Blanca y en botella

La ruta del oro blanco: las 10 mejores horchatas de Barcelona

Piérdete en estos santuarios de la chufa y pide las mejores horchatas de la ciudad. Aquí se practica magia blanca desde el siglo pasado

En cuanto entras en Verdú, retrocedes 40 años en el tiempo.

En cuanto entras en Verdú, retrocedes 40 años en el tiempo. / Ricard Cugat

Blanca y en botella. La horchata ya está aquí para salvarnos el pellejo. Con la canícula barcelonesa chamuscando calvas como si fueran la corteza terrestre de Mercurio, pocos bebedizos reconstituyentes resultan más placenteros que esta maravilla valenciana. Chufa, azúcar y agua. Simplicidad en pos del máximo disfrute. Si hacemos un ejercicio voluntario de amnesia y obviamos la presencia del azúcar, convendremos que la horchata es una bebida nutritiva y vegana, una alternativa muy válida a los refrescos industriales. Y aunque seas un radical de lo 'healthy', no tienes excusa, porque ya no hay horchatería en Barcelona que no te ofrezca la posibilidad de tomártela sin azúcar. Piérdete en estos santuarios barceloneses de la chufa, espacios históricos que deberíamos conservar entre algodones. Nuestra ruta del oro blanco.  

1. Eixample vintage

Cubanos y palmeras

Más sitios como la Verdú, por favor. Podría ser la turronería en la que años ha tus abuelos o padres compraban dulces y se tomaban una leche merengada. Los letreros de plástico, los pósteres de helados Jijonenca, la barra ochentera, los azulejos blancos… En cuanto entras en su pequeño local de la calle Bruc, retrocedes 40 años en el tiempo. A su colección interminable de caprichos, turrones, helados y granizados (todo artesanal), hay que añadir una de las mejores horchatas que corren por Barcelona. Riquísima, color crema, potente, con poso y chufa valenciana a espuertas. Una horchata que te puedes llevar en garrafas de cinco litros (no es broma), y está en las antípodas de las aberraciones aguadas que te cuelan en muchos sitios. Sus combinados son fantasía. Uno de los más refrescantes, la Palmera: horchata, granizado de limón y tus propias lágrimas de felicidad cayendo en el vaso. Bruc, 126. Paseo de Sant Joan, 132. orxateriaverdu.negocio.site 


2. Historia de Poblenou  

El gran clásico

Cuesta imaginar la Rambla del Poblenou sin las horchatas de El Tío Che.  

/ Ricard Cugat

Está tan adherida al ADN de Poblenou que cuesta imaginar la rambla sin los vasos de horchata del Tío Che. Las raíces de este negocio de origen alicantino se hunden muy profundamente en la historia de Barcelona. Su horchata artesana centenaria es leyenda y los vecinos la defenderán con un cuchillo entre los dientes. Y a la calidad de su triunfal bebida, disponible todo el año y obviamente fabricada en su propio obrador, hay que sumar un trato familiar, una buena terraza y un reclamo insuperable: el mítico ninot que el Ayuntamiento ordenó retirar de la vía pública. A los habitantes de Poblenou no les hizo ni pizca de gracia semejante estupidez y, finalmente, el muñeco volvió. Con el Tío Che no se juega, socios. Rambla del Poblenou, 44. www.eltioche.es 


3. Fábrica de sueños 

La horchata del Hospi

Montserrat elabora su propia horchata en su pequeña fábrica.

/ Instagram

No es una tienda, es una fábrica. Bienvenidos a la horchatería con más encanto que este humilde juntaletras ha pisado nunca. Montserrat: una burbuja temporal. Una institución en L’Hospitalet que elabora su propia horchata en su pequeña fábrica, de forma natural, con chufa DO Valencia y un flow vintage irresistible. Tiene un productazo que vende a precios muy razonables y, sí, podrás acompañarlo con unos fartons. Además, provee a muchos locales de L’Hospitalet con su maná. Y es que en esta fábrica se practica magia blanca desde 1957. Te pedirás un vaso, te lo beberás en el parque de la Marquesa y volverás corriendo a por una botella. Farnés, 4 (L’Hospitalet de Llobregat). horchatasmonserrat.com 


4. Tardes blancas 

La reina del centro

El Cubanito de Planelles Donat: vaso de horchata con una bola de helado de chocolate.

/ Instagram

Qué difícil es ir al centro de shopping y no acabar en la barra de Planelles Donat, pidiendo una horchata a gritos porque se te derrite la papada. Es una horchata natural, consistente, sin exceso de azúcar, sin conservantes, con la auténtica chufa valenciana como única vedette. El producto estrella de este empresa familiar son los turrones, de acuerdo, pero su droga más dura es esta horchata, una medicina que lleva administrando a los barceloneses desde 1929. Remata la ofensiva mojando sus fartonazos: misiles de felicidad a prueba de nutricionistas. Portal de l’Àngel, 27, 25 y 7. Cucurulla, 9. planellesdonat.com 


5. A tope de ‘followers’ 

Néctar de Sant Antoni

Piscolabis de Sirvent: horchata con granizado de café. 

/ Instagram

La catedral barcelonesa de la horchata. Juraría que alguna vez, en las largas colas que se generan en su local de Parlament, he visto a gente cargando con bidones de gasolina, para que el fin del mundo no les pille sin su Sirvent en el búnker. 100 años de experiencia y casi 60 en Sant Antoni han convertido este negocio familiar en un clásico de Barcelona. Tiene la fórmula que más gusta. Y borda el 'pack' helados-leche merengada-granizados. Aunque lo mejor es cuando se pone juguetón con las mezclas. Atención al Piscolabis: horchata con granizado de café. Y no te olvides del Cubano, un vaso de su espesa horchata con helado de chocolate dentro. Ya puedes desmayarte. Parlament, 56. Balmes, 130. turronessirvent.com 


6. Mascletá en dulce 

Horchata total

'Fartons' para acompañar la horchata de La Valenciana.

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Para muchos horchatólogos, la mejor de Barcelona. Con un nombre como La Valenciana el producto tenía que estar a la altura de las circunstancias, vaya presión. Pues juro por las medallas de Paco Clavel que lo está. En este santuario se prepara la horchata artesanalmente, al natural, con la mejor chufa de Valencia y toda la sabiduría acumulada desde 1910. Y dispone de combustible blanco todo el año. Si buscas emociones más allá del formato clásico, puedes apostar por combinados de horchata con helado batido. Y a ver, por supuesto que tienen fartons,¿estamos loco o qué? Aribau, 16. tienda.lavalenciana.com 


7. Sabor retro 

Canarios y fartons

En Sirvent-Escorial se puede comprar hasta una cerveza artesana de chufa.

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No tiene nada que ver con las otras Sirvent, quede dicho. Con fecha de nacimiento 1978, es un clásico de la parte alta de Gràcia. Sirvent-Escorial recuerda a una granja de barrio de los 80, no solo en lo estético (el letrero de la entrada es amor), sino también en lo comestible. Su horchata artesana natural es deliciosa, cremosa y sale helada de los tanques, perfecta para mojar los fartons Polo que recorren el mostrador. Puedes pedirte un Cubano (con helado de chocolate) o un Canario (con granizado de limón). Puedes mezclar sus excelentes batidos de helado con horchata. Por poder, puedes hasta comprarte una cerveza artesana de chufa. L’Escorial, 100. instagram.com/sirventescorial 


8. Chufas con historia 

La mejor del Born

En La Campana puedes pedir que le echen una bola de helado a la horchata.

/ Instagram

La cartelería, los marcos de madera, la atmósfera vintage… Estás en un histórico. La leyenda de la turronería La Campana se remonta a 1890. Sobre el papel, su especialidad son los turrones y los dulces tradicionales. Sus helados también son un poderoso reclamo. Pero La Campana dispone de una horchata de fabricación propia que, a mi modo de ver, es de las mejores de Barcelona. Tiene cuerpo, la carga justa de dulzor, una densidad muy placentera y un sabor a chufa que enamora. Pídeles que le echen una bola de helado al mejunje y flotarás. Princesa, 36. (Tienda de turrones en Princesa, 16). lacampanadesde1890.com 


9. Merienda perfecta 

De Xixona a Barcelona

Algún día alguien nos explicará el misterio de los Sirvent en Barcelona. Sirvent 1926 no tiene relación alguna con las otras Sirvent de la lista, eso sí, al igual que sus homólogas es una de las horchaterías con más señorío de la ciudad. La empresa se fundó en 1926 y la primera tienda, ubicada en Sant Antoni, abrió en 1942 (ahora está cerrada pero les puedes encontrar en el Eixample). En resumen: galones no le faltan precisamente. Este negocio tiene el opio que buscas para aplacar la hiperexcitación estival de tus sobrinos: una maravillosa horchata artesana que sabe a gloria, es decir: a horchata de verdad. Provença, 179. sirvent1926.wordpress.com 


10. Paréntesis en Badalona 

Horchata en la orilla

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La horchata de Fillol es la reina de Badalona.

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Agua, azúcar y un montón de chufas de la Alboraya o Almàssera. Mucha mili, ni más ni menos que desde 1929 en el negocio del oro blanco. Solo un conservante: el frío. Y ya lo tenemos. Fillol es una horchatería-heladería suprema que ha conseguido ganarse el afecto más profundo de generaciones y generaciones de badaloneses. Elabora sus propios helados y se atreve con sabores muy divertidos. Eso sí, su horchata es la reina de Badalona, la compañera perfecta para un paseíto por la playa, que para algo la tienes allí mismo. Sant Joaquim, 4. Badalona. gelateriafillol.com