propone visitar la sala de máquinas, acepto gustosamente; adoro meter el hocico entre bastidores y observar, oler, escuchar. Los miembros del equipo te saludan tímidamente y siguen a lo suyo, vigilando piezas de carne en las brasas, emplatando con precisión y disparando salsas con los biberones. Es una gozada.

Pero como he dicho, la visita me dejó noqueado, y no por la impericia de los cocineros o alguna inoportuna carencia de higiene, nada de eso. Me refiero al calor infernal que reinaba en dicho espacio, un cubículo con dos parrillas, tres personas y una temperatura salvaje que me hizo pensar en volcanes en erupción, metales fundidos y otras escenas sofocantes. Con cinco minutos tuve suficiente. Y no pude evitar apiadarme de los trabajadores que allí operan durante horas a diario.  

Escuela de calor

La polémica de la limitación de temperatura en los aires acondicionados de restaurantes ha sido uno de los asuntos que más ataques de ira ha desencadenado entre clientes y hosteleros este verano. Hay clientes que cuando pasan calor en una mesa se ponen muy flamencos. Y hay propietarios que, si pudieran, tendrían cañones de nieve en el comedor para complacerles. ¿Y los cocineros

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A todos los que escriben amargas críticas en Tripadvisor porque han pasado calor en la sala les diría que entrasen en las cocinas y aguantasen las temperaturas extremas que soportan los soldados que les preparan la comida. Aprenderían a relativizar sus dramas de sudoración en cuestión de segundos.