Toma pan y moja

El ‘show’ de Carlos Ríos, por Òscar Broc

El movimiento ‘realfooding’ es un garante de espectáculo y salseo. Su nueva boutade ha sido poner a la venta un cruasán 'realfooder'

Cruasán ’realfooder’ de Carlos Ríos.

Cruasán ’realfooder’ de Carlos Ríos. / Instagram

Carlos Ríos por aquí. Carlos Ríos por allá. Si eres una de las millones de personas ajenas a las polémicas recurrentes de la burbuja gastro, seguramente no tendrás ni la más remota idea de quién es el pájaro. Y no hace falta que te molestes en buscarlo: serás más feliz sin saber de su existencia. 

No obstante, a los 'voyeurs' que disfrutamos observando los sainetes virales desde la distancia, palomitas en mano, el abanderado patrio del movimiento realfooding es un garante de espectáculo y salseo de un valor incalculable. Su nueva boutade ha sido poner a la venta un absurdo cruasán realfooder o como se llame. Es una nueva adición al catálogo de productos supuestamente saludables que Ríos lleva tiempo comercializando. Hummus, helados, crema de cacao, quesos…

Nutricionistas cabreados

Pero lo más interesante de Carlos Ríos no son las bobadas que predica, ni siquiera que se embolse dinero a costa de realfooders impresionables. Lo realmente fascinante es que cada vez que pone a la venta un nuevo producto, se produce un terremoto en los mentideros del periodismo gastronómico y se desatan guerras de nutricionistas en Twitter que ríete tú de las matanzas entre Bloods y Crips en el gueto de Los Ángeles. 

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Están los que, indignadísimos, le califican de timador y analizan hasta la composición atómica de sus productos para advertir a la humanidad de que no son lo que parecen. Parafraseando a Cayetana: «No te lo perdonaré jamás, Carlos Ríos. Jamás». Y luego están sus acólitos, capaces defender al ídolo de barro hasta la irracionalidad más extrema. Ver a nutricionistas y periodistas gastronómicos perder así los papeles en estas reyertas virales es un espectáculo maravilloso. Se disfruta. Se goza. Solo por eso, querido Carlos: no pares, sigue, sigue.