colofón dulce

Los postres más locos de Barcelona

¡Mangas arriba! Ajústate una servilleta XXL en la pechera o límpiate directamente con las recomendaciones de tu dietista. Estos son los postres más trabajados, locos y con personalidad propia de la ciudad

Helado de sésamo negro de Arigato.

Helado de sésamo negro de Arigato. / Mariana Carletti

Por una vez, empecemos por la conclusión. Una buena comida no puede estar exenta de postre, ¿estamos locos o qué? Los teóricos dirán que el postre es una parte indisociable de la experiencia culinaria; en mi casa, mi señor padre lo resume con esta frase: «Sin postre no hay paraíso». Acostumbramos a recomendar restaurantes por sus platos «principales», y pocas veces tenemos en cuenta el colofón dulce. Por eso, hoy rendimos homenaje a algunos restaurantes con postres trabajados, locos, relevantes y con personalidad propia. Imposible decir si son los mejores de Barcelona, lo que sí te parecerá mejor será el mundo después de probarlos. Pon un postre en tu vida, acaba lo que has empezado, el pecado siempre al final.  

Bésame chucho 

De toda la vida

Chucho a la plancha del Bar Yeti.

/ Òscar Broc

En el Bar Yeti se viaja al pasado sin condensador de fluzo. Nueva vida, misma autenticidad. La impecable gestión del equipo del restaurante Bonanova ha sido para este espacio como una inyección de adrenalina administrada por Vincent Vega. Las señales no engañan, en el Yeti se cuecen tapas y platillos de toda la vida manejados con muñeca de Globe Trotter. Y unos bocatas extrafinos de mascletá. Y un postre cataclísmico que levanta unas pasiones ocultas que no sabías ni que existían ahí dentro: el chucho planchadito. Poco se puede añadir, someten un chucho jugoso y sensual a una sesión extra de plancha y el artefacto llega al plato untuoso, palpitante, amoroso, bañado en sus adictivas secreciones, acaso acompañado por un chorretón de nata para rematar la faena. Porno vintage: el bueno. Plaza de la Bonanova, 6. Instagram: @albondigable


Tiramisú para adultos 

Gran pistacho

Tiramisú de pistacho de Mucho.

/ Instagram

Sacan el tiramisú a pasear, se plantan con la artillería en tu mesa y te lo montan delante de tus narices, para que salives como un cánido hambriento. Así trabajan en Mucho, con las armas al descubierto y la excelencia por montera. La magnífica pizzería de Jordi Vilà y Xevi Ramon es uno de mis refugios favoritos. Sus imaginativas y tremendas pizzas conviven con platos de fanfarria, como los macarrones gratinados con rustido y unos tiramisús colosales que exigen mesura en la ingesta previa y te envían a la siesta en vuelo directo. El de pistacho es un sueño húmedo para glotones: bizcochos de calidad, crema de pistacho topísima y el plus del ensamblaje en vivo y en directo, en tu cara. La Sala Bagdad del tiramisú, para entendernos. Marià Cubí, 201. muchopizzeria.com


Cookies cerdas  

Bacon y fantasía

Bacon cookie de La Porca: galleta, helado de vainilla, salsa de caramelo y bacon crujiente.

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Mangas arriba. Toalla de tres capas en la pechera. Gafas de soldador puestas. Todo presto y dispuesto para el combate del siglo con un postre titánico que es como un kaiju enfurecido. Lo preparan en La Porca, la mejor hamburguesería de Poble Sec, y no tiene parangón en Barcelona. Se llama bacon cookie, dos palabras que leídas juntas ya provocan infartos, y es un viaje de ida al coma más placentero de tu vida. Vamos allá: galleta de mantequilla con pepita de chocolate y un toque de sal. Salsa de caramelo salado. Helado de vainilla. Trozos de galleta caramelizada. Y el broche de oro: bacon crujiente con sal Maldon. Te puedes limpiar morros y dedos con las recomendaciones de tu dietista. Mata, 16. www.laporca.com


Saoko wasabi 

Piensa en verde

Helado de wasabi de La Estrella.

/ Òscar Broc

Que tengamos La Estrella por muchos, muchos años. Pocos restaurantes quedan con semejante servicio de sala. Pocos restaurantes quedan con una cocina tan suculenta, honesta y respetuosa con el producto de temporada. En esta burbuja de excelencia popular, la buena mesa se extiende también a una de las mejores cartas de postres de Barcelona.Y en su joyero de dulces brilla con fulgor esmeralda un clásico de la casa que sigue sin tener rival: el helado de wasabi, un helado artesanal con una textura perfecta, casi divina, y un sabor indescriptible que juega con el dulzor contenido y las estimulantes descargas del rábano picante japonés. No pica, eleva el espíritu y contribuye cosa mala a la fabricación masiva de endorfinas en tu cerebro. Posiblemente uno de los mejores helados de restaurante de Barcelona. Ocata, 6. www.rstlaestrella.com


Cruasán de humo 

Hojaldre y carbón

Cruasán ahumado de Sintonia.

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El cruasán ahumado se ha convertido en uno de los platos más icónicos de la carta de Sintonia, un restaurante de producto con momentos de puchero y algunos guiños internacionales. Una cocina confortable y sabrosa, con esta pieza de fantasía escondida en los postres. El artefacto es libidinoso a más no poder: un cruasán artesanal, relleno con una untuosa crema de haba tonka y chocolate blanco, y pasado por el horno de carbón para que el humo se quede en los intersticios de la masa hojaldrada. Los instintos primarios se activan con el sabor ahumado. Los centros de placer del cerebro se disparan cuando le clavas los caninos a esa masa humedecida por la crema. No toma prisioneros. Roselló, 249. restaurantesintonia.com


Japón helado 

Bolas de felicidad

Uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Italia, Japón y México en una carta llena de prodigios y platos reconfortantes. Pero que nadie se olvide de que Arigato es también una de las mejores heladerías de Barcelona, de hecho así fue como empezó antes de convertirse en restaurante. Qué fácil es perderse en su catálogo de helados artesanales con poso nipón. Qué difícil decidirse por uno. Combinan sabores exóticos y clásicos. Ingredientes asiáticos y autóctonos. Ejemplo: helado vegano de nuez, pera pochada y shiro-miso. Y si buscas un clásico de la casa, el ya legendario helado de sésamo negro es solo el comienzo del viaje. Termínalo como quieras. Roger de Llúria, 114. www.arigatobarcelona.com


Matcha point 

Fiesta en La Boqueria

Dicen los quesólogos radicales que en Direkte Boqueria se sirve la mejor tarta de queso de Barcelona. No puedo estar más de acuerdo. Es difícil encontrar algo que pueda competir con su zigurat de queso ahumado y té matcha. El camino hasta la tarta es igual de placentero: la delicadeza y calidad de los platos de este pequeño restaurante asiático-mediterráneo están al mismo nivel de excelencia. Entre la tarta y el coulant, el ingenio es uno de los mejores colofones imaginables para una comida siempre memorable. Imprescindible. Cabres, 13 (La Boqueria). direkte.cat


Tarta fluida 

De Santiago al cielo

Tarta de Santiago líquida de Taberna Noroeste.

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Cabeza fría. Si estás en Taberna Noroeste y quieres terminar la velada con la famosa tarta de Santiago, contente a la hora de pedir o llegarás roto a la meta. En esta casa se come tan bien que es demasiado fácil dejarse llevar. Ingredientes y recetas autóctonas manejados con técnicas modernas y algún aporte imaginativo: he aquí las claves de una carta que despierta la admiración generalizada y cuenta con un fin de fiesta que es un desparrame en el sentido más literal del término: una tarta de Santiago celestial que se desparrama en el plato cuando le clavas la cuchara, un casi coulant que encharca el alma con sus fluidos de almendra y hace que a los comensales se les pongan ojos de personaje de anime. Muy recomendable rezar varios padres nuestros cuando termines. Radas, 67. tabernanoroeste.com


A la vasca 

Pastel norteño

Cuesta capturar en palabras la grandeza de un espacio como Ultramarinos Marín, un bar de plancha y brasa de toda la vida que rinde mejor que muchos restaurantes estrellados. Su cogote de merluza ya es legendario, sus embutidos artesanales te vuelven majara, y entre tanto plato rebosante de felicidad (¡esos escabeches por el amor de Dior!), de repente te topas con unos postres tan sencillos como inmensos. La mousse de chocolate es un sí, el tocinillo de cielo es un regalo divino, pero seguramente mi postre favorito es el pastel vasco, un triángulo de cremosidad que es puro sexo improvisado en la encimera: sencillo, pasional, intenso y rapidito. Balmes, 187. ultramarinosmarin.com


Chucho o torrija 

Fin de fiesta

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 Torrichucho de La Mundana: torrija caramelizada rellena de crema inglesa de vainilla.

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La Mundana, un restaurante que de mundano tiene poco. Esta vermutería gastronómica se ajusta a un mood informal, pero maneja una cocina muy seria, a pesar de su espíritu canalla. Las costillas coreanas, las bravas en barra, el katsu sando de secreto, su carta ya cuenta con algunos clásicos inamovibles, entre ellos uno de los postres más 'hot' de Sants. ¿Es una torrija? ¿Es un chucho? ¿Qué dices, chica? Es el torrichucho, técnica y diversión, el espíritu de la casa concentrado en una torrija caramelizada y rellena de crema inglesa de vainilla. Gruñirás como un perro rabioso cada vez que alguien acerque la cuchara. Vallespir, 93. www.lamundana.cat