Toma pan y moja

'Dress code' al rescate

Los restaurantes de Playa de Palma ha decidido combatir una de las peores manifestaciones del turismo beodo: la gentuza que se presenta en sus locales con prendas grotescas de veraneo alcohólico

'Dress code' al rescate

Un grupo de restaurantes ubicados en plena jungla guiri, la Playa de Palma (Palma de Malloca), ha decidido combatir una de las peores manifestaciones del turismo beodo: la gentuza que se presenta en sus locales con prendas grotescas de veraneo alcohólico o considera el bañador y el bikini la ropa ideal para cenar en un restaurante. Los establecimientos afectados han impuesto un riguroso 'dress code' para las cenas, con el fin de que su negocio no se convierta en una mezcla de Tomorrowland y 'Jersey Shore'. Es fácil entenderlo: quien no acuda a cenar vestido como una persona cuerda, no entra.

Imagino a los clientes (y trabajadores) responsables de dichos negocios, hartos de soportar a maleducados con bañador y 'flip-flops', a señores con camiseta de tirantes y la sobaquera al descubierto, a berzotas que se creen graciosos por presentarse a la velada con un sombrero-sombrilla. Ahora, si quieres cenar con una gorra de birras y un tanga, tendrás que hacerlo en el McDonalds más cercano. Y solo puedo decir: bravo. 

Siempre Boadas

En 2007, la coctelería Boadas ya intentó ahuyentar a los guiris medio desnudos. Para que el local no se convirtiera en un chiringuito de sangría Don Simón, el encargado colgó un cartel que decía que la gente que vistiera sin decoro no entraría en la coctelería.

Pues a Boadas le cayó la del pulpo, tuvo que quitar el cartel porque el Ayuntamiento se entrometió y los ofendiditos se llenaron la boca hablando de discriminación. A los que se indignaron con Boadas 15 años atrás me gustaría verlos ahora, disfrutando de una cena romántica en la Playa de Palma, con tres orangutanes en la mesa de al lado ataviados gorras con leds parpadeantes, gafas de sol estilo Pepe Gáfez y flotadores en forma de pene. 

Noticias relacionadas

Seguro que hoy matarían por tener a mano ese cartel de Boadas que tanto odiaban en 2007.