Toma pan y moja

Que hierva Filmin

‘Hierve’ es un prodigio audiovisual que muestra las costuras de la hostelería al más alto nivel y, de paso, ajusticia a todos los bichos que orbitan alrededor del planeta Gastro

Que hierva Filmin

Hay un prodigio audiovisual en Filmin que todavía reverbera en mi cráneo una semana después de haberlo experimentado. Se titula 'Hierve' y, lo digo sin exagerar, es la mejor película ambientada en un restaurante que he visto en mi vida. 

Dirigido por el excocinero Philip Barantini, el filme se introduce en la cocina de un 'hot spot' londinense de éxito, en una de las noches más duras de la temporada. La cámara sigue principalmente al chef del tinglado, un tipo carente de autoridad que intenta sobrevivir al naufragio de su vida personal durante un servicio frenético, sembrado de contratiempos y gilipollas. A los trabajadores del sector les sonará esta combinación letal. 

Fogones en plano secuencia

Una visita inoportuna de un inspector de sanidad al que le partirías la cara; carencias de producto; un alud de reservas que pone la cocina al límite; una crisis alérgica grave; la visita inesperada de un insoportable chef mediático y una critica gastronómica; 'influencers' que esgrimen su número de 'followers' a la camarera y piden un bistec con patatas; un equipo atenazado por la tensión de un trabajo asesino; señoros del vino… 

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Hay que prepararse mentalmente para un hora y media de locura que se despliega en la pantalla en un vertiginoso plano secuencia. Una sola toma al servicio de una veracidad y un realismo asombrosos. Una sola toma que parece un documental. Porque 'Hierve' es al mismo tiempo una maravillosa pesadilla, un prodigio técnico y una exhibición actoral (lo de Stephen Graham es un escándalo). Una acrobacia imposible para mostrar las costuras de la hostelería al más alto nivel y, de paso, ajusticiar a todos los bichos que orbitan alrededor del planeta Gastro. Servidor el primero.